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El Salvador celebró el primer centenario en medio de tensiones

Hace 100 años, una familia decidía los destinos de todo el país, en medio de una pandemia, había impopulares cambios monetarios, crisis política pertinaz y alto endeudamiento.

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Inauguración del monumento a La Libertad, en 1911. El presidente Manuel Enrique Araujo y dos caballeros no identificados posan durante el acto. La estatua fue esculpida por el italiano Francesco Durini (1856-1920).

Inauguración del monumento a La Libertad, en 1911. El presidente Manuel Enrique Araujo y dos caballeros no identificados posan durante el acto. La estatua fue esculpida por el italiano Francesco Durini (1856-1920).

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A la medianoche del 31 de diciembre de 1920, los relojes de El Salvador fueron ajustados para que estuvieran sincronizados con la llamada hora internacional.

Así, con este gesto de modernidad, comenzó 1921, el año en que se celebró el primer centenario de la independencia de Centroamérica. Hubo muchas ideas para celebrar la efeméride, pero la más ambiciosa fue hacer un nuevo intento de unir a los países de la región.

El 19 de enero de 1921, en San José, Costa Rica, se firma el Pacto de Unión de Centroamérica, mediante el cual se pretendía unir a los países de la región en una federación. Esta iba a ser la forma más tangible e importante de conmemorar el año del centenario.

En El Salvador, sin embargo, había divisiones en torno al tema: habían quienes propugnaban un unionismo apegado a la versión oficial, mientras que otros tenían una visión que se oponía a los intereses de la familia Meléndez Quiñones, cuyos miembros y allegados controlaban el poder político desde 1913.

El Salvador, hay que recordar, llegó a 1921 en una situación de gran debilidad económica por varios acontecimientos ocurridos en años anteriores. El primero que debemos recordara es la destrucción de San Salvador y lugares aledaños por el terremoto de 1917, a raíz de una erupción del volcán. En ese hecho hubo muchos muertos, y para 1921 San Salvador aún estaba en reconstrucción.

Luego, en 1918, tenemos la famosa pandemia de "gripe española", que golpeó seriamente a El Salvador. Este es un tema que no se ha discutido mucho en la literatura, pero realmente golpeó el territorio cuscatleco y provocó una verdadera crisis social.

Otra razón para la debilidad económica de aquella época fueron los gastos políticos de la familia Meléndez Quiñones, uno de cuyos miembros, Jorge Meléndez, fue electo presidente en 1919.

En 1920, el gobierno enfrentó un intento de insurrección, encabezado por Arturo Araujo, el cual incluyó un intento de invasión desde Honduras. Esto produjo muchos gastos militares, y golpeó aún más el maltrecho presupuesto nacional.

Esta crisis economía va a tener un efecto muy directo sobre la población, sobre todo para las personas que dependían de pagos del gobierno. Un aviso publicado en el "Diario Oficial" anunciaba: "los pagos de tesorería de el mes de noviembre de 1920 se van a empezar a pagar en marzo de 1921". Es decir que en noviembre, diciembre, enero, febrero, los militares, los maestros, y otros empleados no habían tenido ningún ingreso. Estas son personas que tenían rentas muy pequeñas y familias que dependían de ellos; esta noticia esconde realmente muchísimas tragedias personales.

El préstamo

El gobierno, entonces, se sintió en la necesidad de buscar un crédito importante para solucionar esas dificultades económicas. Esto representó una gran oportunidad para Minor Keith, uno de los dueños de la United Fruit Company.

En El Salvador, por supuesto, no había bananos, pero sí estaba la compañía del ferrocarril, la cual le pertenecía a la empresa. Entonces, Keith tenía intereses en El Salvador, y a un representante que lo mantenía informado sobre lo que ocurría aquí, el señor René Keilhauer.

Keith logró que el representante de los salvadoreños en la negociación del empréstito fuera precisamente Keilhauer, mientras que él era el representante de los bancos estadounidenses. Las negociaciones entre ambos mpezaron en 1921. El empréstito se firmó finalmente en 1922, dando como fruto un trato sumamente favorable a Keith.

Uno de los elementos principales del trato fue que se nombrara a un individuo para administrar todos los fondos de ingresos de aduanas, porque el 70% de ellos estaban destinados a garantizar el crédito.

Keith, además, estaba en constante contacto con el Departamento de Estado de Estados Unidos, que en aquella época quería asegurarse de que las economías de Centroamérica fueran relativamente sanas para garantizar la estabilidad política.

Entonces, el Departamento de Estado consideraba que era esencial poder controlar las finanzas de estos países, y lo hacía a través de interventores fiscales.

Es de esta manera que llegó a El Salvador el señor William Renwick, que fue el representante de los bancos, aprobado por el Departamento de Estado. Él llegó a tener tremenda influencia en la economía de El Salvador en las siguientes décadas, en particular en la gestión de Maximiliano Hernández Martínez.

La crisis económica pues tendría un impacto sobre la política. La penuria del año 1921, derivada de los problemas presupuestarios, va a tener efecto sobre la estabilidad de la situación política de El Salvador. Una de las manifestaciones más claras de este descontento se dio en febrero, cuando el gobierno desmonetizó la plata.

Unionista. En 1921, Honduras, El Salvador y Guatemala buscaron unificar la República Centroamericana y a tal efecto suscribieron esta Constitución. Nicaragua no la ratificó. Destaca la firma de Alberto Masferrer, quien buscó sin éxito la firma de Costa Rica.

Cambio monetario

Desde 1919, El Salvador había pasado una legislación para adoptar el patrón oro puro, y parte del proceso era desvincularse del patrón plata; se había determinado que en 1921 se iba a desmonetizar la plata que estaba en manos del público.

Eso se había anunciado, pero por supuesto la información no era muy buena, y mucha gente se dio cuenta de que iba a perder todos sus ahorros que tenía en moneditas de plata, sobre todo la gente más humilde, de la manera más atropellada posible.

Hubo una manifestación tremenda, patrocinada por las señoras del mercado, que tuvo resultados realmente explosivos. El gobierno atacó la manifestación y hubo muchos muertos y heridos. Los manifestantes se amotinaron, destruyeron vitrinas, y el 28 de febrero, el gobierno tomó medidas muy drásticas, decretó un estado de sitio, y hubo una represión muy fuerte así como censura de prensa.

Las acciones del gobierno estaban causando tremendo rencor y le daban fuerza a la oposición. La inestabilidad era muy grande, había rumores de golpe de estado durante todo el año prácticamente, y esto era algo muy preocupante para el gobierno estadounidense.

Estados Unidos le daba una gran prioridad a la estabilidad política de la zona de Centroamérica y el Caribe por la proximidad al canal de Panamá, de tal forma que, preocupados con la inestabilidad que experimentaba el gobierno de Meléndez, enviaron barcos de guerra a los puertos salvadoreños para reflejar su apoyo.

Es en esta situación política y económica tan grave que, en 1921, se firma el Pacto de Unión entre los países de Centroamérica.

En ese momento había dos tipos de unionismo, el oficial, de los diplomáticos, de los presidentes, y un unionismo de oposición, un fenómeno interesante y complejo que es poco conocido.

El acto de unión es, por un lado, sorprendente, ya que llegó bastante lejos y tuvo bastante éxito, pero por otro lado, tampoco debería de sorprendernos porque en los años anteriores hubo numerosos intentos de establecer una federación nueva; de hecho, cada década, desde la separación de las provincias, hubo algún proyecto, alguna iniciativa para que Centroamérica se uniera.

Hubo dos aspectos que hicieron posible que los países de Centroamérica dieran este paso tan grande de reunirse a firmar un pacto: el creciente poderío de Estados Unidos y la caída en Guatemala del dictador Manuel Estrada Cabrera, quien fue sustituido por Carlos Herrera, unionista.

Desde 1898, Estados Unidos había demostrado su afán de ejercer hegemonía en la zona de Centroamérica y el Caribe; primero había creado un protectorado en Cuba, y se había quedado con Puerto Rico. También había patrocinado la independencia de Panamá para construir un canal, y había convertido a Nicaragua en un protectorado.

Los centroamericanos sentían que estaban a punto de perder su autonomía y la única forma que ellos veían de contrarrestar un poco esa asimetría de poder tan grande con Estados Unidos era por medio de la unión de Centroamérica.

¿Cuál era el unionismo oficial? El proyecto de unión de Estados tenía que tener una parte de negociación y una parte legal. El gobierno de El Salvador, en ese sentido, había enviado delegados a Costa Rica para presentar las posiciones que quería defender.

El secretario de la delegación fue el escritor y educador Alberto Masferrer, que ya se había dado a conocer como unionista.

Tras los sismos provocados por la erupción del volcán de San Salvador de 1917, el Monumento a la Independencia inaugurado apenas seis años antes, en el centenario del Primer Grito, sufrió daños, tal cual se aprecia en esta instantánea.

Nueva constitución

En ese marco se produce un documento muy importante, que es el Pacto de Unión de Centroamérica, el cual señala los pasos que se debían de seguir para culminar con la unión el día 15 de Septiembre de 1921, justo en el centenario de la separación de España. Uno de los pasos fue escribir una constitución.

En Honduras, hubo una Asamblea Constitucional, y se escribió un documento bastante avanzado para la época; bastante liberal, donde se establecía una separación muy clara entre la iglesia y Estado, y establecía el sufragio femenino. El plan era que esta constitución fuera aprobada y ratificada para el 15 de septiembre. Ese iba a ser el gran regalo a Centroamérica, una constitución que recreaba la federación.

A la reunión de constituyentes, sin embargo, solo llegaron delegados de El Salvador, Guatemala y Honduras. Nicaragua nunca llegó a firmar el Pacto de Unión por presiones de Estados Unidos y por los problemas que creaba el tratado Chamorro-Brayn. Nicaragua se retiró del Pacto de Unión, mientras que Costa Rica lo firmó, pero no lo ratificó por divisiones internas en la legislatura costarricense.

Había, como se señaló, otro unionismo, el no oficial, y que se discutía en sesiones en el Teatro Principal, donde llegaban conferenciantes a dar una perspectiva muchísimo más progresista de los que debería ser la unión de Centroamérica.

El teatro principal era escenario de películas, obras de teatro, actos oficiales y conferencias que daban gentes como Prudencia Ayala o Salvador Merlos, alguno de los personajes más progresistas de la época.

Estas conferencias se parecen más a las discusiones que vemos ahora en televisión, discutiendo temas de actualidad. Hay que recordar que en aquella época había mucho analfabetismo, de forma que para muchas personas esa era la única manera de enterarse de cuáles eran las grandes discusiones del país. En sitios como este se plasmaron ideales democráticos de mayor participación para los obreros y para las mujeres.

De esta forma, el Partido Unionista se reúne en Santa Ana, que era un gran foco del unionismo, en la famosa convención unionista. Muchas personas como Prudencia Ayala llegaron a esta convención a presentar esa visión más democrática, más abierta de lo que debería de ser el unionismo.

Los unionistas tenían su propio periódico, el periódico "El Unionista", que se veía desde San Salvador como una verdadera amenaza, porque esa visión unionista, mucho más democrática, no era exactamente la que tenían el presidente Meléndez y sus seguidores; de esa forma se plantea aquí una situación de oposición dentro del unionismo que los Meléndez y los Quiñones veían de forma sospechosa, con mucho resquemor, y no creían que nada bueno pudiera salir de ahí.

En medio de estas tensiones se va a celebrar el 15 de septiembre de 1921. Había, al final de cuentas, una constitución que se aprobó y que se ratificó solo por tres países, a lo que siguió una celebración bastante deslucida.

El personaje encargado de organizar las festividades fue el ingeniero José March, un español que hizo grandes planes pero que no contó con fondos para mayor cosa. Hubo algunas actividades, eso sí, como unos Juegos Florales.

El embajador de Estados Unidos señalaba, además, en una de sus notas que el 15 de septiembre podía llevarse a cabo un golpe de estado, de tal forma que la celebración podría ser realmente una revuelta en contra de Jorge Meléndez. Esto muestra la problemática que se estaba viviendo en esta época, y que el año del centenario fue sumamente difícil.

El proyecto de unión, mientras tanto, siguió adelante. El siguiente pasó, luego de aprobar la constitución, fue convocar a elecciones para elegir a los representantes de cada país dentro del poder Ejecutivo de la nueva federación. Esa convocatoria fue interesante porque permitió que las mujeres votaran, y las salvadoreñas votaron. Este es un punto muy poco conocido pero hay documentos que demuestran fehacientemente que las mujeres salvadoreñas participaron en las elecciones de finales de octubre de 1921.

Todo este proceso, sin embargo, se va a frenar con los sucesos de Guatemala, adonde hubo un golpe de Estado que derrocó al gobierno del presidente Herrera, que había sido un gran campeón de unionismo. Ese golpe de Estado del 10 de diciembre le va a dar fin al proyecto de federación, que había dado a las mujeres el derecho a votar.

Finalmente, el año del primer centenario termina el 31 de diciembre de 1921, día en el que, según un documento emitido en el Palacio Nacional, se autorizó la compra de ametralladoras para la policía de El Salvador, debido a las tenciones políticas que habían en el país, las cuales tenían mucho que ver con la negociación del empréstito. Es más, cada vez que había noticias de que llegaba Keith o de que se había reunido Keilhouer con el presidente, cundían los rumores de golpe de Estado.

Es de esta manera que el año 1921 estuvo llenísimo de tensiones de tipo económico y de tipo político. Entre las cosas duraderas que quedaron de ese año es que El Salvador adoptó la hora internacional, la cual seguimos teniendo. El año del centenario también fue, de forma muy irónica, en el que se colocaron los fundamentos para una mayor dependencia de Estados Unidos. Y otro tema duradero es el de la corrupción, que era uno de los motores políticos de esa época.

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