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El Salvador sigue buscando su paz 24 años después

Políticos y firmantes de los Acuerdos de Paz consideran que el país aún no ha alcanzado una cultura de paz. Hoy se cumplen 24 años de la firma de un acta que dio por terminado un período de conflicto armado.
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El Salvador conmemora este día uno de los acontecimientos más significativos de su historia reciente: El XXIV aniversario de los Acuerdos de Paz, que se firmaron el 16 de enero de 1992 en el castillo de Chapultepec, en México, para poner fin a un conflicto armado que vivió el país durante 12 años. Las reflexiones de la clase política, así como de firmantes de la paz, sin embargo, coinciden en que el proceso aún no se ha consolidado en la sociedad salvadoreña.

A pesar de no encontrarse en guerra, El Salvador es hoy por hoy uno de los países más violentos del mundo. En lo que va de 2016, ya se han contabilizado 338 homicidios y el promedio diario es de 24, según la Policía Nacional Civil y el Instituto de Medicina Legal, a lo cual se le suman extorsiones, asaltos, violaciones, entre otros delitos.

“Hace falta por establecer una verdadera cultura de paz, se habló allí (en los Acuerdos de Paz) de que se iba a inculcar una cultura de paz y hasta se le cambió el nombre a las bandas de guerra, hoy se llaman bandas de paz; pero, ¿de qué sirve si lo que vemos, sentimos y oímos es todo aquello que nos regresa a la guerra? Habría que revisar los Acuerdos de Paz y especialmente ese punto”, expresó Antonio Almendáriz, diputado del PCN.

Francisco Jovel, firmante de los Acuerdos de Paz por parte del FMLN, dijo que todavía hace falta consolidar la institucionalidad, tanto en el ámbito electoral como en promover una mayor participación ciudadana en los asuntos políticos. “Hay incluso que pensar seriamente en la necesidad de importantes reformas constitucionales a dos décadas y media de haber firmado los Acuerdos de Paz. A estas alturas ya se puede detectar qué aspectos de la Constitución merecen realmente una discusión de fondo, no solo entre los políticos, sino que también con la sociedad civil organizada para promover ese tipo de reformas”, señaló.

Existen coincidencias en las reflexiones y también en la creación de una nueva institucionalidad que antes y durante el conflicto armado nunca se tuvo. Pero el reto, lo dicen, es hacer que funcione. Y no dejan de mencionar los marcados desencuentros políticos entre las fuerzas mayoritarias.

“A estas alturas, después de tantos años de haberse firmado la paz, yo creo que es importante lograr acuerdos monumentales en nuestro país que nos permitan definir el rumbo que queremos. No podemos seguir las dos principales fuerzas políticas de el país con una visión contrapuesta”, dijo Norman Quijano, actual diputado en la Asamblea Legislativa.

Óscar Santamaría, uno de los firmantes de la paz en El Salvador, dijo que para avanzar hacia una nueva etapa es necesario fortalecer la institucionalidad en el país. “Existe un balance favorable, todo es parte de un proceso. Acá no existen acciones aisladas. En el tiempo habrá que evaluar dónde están los puntos fuertes y los puntos débiles. Nosotros tenemos la capacidad de velar para que las instituciones cumplan con el papel que les toca jugar, a fin de rendirle a la ciudadanía en materia de seguridad, justicia y democracia electoral”, dijo Santamaría.

La construcción de la democracia es un aspecto fundamental para que el país pueda transitar al desarrollo, según Santamaría. “Si logramos consolidar la democracia se crearían las condiciones para la conquista del desarrollo. El punto de partida para esta nueva etapa está en apoyar más las coincidencias que las diferencias”, dijo.

La deuda con el país sigue vigente, reconocen.

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