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El Salvador urge estudio sobre renuencia a la vacunación

Epidemiólogos destacan la importancia de datos sobre la vacunación contra covid-19 para entender si quienes están falleciendo son, en su mayoría, personas no vacunadas.

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El ritmo de vacunación de El Salvador es el más veloz en la región centroamericana.

El ritmo de vacunación de El Salvador es el más veloz en la región centroamericana.

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Hasta ayer, 1.5 millones de salvadoreños habían recibido las dos dosis de la vacuna contra el covid-19, es decir, poco más del 30% de la población meta. Lo que el ministerio de Salud (MINSAL) no revela es qué cantidad de salvadoreños están inmunizados según su edad, tampoco la cantidad de salvadoreños vacunados según el municipio en el que habitan, mucho menos la cantidad de hospitalizaciones por el coronavirus SARS-CoV-2 en las unidades de cuidados intensivos (UCI) según rangos de edad; todos datos esenciales para evaluar la estrategia de vacunación contra la enfermedad, advirtieron dos médicos expertos en epidemiología.

Conocer si el impacto de este proceso de vacunación está siendo positivo depende no solo del análisis de toda esa data, que el Gobierno no tiene disponible al público, sino también de la ausencia de un estudio que dé certezas sobre la renuencia a la vacunación, explicaron los especialistas salvadoreños, quienes se encuentran ejerciendo la profesión en el extranjero.

Aunque pareciera no tener lógica la fuerte alza de contagios y el colapso del sistema sanitario en contraposición con el hecho de que ya pasaron más de cinco meses desde que inició el proceso de vacunación, sí hay explicaciones y una de ellas es precisamente esa resistencia a vacunarse.

El Salvador es el país de Centroamérica que registra el ritmo de vacunación más veloz, porque "tuvo la inteligencia de establecer plataformas de negociación con las agencias privadas de producción de vacunas, como la china, y ha tenido la suerte de que Estados Unidos le ha estado apoyando con las vacunas Pfizer y Moderna", reconoció el epidemiólogo Alfonso Rosales, pero señaló que no basta con que ese ritmo acelerado sea aceptable, sino que también se debe prestar atención a la población que se está oponiendo a vacunarse.

"Tenemos reportes de Estados Unidos, pero de El Salvador no tenemos ningún reporte. No hay reporte de ningún país de Centroamérica sobre porcentajes de población renuente a vacunarse y eso se debería estar investigando, porque lo que va a pasar, y es lo que se ha visto en Estados Unidos, es que llega un momento en el que la curva de la cobertura de vacunación se aplana", explicó Rosales.

Cuando esa curva se aplana, "empiezan a verse las personas que no se vacunan por cuestiones ideológicas, religiosas o porque creen que no están en riesgo o porque tienen miedo. Esas son las tres causas por las que la gente no se vacuna: razón ideológica o religiosa, percepción de riesgo y miedo a la vacuna", agregó.

La juventud, por ejemplo, tiene la percepción de que tienen bajo de riesgo de contagiarse, pero deberían estar recibiendo mensajes que les hagan entender que la probabilidad de infectar a sus padres y abuelos no es baja.

"Pero todos estos mensajes deben estar basados en la evidencia: El Salvador debería tener un estudio sobre conocimiento, sobre las percepciones y prácticas del covid-19 y la vacunación" para frenar la pandemia, recalcó el especialista.

Su colega Wilfrido Clará, por otra parte, anotó que tener a la disposición toda esa data al público permitiría hacer análisis de comprensión sobre quiénes están falleciendo, porque la percepción en amplios estratos de la población es que, a pesar de la vacuna, la gente sigue muriendo.

"Hace pocos días, aquí en Estados Unidos salió un estudio que indicaba que el 99 % de los fallecidos por covid-19 eran personas no vacunadas. ¿Cuál es mensaje, entonces? Vacúnese", enfatizó.

Clará apuntó que, además de identificar las razones por las que la población decide no vacunarse, también es importante identificar las variables demográficas de estas personas.

"Hay que comprender todos los motivos de las personas que están en rechazo, para confeccionar mensajes de comunicación de riesgo más adecuados. No es cuestión de decirles: ‘Son unos burros’, es cuestión de entender por qué. Que hayamos visto una gran cantidad de adultos mayores vacunándose no quiere decir que la cobertura sea alta, porque simplemente no conocemos en detalle los datos", añadió el experto.

Rosales, por otra parte, anotó que Uruguay, que ahora tiene la cobertura de vacunación más alta de Latinoamérica contra el covid-19, empezó a ver los resultados en cuanto a frenar la pandemia hasta que alcanzó el 60% de la cobertura con esquema completo, es decir, dos dosis.

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