El WhatsApp, una herramienta para alerta temprana

Sofía Melgar habita en la zona costera de la playa San Blas, en La Libertad, su casa está justamente frente al mar, por lo que permanentemente le toma fotografías y las comparte por una aplicación de chat del teléfono móvil; pero no por pasatiempo, sino como parte del trabajo de un grupo de personas que conforman la Red de Observadores Locales de Amenaza Marina de La Libertad (ROLAMLL), que comenzó a funcionar este año como un sistema de alerta temprana.
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El WhatsApp, una herramienta para alerta temprana

El WhatsApp, una herramienta para alerta temprana

Riesgo.  Los oleajes incrementados en altura y velocidad, así como las corrientes de retorno son algunos los riesgos que enfrenta la zona costera salvadoreña.

Riesgo. Los oleajes incrementados en altura y velocidad, así como las corrientes de retorno son algunos los riesgos que enfrenta la zona costera salvadoreña.

Formación.  Plan Internacional se encarga de la parte de capacitación a los voluntarios que conforman la red de observadores locales en La Libertad.

Formación. Plan Internacional se encarga de la parte de capacitación a los voluntarios que conforman la red de observadores locales en La Libertad.

Vulnerabilidad.  Varias zonas de la costa tienen instalaciones que son vulnerables al impacto de fenómenos naturales.

Vulnerabilidad. Varias zonas de la costa tienen instalaciones que son vulnerables al impacto de fenómenos naturales.

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“Ya sea como ADESCO o como ROLAMLL estamos siempre activos ante alguna necesidad de una emergencia, siempre estamos ahí para poder dar alertar y comunicar a la gente”, expresó. Junto con otra habitante de playa San Blas, se encargan de observar el comportamiento marino a lo largo de un kilómetro.“Con la otra compañera decidimos quedarnos dentro de la ROLAMLL, porque nos pareció una opción de poder organizarnos mucho mejor y saber, sobre todo, la base en lo que estamos trabajando, para poder tener una opción de las maneras de evacuación, del albergue”, agregó.Sofía es una de las cuatro mujeres que se unieron a la red, que actualmente tiene 16 voluntarios y quienes habitan justamente a la orilla de la playa. Se encargan de monitorear el mar y comunicarse con el sistema de Protección Civil de la comunidad y la municipalidad de La Libertad cuando ocurren fenómenos como oleaje incrementado, mareas vivas, alfaques, corrientes de retorno, inundaciones e inclusive algún tsunami; todo lo que pueda causar algún daño. Pero este trabajo no lo realizan solos: por medio de WhatsApp también mantienen comunicación con el Observatorio de Amenazas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), que les envía los pronósticos diarios, además de tener contacto con el experto en oceanografía. Con el proyecto Construyendo Resiliencia de Plan Internacional, financiado con ayuda humanitaria de la Unión Europea, los miembros de la red fueron capacitados en sistemas de alerta temprana, gestión de riesgo y el fortalecimiento comunitario. “Esta red de observadores locales nació con la formación de puntos estratégicos. En el camino nos hemos dado cuenta que realmente ha funcionado en cuanto al voluntariado y esperamos ver si cubrimos toda la zona de la costa de La Libertad”, dijo Roldán Ernesto Gómez, técnico del proyecto de Plan Internacional.La red opera en ocho puntos que abarcan unos 18 kilómetros de la zona costera de La Libertad: playa El Majahual, playa San Blas, playa Conchalío, muelle artesanal, Bocana San Diego, playa Toluca, Boca Poza y playa Los Pinos. “Se generaron criterios: personas que vivan en playa, voluntarias y que en este caso tengan un cierto conocimiento en el tema de gestión de riesgo, aunque nosotros trabajamos en el tema fortaleciéndoles a ellos”, expresó el técnico.Una de las características de los observadores es que habiten en la zona donde están asignados. Francisco Osorio es uno de los cinco observadores en la zona del muelle artesanal, su vivienda sería la primera en la línea frente a una amenaza marina: “Justo donde llega el agua”, dijo. Con la información recabada de las instituciones oficiales en el municipio, entre la playa El Obispo y San Diego viven unas 2,600 personas.Comentó que la franja costera tiene doble vulnerabilidad: por inundaciones a causa de los ríos que desembocan en el mar y por amenazas marinas. Aunque otros observadores se encargan de monitorear en la zona alta el caudal de los ríos, la coordinación es importante para emergencias.Sobre la inundación de la bocana de San Diego el pasado 15 de junio, dijo que fue un evento inesperado que activó la respuesta inmediata para habilitar el albergue. En la programación de prevención se tenía previsto llevar maquinaria para abrir la bocana dos días después, ya que dos días antes se abrió la que está en Boca Poza. Considera que haber abierto esta última contribuyó a que el impacto no fuera mayor. La ROLAMLL tiene pocos meses desde que comenzó a funcionar y esperan incorporar a más voluntarios. “Va a costar un poco, porque incluso hasta para los medios de comunicación nosotros estamos bien complicados, porque algunos tienen teléfono otros no. Esto se mira como si ya está fortalecido, pero en realidad vamos empezando”, indicó Eusebio Alberto González, otro miembro.

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Prevención

Para Sofía, uno de los aspectos importantes es tener identificadas las rutas de evacuación y el procedimiento para evacuar a las personas adultas mayores y con discapacidad, ya que de la playa San Blas hacia la carretera Litoral solamente tienen una vía de salida. “Yo les hacía ver que no es lo mismo hacerlo con un grupo de jóvenes que hacerlo con niños y personas de la tercera edad, personas que tal vez alguna no pueda caminar, otra está en silla de ruedas. Todo eso lo estamos viendo y lo estamos aprendiendo también”, expuso.Además, está consciente del riesgo que enfrentan ante los fenómenos naturales y de la vulnerabilidad que genera construir muy cerca del mar. “Porque, sí, la naturaleza tiene su cierto límite, pero el ser humano también abusa”, agregó.Y es que tanto los observadores como habitantes de la costa tienen mucha percepción de las amenazas; sin embargo, el temor de que se reduzca la actividad económica, principalmente de turistas que llegan al puerto, les hace minimizar el riesgo. En días de oleaje incrementado es común ver a turistas a la orilla del muelle o el malecón tomando fotografías de las olas. “La gente mucha veces dice ‘Esto así es’, pero en realidad no es así. Quieran o no quieran, la economía va a ser siempre afectada con cuestiones marinas”, dijo González.El MARN también se apoya con una cámara y con un equipo de alerta de tsunamis donado por la cooperación japonesa. “Es una cámara que nos permite al observatorio ver en tiempo real qué es lo que está pasando aquí. Además de que ellos nos envían por el WhatsApp la información, nosotros podemos estar viendo”, dijo Francisco Gavidia, oceanógrafo del MARN.

Una infraestructura que les preocupa es el muelle artesanal, agregó el experto. “Esta infraestructura que se construyó en 1968, y que fue muy bien construida, ha sido golpeada por oleajes”, afirmó.

Aunque se tienen planes de mejoramiento y estudios de la condiciones de los pilotes, considera que se necesita hacer un rompeolas para darle mayor protección.

La información sobre las amenazas es importante, pero también el trabajo con las comunidades, comentó Elsa Lidia Fonseca, de la Agencia de Medio Ambiente de Cuba, quien participó en un taller sobre prevención y vulnerabilidad del MARN. “La defensa civil tiene que tomar una acción no solo de la respuesta, también tiene que trabajar en la prevención. Eso les ayudaría más a disminuir las vulnerabilidades. No es fácil, cambiar la mentalidad de las personas, es un proceso que lleva tiempo, mucha educación y mucha capacitación”, anotó.
 

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