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El acompañamiento de un familiar en el parto es una obligación de Estado

La jueza penal mexicana habla de la violencia obstétrica y dice se debe capacitar a los operarios de justicia bajo una perspectiva de género.
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El acompañamiento de un familiar en el parto es una obligación de Estado

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La jueza Josselyne Béjar cree en la capacitación de los operadores de justicia (jueces, fiscales, policía, investigadores) y lograr una mayor sensibilidad a la hora de abordar temas relacionados con los derechos de las mujeres.

Para ella, tienen que aprender a investigar, plantear y juzgar casos con perspectiva de género. La jueza penal del estado de Jalisco (México) fue invitada por la organización Voces Vitales a brindar una conferencia acerca de derechos de las mujeres, género y violencia obstétrica.

¿Cómo debe entenderse la violencia obstétrica?

La violencia obstétrica, que no debería de existir, es la que padecen todas las mujeres que se encuentran embarazadas y que, desafortunadamente, son víctimas de violencia por los distintos intervinientes en la atención médica que tienen ellas. Por ejemplo, en el servicio de salud en el tema del proceso del embarazo, desde una enfermera, desde un asistente administrativo, que ejerce violencia con los mismos comentarios o con el trato que hacen hacia ellas. Luego, en el momento de tener el parto, el no permitirles que estén acompañadas, el también hacer comentarios no justos, ni correctos, ni apropiados, para alguien que va a dar vida. Y posterior a dar vida, ese trato que reciben en esa atención médica.

Por lo que acaba de plantear, ¿lo entendería más en el proceso del parto?

No, embarazo, parto y posparto.

¿Y en cuál de cada uno de estos estados se ejerce mayor violencia? ¿O es igual en todos?

Desafortunadamente se manifiesta más en la parte de la salud pública, las instituciones públicas que están obligadas a otorgar la salud. Pero también es un derecho muy claro en las convenciones internacionales. Se ha vuelto una costumbre tratar de esa manera a las mujeres.

¿Por qué cree que se ha hecho una costumbre tratar así a las mujeres?

Bueno, primero hay una falta de respeto a quien da vida. Y, si se respeta la vida como premisa mayor, por supuesto que se tiene que respetar a quien da vida. Hay mujeres que han dado luz en la calle, porque está saturado el servicio de salud. Hay mujeres que desafortunadamente han perdido la vida por no recibir una atención médica adecuada. Eso es violencia obstétrica también.

Le pongo un ejemplo: acá en el sistema de salud público, jamás se permite la entrada del compañero de vida de las mujeres que van a dar a luz. ¿Ha visto experiencias en otros países donde se haya logrado solventar esto?

Esto no es dicho por mí. Es dicho por los médicos, que son los especialistas, los ginecólogos, o ginecobstetras: cuando una mujer está en el trabajo de parto, el acompañamiento ya sea de la pareja, o de la madre, o de la hermana, hace que ese proceso del parto sea natural y adecuado. Cuando se les priva de esta situación de acompañamiento por alguien que es cercano a la persona, se inhibe a la persona, limita ese proceso natural que se debe tener. ¿Qué tienen que hacer las instituciones públicas? Es cierto que está saturado, pero esto es una obligación del Estado y tiene que resolverlo.

¿Cuál diría usted que son las mayores carencias de los operadores de justicia? ¿Está relacionado esto con que la mayor parte de operadores de justicia, al menos El Salvador, son hombres? ¿Cómo se relaciona eso con la aplicación de la justicia en el caso de los derechos de las mujeres?

Bueno, el tema de la sensibilización se tiene que trabajar fuertemente. Y también que haya más mujeres policías, más agentes del ministerio público mujeres, también más juezas. Pero el lugar, no es por el hecho de ser mujer, el lugar es porque hay una vocación y unas ganas de ocupar este lugar. Y porque también se tienen los requisitos a cumplir para el cargo. El tema este de la capacitación sí es muy importante: aprender a juzgar con perspectiva de género, aprender a legislar con perspectiva de género, aprender a investigar con perspectiva de género. No es lo mismo ir a asegurar el lugar del escenario del delito, por ejemplo de un homicidio, que cuando estamos ante la presencia de un feminicidio, hay que aplicar protocolos especializados.

¿Usted qué cree que funciona más: capacitar a los operadores de justicia o incluir más a mujeres en el sistema de justicia?

Aquí el tema no es de hombres. Aquí hay que capacitar mujeres y hombres que ya estén en el sistema en general. Pero también lo que es muy importante que la sociedad esté informada, en la medida que la sociedad esté informada, los ciudadanos estén informados de sus derechos, es como también se puede exigir de las autoridades el mejor cumplimiento de su trabajo.

Usted mencionaba en un inicio el respeto al derecho a la vida, y a la vida que viene. ¿Qué puede esperarse de una sociedad que está ejerciendo violencia obstétrica contra las personas que están dando vida? ¿Cómo puede interpretarse una sociedad así?

Este tema es muy delicado, cuando se maneja y se trabaja con los médicos tienen temor que esto se pueda tipificar como delito como tal. Es cierto que ya está el delito de negligencia médica, pero hay un temor muy claro en que, por supuesto, que no se quieren ver involucrados en un proceso de esta naturaleza.

¿Cree que es necesaria una jurisdicción especial para tratar delitos contra las mujeres?

A mí me parece que es muy interesante porque la estadística sigue siendo muy alta, en el número de casos que llegan a las cortes y a los juzgados. Y por supuesto que la atención en ese sentido, especializada, porque obviamente los funcionarios que trabajan el tema tienen la sensibilización, saben hacer ponderación de derechos adecuadamente, estar verificando que la víctima sea adecuadamente atendida.

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