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El alcalde que venció al puente Chichilco

En medio de un país pintado de cian, Carlos Coca, candidato por el partido VAMOS, ganó la alcaldía de San Isidro, en Morazán, un municipio catalogado en extrema pobreza, donde se ubica una de las obras insignia del Gobierno: el puente María Chichilco.

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Victoria. Carlos Coca venció al partido ARENA y Nuevas Ideas en las elecciones municipales. Obtuvo 595 votos. El pueblo lo aclama por su espíritu de servicio.

Victoria. Carlos Coca venció al partido ARENA y Nuevas Ideas en las elecciones municipales. Obtuvo 595 votos. El pueblo lo aclama por su espíritu de servicio.

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El pueblo de San Isidro no da terceras oportunidades. Así lo dice la historia. En este municipio, oculto entre las montañas del norte de Morazán, seis años les dura el trono a los gobiernos municipales. Es un ciclo insalvable que se repite desde 2003. El 1.º de mayo comenzará uno nuevo y Carlos Coca, del partido VAMOS, ha sido el ungido. En lo que parecía ser una hazaña inalcanzable, Coca venció a Nuevas Ideas (NI) en el pueblo del puente Chichilco y le entregó a su partido la primera alcaldía de su historia.

Nuevas Ideas tenía todo para ganar esta comuna. Aquí el Gobierno construyó su primera obra. El puente Chichilco, que conecta a San Isidro con Torola, estuvo rodeada de polémica por su tardía construcción, las fallas en una de sus bases y la inversión en propaganda alrededor de la obra. Ironías de la política, cuando el puente fue inaugurado en diciembre de 2019, hasta Coca llegó a celebrar a las orillas del Torola.

 
El alcalde de VAMOS que venció a Nuevas Ideas en Morazán

Nuevas Ideas ganó 150 de las 262 alcaldías del país y San Isidro pudo ser la 151, si los votantes en el pueblo hubiesen seguido la tendencia con la que marcaron la N para las legislativas, donde sí le entregaron el 69% de los votos. Pero en lo local pesó más este hombre al que respetan por ser "de familia humilde", "solidario y con espíritu de servicio".

Su carrera política pareciera ser un milagro que comenzó en la noche de un sepelio celebrado en el cantón Sequía de Aguas a finales de 2019. Aquella noche, amigos de Josué Alvarado, secretario general de VAMOS, llamaron a Bernardino Ventura, hermano de la iglesia "Asambleas de Dios", para proponerle que fuera el candidato. Ventura se consideró indigno y eligió de entre los suyos a Coca, por su dedicación al pueblo, según dijo, días después.

Aunque Coca asegura que mucho antes de 2021, la gente le pedía que se metiera en política, la oportunidad real le llegó esa noche. Tiempo atrás había tocado puertas en diferentes partidos en el municipio, pero las reglas del juego no le parecían honestas. "Nos ponían condiciones. Por ejemplo, nos decían, si te doy la candidatura vos me vas a llevar en este puesto". Eso no le gustó y en 2019 aceptó con VAMOS porque "es un partido nuevo, no está manchado".

Ya en la faena, formó un equipo de campaña compuesto por sus hermanos de la iglesia. En retrospectiva, incluso ellos reconocen que el resto de feligreses fueron votantes importantes en las elecciones. "La comunidad cristiana en el municipio es bastante grande y cuando alguien de la iglesia va como candidato, la gente se vuelca a apoyar a esa persona. Incluso el del FMLN que era de esa iglesia, gozó de esa simpatía de la comunidad cristiana", cuenta Otoniel Franco, líder del equipo de campaña de Coca. Lo del FMLN parece broma. Aquí la izquierda, como espejo de sus debacle en todo el país, solo obtuvo 42 votos de 1776 posibles.

El elegido del pueblo

San Isidro es "un puntito en el universo", dice Otoniel Franco. Es un pueblo chico en el que la confianza se mide entre las parentelas. Un ejemplo simple es que una sola familia tuvo dos candidatos: Julio Franco por ARENA y Enmanuel Gonzáles por Nuevas Ideas. Tío y sobrino, respectivamente. Y sucede lo mismo con los liderazgos, los cuales surgen de las mismas familias, de los compañeros de un aula escolar o de las líneas de un mismo partido.

"Como dice mi abuelita: en este pueblo, si venimos a rascar y a rascar, salimos siendo familia todos’’, dice, entre risas, Nancy Guevara, una mujer de 32 años que ha vivido toda su vida en el pueblo y que votó por Nuevas Ideas en ambas elecciones, legislativas y municipales.

Coca tiene su propia familia. Es lunes, ocho días después del triunfo en las urnas, y al micrófono está el alcalde electo. "Gracias a Dios hemos tenido el triunfo. Este proyecto se lo debemos a Dios, no contábamos con el recurso suficiente, pero Dios fue el que nos dio la victoria’’, dice.

Celebración. Josué Alvarado, presidente del partido VAMOS, visitó San Isidro el 8 de marzo para celebrar la obtención de su primera alcaldía del país. Adicional a esto, ganaron la primera diputada de su partido: Claudia Ortiz.

Esta mañana, viste como que siguiera en campaña: una camiseta polo azul con la leyenda "VAMOS. Carlos Coca. Alcalde 2021-2024’’ y un pantalón negro. Lo acompañan Bernardino, Otoniel, y al menos 10 correligionarios. Todos le dan la bienvenida a Josué Alvarado, el líder de VAMOS. "¡Vamos, vamos, vamos!’’, corean todos. Coca, de 36 años, sonríe.

La reunión, de un momento a otro, se asemeja a un culto religioso."Íbamos como David Contra Goliat, el monstruo de la N pesaba sobre nosotros", dice Ciro Martínez, también de su equipo de campaña.

Discurso, oración y aplauso. Alvarado, cuyo partido asegura que la religión no es parte de su idiosincrasia, se hace acompañar de su hermano, Rubén, quien se autonombró "ministro de Jesucristo’’.

Coca también es feligrés pero en el pueblo se le conoce más por buena gente. Dicen que es humilde y sincero. Incluso sus adversarios políticos dicen que es "una buena persona".

"Es un cipote muy sufrido, viene de comer con sal, con mantequita’’, dice uno de los miembros de su equipo. Coca cuenta que viene de un núcleo familiar liderado y cuidado por su madre, quien hacía los trabajos de la casa. Él y uno de sus hermanos iban a casas particulares "a ganarse la tortilla del día’’. Luego, emprendieron una granja de pollos. Otros hermanos hicieron lo que hacen muchos salvadoreños: emigrar a Estados Unidos. Era el año 2000. Con su ayuda "hicimos una casa de bloque, porque nosotros teníamos una casa de bahareque’’, recuerda el ahora alcalde electo.

El apoyo de sus hermanos se volvió tan esencial que gracias a ello pudo estudiar derecho y graduarse. Hasta la fecha nunca ha ejercido, pues según dice, este es el destino de muchos en el municipio. Hay varios profesionales, pero no hay dónde ocuparlos.

De momento, y desde el 2006, trabaja haciendo viajes en un camión al interior de San Isidro. En estos viajes, el pago, a veces, le queda en promesa porque la gente no tiene cómo, y hay algunos que son tan urgentes como ir a un hospital o ir al banco a San Francisco Gotera, según cuenta Mirna Estela, quien lo conoce desde su infancia.

El municipio San Isidro pinta de rojo en el mapa de pobreza de El Salvador, destacado como "de extrema pobreza’’. Según Coca, el principal problema es la falta de empleo. En el área urbana, solo hay una iglesia, un parque, una clínica y la alcaldía, una casa blanca que pasa desapercibida. No hay banco, tampoco un gran mercado. El agua potable cae cada seis u ocho días, y no solo por la mala administración; sino por la sequía y sobre esta se basa la principal propuesta del próximo alcalde, solucionar el problema de acceso al agua, aunque no dijo cómo.

Una competencia reñida

A las 3 de la mañana del lunes 1.º de marzo una caravana de VAMOS, encabezada por el candidato ganador, ingresó al parque central de San Isidro para festejar su triunfo. Mientras tanto, en su casa de habitación, el arenero Julio Franco, se enteraba de que el pueblo le había negado su tercera oportunidad. Enmanuel Guevara, candidato por Nuevas Ideas, a esa misma hora, se enteraba de su derrota.

Guevara asegura que su pérdida se debe a que hizo una "campaña demasiado limpia". "Nosotros no criticamos al adversario, no criticamos a nadie porque tenía simpatía con alguien más. Ese fue el problema, hacer una campaña demasiado limpia. Aquí que el municipio sea pobre se presta a que llegue alguien y les lleve tal cosa y les pida que vote por fulano".

Sin embargo, Xiomara Ventura, quien se considera una persona de izquierda, pero le dio el voto a Coca, cuestiona: "el muchacho de Nuevas Ideas solo fue las propuestas del Gobierno, lo que el presidente dice, que la N aquí, la N allá. Entonces, la gente ya no está ignorante en ese sentido, ¿las propuestas municipales cuáles son? Esas son las del Gobierno, pero ¿qué va a hacer en el municipio?".

Aunque Guevara asegura que su campaña fue sin regalías, Nancy Guevara, simpatizante de NI relata que él fue uno de los "colaboradores" para repartir las bolsas de alimentos que distribuyó el Gobierno con motivo de la pandemia.

San Isidro, Morazán

Además, el Gobierno le sirvió en bandeja de plata a Guevara, una obra que le pudo haber afianzado el gane: el puente Chichilco. Sin embargo, la gente le llevó la contraria. "Por la misma pobreza no vemos eso como prioridad. La mayoría de personas quieren que le sustente el momentito. A ellos no les interesa ese tipo de obras. Es por el mismo bajo nivel de educación que tenemos, pues", asegura.

El alcalde Julio Franco, por otro lado, atribuye su derrota al impago del FODES, pues, según dice, varias obras quedaron varadas. Una es la pavimentación de la calle que conecta el cantón el Rosario y el cantón Piedra Parada. Otra es la habilitación de un pozo perforado para la zona urbana. Según explica, se vio gravemente afectado porque la recaudación municipal es demasiado baja y, como máximo, alcanza los $500 mensuales.

Además, aunque fue contraparte en la construcción del puente Chichilco, esta obra no caló en la intención de voto. "Obra hecha ya la gente no la toma en cuenta, la gente quiere cosas nuevas", comenta.

Franco acepta que el hecho de que varios de los liderazgos que lo acompañaban lo hayan abandonado también fue determinante. Otoniel Franco, ahora líder de la campaña de Coca, asegura que no continuó respaldando al alcalde saliente por su mala gestión y por tener favoritismos en sus obras, pero el edil argumenta que se separaron por "el deseo de todos de ser alcaldes".

Además, como algo inusual, resalta que, llegado el 28 de febrero, su misma familia se dividió para elegir si votar por él o por su sobrino Enmanuel.

Lo que ya no es elección es que Coca comenzará pronto su ciclo, como lo tuvo Santos Lovo por el partido Demócrata Cristiano (PDC), en 2003, quien cumplido su destino de seis años, cedió el lugar, en 2009, a Juan Francisco Coca Franco, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). De entre las filas de este partido salió, seis años más tarde, Julio Franco por Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), y del equipo de campaña de este último, surgió Carlos Coca, ahora alcalde electo del municipio por el partido VAMOS.

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