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El bálsamo sigue regalando su resina a los pobladores de Cuisnahuat

Fue declarado como árbol nacional en 1939. Es utilizado en la fabricación de medicamentos, y otros productos como jabones, pegamentos y lacas.

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Resina.  Su extracción  es una  fuente de ingresos para  los habitantes de la cordillera del Bálsamo.

Resina. Su extracción es una fuente de ingresos para los habitantes de la cordillera del Bálsamo.

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En el municipio de Cuisnahuat, departamento de Sonsonate, los habitantes del cantón El Balsamar, socios de la cooperativa del mismo nombre se dedican a la extracción de resina de bálsamo en una área de 600 manzanas cultivadas con árboles de esta especie.

De acuerdo con el vicepresidente de la cooperativa, Carlos Alberto Castro, la mayoría de habitantes del cantón se dedican a esta actividad. El proceso para extraer la resina, que sirve de base para elaborar plástico, pegamentos, lacas, pintura, barnices, entre otros productos, es de difícil.

Los miembros de la cooperativa se organizan en cuadrillas para el trabajo en los árboles, al inicio de la época seca. Seleccionan los árboles de donde se va a trabajar la extracción, encienden un manojo de rajas de bálsamo amarradas con pitas, que llaman Hachón, y comienzan a quemar una parte de cada árbol.

Actividad. La extracción de resina no solo se realiza en la cooperativa El Balsamar, sino también en la mayoría de lugares de Cuisnahuat y San Julián, donde hay bálsamo.

La parte de quemada puede alcanzar el metro de largo por 30 centímetros de ancho. Una vez quemado, el jornalero coloca una especie de trapo grueso para que absorba la resina que empieza a emanar del árbol. El trozo de tela se retira dos meses y medio después, cuando se considera que la resina "ha dado el punto".

Después de este tiempo, el trabajador quita el trapo y raspa la parte quemada para juntar la cáscara en un saco, las cuales son llevadas a una galera de la cooperativa para iniciar el proceso de extracción. La cooperativa tiene un horno donde son colocados dos peroles de gran tamaño que se llenan con agua.

Los artesanos encienden fuego con leña para calentar el agua de los peroles, la cual servirá para mojar las cáscaras de bálsamo.

Las cáscaras mojadas son colocadas en una especie de red para triturarlas en un molino. De allí sale la esencia de la resina.

Por lo menos tres hombres le dan vuelta al molino por medio de una palanca, a medida que se le da vuelta, cae el producto en un depósito. La resina en bruto es colocada en barriles y está lista para vender a sus clientes, quienes generalmente son laboratorios de San Salvador.

Según Castro, un barril puede llenarse con 500 botellas de resina y cada botella cuesta $10

Una barrilada de resina puede costar hasta $5,000. Los jornaleros tardan varios días para llenar un barril de resina, el trabajo artesanal es costoso.

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