"El bastón blanco": relatos de cuatro hermanos no videntes

Tanchito, una mujer que marca la diferencia con su actitud de servicio y deja huella con su bastón blanco en caserío El Viajero.

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Un paso a la vez.  Muchas personas ciegas son perfectamente capaces de desplazarse sin ayuda. Pero no está demás preguntar si necesitan algo.

Un paso a la vez. Muchas personas ciegas son perfectamente capaces de desplazarse sin ayuda. Pero no está demás preguntar si necesitan algo.

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El zumbido de los trailers que rompen el viento en la carretera, el pitido de los automóviles, el canto lejano de un pájaro en nido, el vaivén de las hojas de los árboles que siguen el ritmo del viento, piedras sueltas sobre el asfalto, eso es lo que escucha.

La temperatura de la mano de un humano sobre su hombro o antebrazo, brisas refrescantes irrumpiendo el clima caluroso de la zona costera, humedad en su cuerpo, alegría de conectarse con su entorno, eso es lo que siente.

Destrezas. Tanchito y su hermana prestan su servicio con las alabanzas en una iglesia católica de su localidad. Ellas ensayan y se aprenden los cantos de memoría. Es algo que ellas disfrutan mucho.

Una sonrisa en su rostro y un gran sentido del humor marcan su personalidad. Pero es una vara alargada con empuñadura de goma la que marca su ruta por la vía pública. Esta le sirve para protegerse, distinguirse e informarse sobre lo que se avecina. En el mejor de los casos es el hombro de un buen ciudadano el que reemplaza todo lo anterior.

A golpe de su bastón blanco, María del Tránsito Santos de Jesús, mejor conocida como Tanchito, recorre los senderos y carreteras desgastadas de la zona de El Viajero, departamento de La Libertad.

Saluda en voz alta. Puedes tomar su mano o tocar su brazo como señal de saludo. Cuando entres en una habitación donde está una persona ciega, inmediatamente di algo que la alerte de tu presencia.

Ella es una de cuatro hermanos no videntes. Sus padres se mudaron a la zona cuando ella era una niña, es por eso que conoce El Viajero como la palma de su mano. Hace nueve meses contrajo nupcias con Arístides Monge, su actual esposo, quien regresó de Estados Unidos tras sufrir un accidente en su trabajo y por el que perdió la vista. Pero sus sueños crecen a medida los va haciendo realidad. Ahora, ella junto con su esposo quieren construir su casa propia para vivir juntos.

Al caminar, ofrécele tu brazo u hombro. Camina lento o a paso medio y no muy rápido. Cuando estés guiando a alguien, debes caminar más lento de lo que normalmente lo haces.

"Los seres humanos diferimos poco entre nosotros y en parte se debe a ese 0,1 % de pequeñas variaciones en la secuencia de ADN que marca la singularidad de cada individuo", afirma José L. Bella, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid, biólogo y experto en genética. A simple vista, muchos podrían captar que el elemento diferenciador de Tanchito es su discapacidad visual. Sin embargo, al escucharla hablar el 0,1 % parece estar asignado a su inteligencia, consecuente actitud positiva, valentía, solidaridad e innegable sentido del humor.

Para sentarse. La mejor forma de hacer esto es tomar una silla y poner la mano de la persona en la parte trasera de la silla para que se pueda sentar. Mientras haces esto, describe la altura de la silla y hacia qué lado está.

Cada mañana Tanchito se enfrenta a una serie de desafíos en un mundo poco inclusivo para personas con discapacidad visual. Según el Comité de los Derechos de las Personas con Discapacidad (CRPD, por sus siglas en inglés), la situación de las mujeres y de las niñas con discapacidad es vista desde dos ángulos: el de género y el de la discapacidad. Puesto que son discriminadas tanto por ser discapacitadas como por ser mujeres. En la esfera pública y privada se enfrentan con dificultades ante los servicios de salud, educación, formación profesional y empleo, acceso a vivienda, entre otros.

Asimismo, el CRPD señala que hay tres ámbitos en los que las mujeres y niñas con discapacidad se ven inmersas: la violencia física sexual y psicológica, la limitación de los derechos sexuales y reproductivos, acceso a la información, derecho a maternidad y cuido de sus hijos, y discriminación múltiple. Las mujeres con discapacidad corren riesgo de sufrir esterilización forzada y las madres con discapacidad tienen mayor probabilidad que les quiten a sus hijos.

Orientación espacial. En ocasiones, puede ser útil conducir la mano de la persona hacia el objeto e indicarle de qué se trata, diciéndoles dónde está ubicado.

De igual manera, se encuentran con inconvenientes en el ámbito laboral. En 2018 el Sistema Nacional de Empleo (SisNE) registró 1,801 personas con discapacidad en empleos decentes y permanentes, siendo de ese total 1,260 hombres y 541 mujeres. "Yo le quiero demostrar a las personas que nosotros podemos... piensan que porque no vemos no somos capaces de nada", expresó Tanchito.

Tanchito es la representación de las mujeres que demuestran lo mucho que tienen que ofrecer en la vida. "Yo hago huevos estrellados, hago tortas de carne molida, sirvo al Señor con mi voz, todos los domingos y algunos días de semana canto en la Iglesia, hago masajes, vendo dulces... de todo hago yo", afirmó, entre risas, María del Tránsito.

Dado a la dificultad de conseguir un empleo estable, la mayor parte de mujeres y hombres con discapacidad se ganan la vida como vendedores en las calles, como empleadas domésticas o jornaleros no declarados en zonas rurales.

“El amor es ciego”. Esta pareja se casó e intenta sobrellevar su vida de pareja. Comparten, además, su discapacidad visual.

"Nosotros podemos y somos capaces de servir al prójimo… solo pedimos una oportunidad para darles a conocer lo que podemos hacer", aseguró Tanchito. En efecto, las leyes contra la discriminación de mujeres y niñas con discapacidad no son suficientes. Es necesario generar espacios de participación en la sociedad donde mujeres puedan desarrollar su capacidad de toma de decisiones y enriquecer la confianza en ellas mismas.

Tal cual lo recalcó Tanchito al dirigirse "a sus colegas mujeres" con un mensaje motivador en el que asegura que ninguna debe desanimarse ante el entorno que les rodea, puesto que todas son valiosas y competentes en la sociedad, a pesar de los prejuicios, todas son capaces de salir adelante. "A mis colegas mujeres les digo que no se sientan desanimadas, sino contentas porque somos bellas y hermosas ante Dios. No importan nuestras diferencias, Dios nos ama así como somos. Yo les mando un abrazo y un apretón de manos para que sigamos adelante porque la vida es un don precioso de Dios".

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