El buen vivir enriquece solo a los funcionarios”

Quezada critica que el Gobierno actual sea populista, que regale cosas, pero no resuelva problemas. Llama “cómplice” a Sánchez Cerén por alinearse al lado de Venezuela.
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Con larga trayectoria en diversas organizaciones estudiantiles que fueron brazos de la guerrilla durante el conflicto armado en El Salvador, Rufino Quezada, exrector de la Universidad de El Salvador (UES), ahora se coloca en una posición diferente a la de otros que también estuvieron con él. También, ahora se opone al gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén, el segundo del FMLN desde 2009.

Desde los años ochenta, Quezada figuró como dirigente de diversas organizaciones estudiantiles que se desempeñaban en la UES. El cargo más representativo que figura en su hoja de vida fue el que desempeñó entre 1984 y 1986 como presidente de la Asociación General de Estudiantes Universitarios Salvadoreños (AGEUS).

Esta gremial de estudiantes se convirtió en líder de la movilización de obreros, estudiantes y de cualquier persona que quería unirse a la lucha que durante esos años se desarrolló en el país.

De hecho, Rufino Quezada viajó a Estados Unidos en una gira para informar sobre violaciones a derechos humanos y a la autonomía de la UES.

Quezada, desde que ingresó como estudiante de Agronomía, ha estado involucrado en ese tipo de movimientos. Fue ascendiendo, hasta convertirse en catedrático de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Ciudad Universitaria.

También representó a la facultad en el Consejo Superior Universitario, hasta llegar a la Asamblea General Universitaria (AGU).

En 2007, siendo presidente de la Asamblea, pasó a ser rector, el sucesor de la doctora María Isabel Rodríguez, quien luego fue ministra de Salud.

En su contienda para ser el rector de la universidad tuvo que vencer a Carlos Canjura, el abanderado de Rodríguez. Quezada los desbancó y se quedó con el puesto de rector, dijo que iba a proteger la autonomía de la UES. El FMLN, tras organizaciones estudiantiles, le dio su apoyo pero poco a poco lo fue perdiendo. Ahora el exrector se opone al partido.

Dice que su conocimiento académico y el papel que desempeñó para que el país alcanzara los Acuerdos de Paz le dan suficiente soltura para decir lo que, a su consideración, el Gobierno está haciendo mal. Una de las formas en que muestra su postura es a través de artículos de opinión.

El pasado 24 de marzo, LA PRENSA GRÁFICA publicó un artículo de Quezada titulado “Venezuela, el paraíso del caos que apoya el presidente salvadoreño”. A lo largo del texto, expone que ante la situación de crisis que se vive en el país suramericano, Salvador Sánchez Cerén es cómplice porque su afinidad ideológica no le permite ver con claridad lo que está sucediendo en el país.

“El populismo y el socialismo del siglo XXI ya no es más una ideología política, sino un mecanismo de manipulación psicológica de masas”, aseguró Quezada en su artículo. Sostuvo durante la entrevista que El Salvador vive bajo el régimen de un gobierno socialista cuya herramienta principal es el populismo, considera que esa ideología no resuelve en ninguna medida los grandes problemas nacionales. Señala que el presidente para poder gobernar y dejar algún legado en estos últimos años de su mandato debe despojarse de su actitud confrontativa y darse cuenta de que su opinión no es la única válida.

Por otra parte, el académico se refiere a la necesidad de un acuerdo de país que represente a todos los sectores de la sociedad, no solo a unos pocos, y que en realidad proponga soluciones a los problemas que se viven. Para él, la educación y el trabajo son los elementos que se deben potenciar.

En su artículo usted dice: “El populismo y el socialismo del siglo XXI ya no es más una ideología política, sino un mecanismo de manipulación psicológica de masas”.

Es interesante, esa es una situación que se ve reflejada en la situación de Venezuela.

El populismo lo único que hace es aumentar la pobreza pero no da soluciones a la pobreza. El populismo, que es la parte fuerte del socialismo del siglo XXI, no resuelve los problemas de la gente.

Vemos aquí el populismo que hemos tenido en El Salvador, la entrega de cuadernos, de uniformes, de útiles; ¿ha reducido la pobreza?, no; ¿ha mejorado las condiciones de vida?, no.

Ese Festival del Buen Vivir, ha mejorado las condiciones de vida de los funcionarios, pero no de la gente en general.

El buen vivir enriquece solo a los funcionarios.

Yo creo que se debe plantear soluciones a los grandes problemas y las soluciones son dos palabritas muy sencillas: educación y trabajo. Hay que educar a nuestra gente, hay que fomentar fuentes de trabajo, hay que fomentar todo el aparato productivo del país y darle trabajo a la gente. A la gente no le gusta que le estén dando cosas, a la gente le gusta trabajar y comprarse sus cosas.

Entonces el socialismo del siglo XXI, con el ejemplo que hemos tenido en Venezuela, considero que ha fracasado, ha fracasado.

¿Tenemos en El Salvador un gobierno populista actualmente con Sánchez Cerén?

Desde luego, las únicas acciones que se le pueden atribuir al Gobierno son sus acciones populistas; yo no veo desarrollo por ningún lado. La criminalidad sigue en cifras alarmantes en todo el país. La pobreza continúa, si alguna vez la pobreza ha disminuido en uno o dos dígitos en el tiempo, es por las remesas familiares pero no por las soluciones a problemas sociales del Gobierno.

En El Salvador vemos en ocasiones que el presidente de la república durante sus discursos lo que hace es atacar a la Sala de lo Constitucional, a la oposición, los privados, incluso a los medios de comunicación, ¿qué opinión tiene al respecto?

Creo que en el fondo básicamente el populismo que hemos tenido no ha resuelto los grandes problemas que tiene el país. Entonces cuando se busca mejor tener una forma de actuar prepotente, no es correcto, se debe modificar esa actuación en el sentido de que este país ha tenido dos grandes acontecimientos, uno fue nuestra independencia patria y el otro los Acuerdos de Paz, creo que si nosotros vemos el deterioro que tenemos en la sociedad salvadoreña es urgente iniciar un proceso para construir nuevos acuerdos de desarrollo económico y social, pero eso no lo puede hacer solamente un gobierno, lo tiene que hacer todo un país.

¿Quién es el que debe conducir una propuesta de esa naturaleza? Indudablemente tiene que ser el presidente de la república, pero ya debe de desatarse de esos amarres ideológicos que no lo dejan actuar.

No se puede seguir manteniendo el discurso de que Estados Unidos es responsable de todos los daños de la humanidad porque no es cierto, ese es un discurso nada más. El imperialismo, por ejemplo, son tipos de conceptos que ya no deben existir dentro de nuestra humanidad, aprendamos de lo que hicieron los chinos con las reformas económicas, generaron condiciones de inversión y ahora son la segunda potencia económica del mundo.

El presidente debe dejar de pensar que las únicas soluciones son las que él está pensando porque tiene que buscar consensos, alianzas, entendimiento y unidad en el país, y no solo propaganda.

Lo que tenemos ahora solo es propaganda para dar a conocer que todo anda bien y que no hay que preocuparse, mientras todos los días hay hasta 12 familias que están lamentando la muerte de un ser querido porque no se le pone paro a esta situación de violencia en el país.

“Cómplice” le llama en su artículo al presidente Salvador Sánchez Cerén por su actitud en defensa de Venezuela.

Sí, aunque eso es no solamente para él, sino para todos los que cierran los ojos ante esa situación. Daniel Ortega, Rafael Correa, Evo Morales, que ciegamente apoyan lo que está pasando en Venezuela y que no hay ningún cuestionamiento. Todo eso está documentado. ¿Por qué no dicen nada ante lo que está pasando?

Hay en América ya gobiernos progresistas, gobiernos que valoran muy bien lo que está pasando en sus países y en los escenarios internacionales, como el de Michelle Bachelet y el de Tabaré Vázquez, Chile y Uruguay, ellos son críticos de la realidad que se vive en la región.

¿Cómo podrían hacer los funcionarios para que el fanatismo ideológico no los lleve a obviar lo que está pasando en realidad en el país?

Hay que evaluar esto del fanatismo ideológico como una tendencia que en algún tiempo de la historia todos pudimos haber sido presa de tener una ideología radical, comunista, marxista; pero los tiempos han cambiado, no nos quedemos en la historia. La historia hay que conocerla pero para seguir caminando, para seguir progresando, para seguir desarrollando y al estar en una posición tan privilegiada como ser presidente de la república no se puede dirigir sobre parámetros ideológicos, sino sobre parámetros de realidades, sobre la solución de problemas. Entonces, creo que es momento de reflexionar, llamo al presidente a que realmente piense en el país, que por lo menos en estos dos años y meses que le quedan de gobernar que deje algo bueno al país.

En este momento no se ha hecho casi nada valioso que haya que considerar como trascendente o espectacular, creo que hay que trabajar intensamente pero no se puede seguir teniendo esa reducción política en cuanto a la ideología.

Toda esta crítica al gobierno del FM LN la hace alguien que en algún momento fue parte de él y que se considera incluso como un aliado ideológico del partido, ¿a qué responde que Rufino Quezada haga esta serie de críticas?

Yo antes que todo he sido un universitario, un académico, un profesional, una persona progresista de izquierda pero no atado a parámetros ideológicos. Entonces, pues el problema dentro del partido es ese, que no puede haber crítica, no se puede decir lo que uno piensa porque dicen “este ya es vendido o traidor”. Yo hago estas críticas desde mi buena fe y desde el conocimiento que tengo y creo que la juventud salvadoreña, el pueblo salvadoreño, debe entender que el desarrollo es la parte principal en la que se debe de pensar y es la que le está faltando a nuestro país.

No me considero aliado del FMLN, (actualmente) no soy miembro del FMLN (antes sí). Pero acuérdese que la ideología progresista, democrática de izquierda no es propiedad privada de nadie, yo tengo derecho con esta lucha que hicimos hace años, porque construimos un país, fuimos parte de los que empujamos los Acuerdos de Paz; entonces, estamos en una posición de preocupación por lo que está pasando a nivel internacional pero también por lo que pasa en nuestro país.
 

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