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El calor que asola al país no es una sensación amistosa

La temperatura registra marcas más altas durante marzo de 2018. Las consecuencias recaen en plantas, que tienen menos humedad, y la evaporización en ríos y lagos.
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Lo que afecta El confort térmico Pablo Ayala también asegura que hay otros factores que contribuyen al aumento de la temperatura, sobre todo en zonas urbanas, y son la cantidad de automóviles circulando durante todo el día, la ausencia de vientos nortes (en marzo solo hubo un leve frente frío) y la poca cantidad de nubes, entre otros.

Lo que afecta El confort térmico Pablo Ayala también asegura que hay otros factores que contribuyen al aumento de la temperatura, sobre todo en zonas urbanas, y son la cantidad de automóviles circulando durante todo el día, la ausencia de vientos nortes (en marzo solo hubo un leve frente frío) y la poca cantidad de nubes, entre otros.

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El 12 de marzo la estación meteorológica de Güija vio cómo su promedio de calor (el máximo absoluto histórico) se rompía. En ese mismo mes de 2007 el termómetro marcó 40.5 °C. Un poco más de 10 años después, los números subían a 42.0 °C. Es la única estación donde se han roto récords, en el resto las temperaturas se han mantenido por debajo.

Cuatro de las estaciones donde las temperaturas son más elevadas han estado sobre los 41.0 °C: Cerrón Grande, San Miguel, Güija y Puente Cuscatlán, en ese orden, tienen las marcas más altas; San Francisco Gotera está cerca de los 40.0 °C.

“El Salvador está muy grave en el tema ambiental. Somos uno de los 15 países más vulnerables del mundo, somos el país con menos acceso al agua en la región centroamericana, tenemos el agua más contaminada de Centroamérica”. 
Luis González, miembro de la Unidad Ecológica Salvadoreña

Pablo Ayala, coordinador de Área de Clima y Agrometeorología del Ministerio de Medio Ambiente, asegura que, en general, marzo de este año ha sido mucho más caluroso que 2017 y 2016, así que la sofocación sentida por la gente ha venido en aumento.

El aumento del calor va más allá de la desesperación de las personas, según Luis García, gerente de Meteorología del MARN: “Climáticamente provoca más evaporación, afecta la disponibilidad de humedad y de agua en las plantas, el suelo, los ríos y lagos”.

La situación en El Salvador es complicada, ya en 2016 el ministerio había presentado un informe en el que se establecía que entre 1998 y 2008 se habían perdido o dañado 138,288 hectáreas boscosas en el país, a un promedio de 13,828 anualmente.

Y eso no es todo: de 2015 a 2017 se reportan 2,799 hectáreas de áreas naturales protegidas (ANP) que fueron afectadas por incendios. Solo de enero a abril de 2017 se tienen reportadas 1,285 hectáreas de ANP afectadas por incendios, se dijo en un informe del año pasado.

El MARN establece que las mayores presiones son incendios ocasionados por quemas agrícolas, cacería ilegal, tala por avance de frontera agrícola y ganadería; afectación en los cauces de ríos, disminuyendo la hidrodinámica en zonas de manglares, que son ANP, entre otros.

Los incendios forestales son otra causa del aumento del calor. Estos no solo provocan la aridez, sino que contribuyen a la deforestación. García dice que la pérdida de bosques “modifica el microclima de la zona deforestada; si es local, en esa zona se incrementa el calor de inmediato y también impacta a largo plazo; a escala mundial, el calentamiento global, pues menos árboles retienen menos CO2, por lo que el CO2 que se produce cada año no se absorbe y se queda en la atmósfera, incrementando el efecto invernadero, calentamiento global y cambio climático”.

“La pérdida de bosques modifica el microclima de la zona deforestada, sí es local, en esa zona se incrementa el calor de inmediato y también impacta a largo plazo; a escala mundial, el calentamiento global, pues menos árboles retienen menos CO2”. 
Luis García, gerente de Meteorología del MARN

Ayala dice que entre el 8 y 20 de marzo se registraron los días más calurosos en el país, pero los valores máximos se marcaron específicamente el 12, cuando en Güija el termómetro llegó a 42.0 °C y se rompió el máximo absoluto histórico; pero también hubo marcas altas en el Cerrón Grande con 42.4 grados Celsius, seguido de San Miguel con 41.5 °C.

Si bien el cambio climático, como lo establece el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), provoca más calor, García dice que a ello se suma en algunos años el fenómeno de El Niño, que viene acompañado de sequías extremas.

El viernes, la Unidad Ecológica Salvadoreña (UNES) reiteró sobre otros tantos problemas que tienen consecuencias severas en el país y que hacen que se tenga una débil y vulnerable biodiversidad.

“El Salvador está muy grave en el tema ambiental. Somos uno de los 15 países más vulnerables del mundo, somos el país con menos acceso al agua en la región centroamericana, tenemos el agua más contaminada de Centroamérica”, criticó ayer en conferencia de prensa Luis González, miembro de la organización ecológica.

Para el activista ambiental, todas estas carencias generan exceso de calor y afectan directamente los bienes y los medios de vida de la población. “Tenemos una cobertura vegetal del 27 %. Esa deforestación hace que no tengamos agua porque los árboles son los que permiten la filtración”, mencionó.

42.4 °C
 fue la máxima temperatura en un día alcanzada en marzo en la estación del Cerrón Grande. La otra marca se produjo en la estación de  Güija con 42.0 °C.

27 %
 es la cobertura vegetal del país, según el dato proporcionado por la UNES en una conferencia. Dice que El Salvador es el que tiene menos acceso al gua en C. A.
 

Medidas para mitigar el calor Pablo Ayala, del MARN, dice que las habitaciones deben estar lo más despejadas posible, sin amontonar cosas, pues ahí se acumula el calor y por la noche se libera. Igual deben ventilarse bien por la mañana, temprano, y por la tarde, cuando entra brisa marina.

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