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El cambio climático ha impulsado la migración de los salvadoreños, según subdirector general y representante para Latinoamérica de FAO

El cambio climático ha agravado la pobreza en la zona rural y lleva a muchos en el Triángulo Norte a migrar, dice el subdirector general y representante regional de la FAO.

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Julio Berdegué. Representante regional de FAO

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El subdirector general y representante regional para América Latina de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Julio Berdegué, habló sobre el impacto del cambio climático en las poblaciones rurales y cómo influye en la migración de miles de personas. El problema es demasiado grande para un solo sector y para un solo país.

¿Cuál es el desafío más urgente que enfrenta la población rural?

Es difícil priorizar un solo desafío, pero si me obliga a decir cuál es el más complejo y el que puede tener las consecuencias más graves es sin duda el cambio climático. El cambio climático va a trastocar en nuestras vidas en una manera que todavía no nos hemos dado cuenta y va a cambiar las condiciones de vida y de producción la gente que vive en el campo.

Es algo muy difícil y complejo, porque es un problema mundial, ningún país lo puede resolver solo. La política ambiental de El Salvador ha sido ejemplar, pero El Salvador, solo, no lo puede manejar. Es un problema muy complejo que requiere la colaboración de todo el planeta porque tiene dimensiones económicas, sociales políticas y porque sus consecuencias son enormes.

“En América Latina, Centroamérica es de alta prioridad. ¿Por qué? Por su enorme vulnerabilidad. Siempre necesitamos más recursos para mitigar y aumentar nuestra resiliencia, pero América Central sí tiene acceso a recursos”.

En Centroamérica tenemos todavía un desafío muy grande en erradicación del hambre. Estamos viviendo en el siglo XXI y tenemos personas que pasan hambre. Es una anomalía completa, tenemos la suficiente riqueza, tenemos la tecnología, sabemos qué es lo que hay que hacer para erradicar el hambre, pero seguimos teniendo, por ejemplo en El Salvador, 700,000 personas en condición de hambre. Ese es un problema que nos agravia.

Tenemos todavía un problema de pobreza muy severo, 30 % de la población rural de este país, que se vincula: hambre, pobreza y cambio climático, las tres grandes causas de la migración.

Estos son problemas que golpean de la misma manera, no es que la víctima del hambre sea Juan, y de la pobreza sea María y del cambio climático sea Miguel, son las mismas comunidades, las mismas personas que reciben los tres golpes en simultáneo y que dicen: ‘Aquí no puedo vivir’, y esa es una derrota de todos nosotros.

¿Si hay riqueza y tecnología, por qué no se ha erradicado el hambre?

Yo creo que los países donde se toma una decisión política de erradicar el hambre, se erradica el hambre. Tenemos muy buenos ejemplos en América Latina y el Caribe de países que dijeron ya no más y ahora puede que haya un nivel de hambre, pero es mínimo: Brasil, Chile, Cuba. Estos bajo diferentes orientaciones políticas, pero no se trata de ser de izquierda o de derecha. El Salvador puede llegar a 2030 con cero personas en condición de hambre.

En abril pasado, la FAO y el PMA hicieron un llamado a la cooperación internacional y afirmaron que hay 1.4 millones de personas en el corredor seco centroamericano en necesidad de asistencia alimentaria urgente y que 2.2 millones perdieron sus cosechas el año anterior, ¿qué ha pasado en este tema?

El problema persiste. Al declararse de nuevo el fenómeno El Niño, la cifra de personas que usted menciona quedan en una condición de vulnerabilidad extrema. Lo que nosotros dijimos con el PMA es: ‘Podemos hacer desarrollo’, pero eso es en el mediano y largo plazo. En el corto plazo necesitamos asistir ya a esas personas, porque se viene la sequía, se van a perder sus cosechas, se van a perder sus empleos. Reiteramos el llamado que hicimos con nuestros amigos del PMA, necesitamos los recursos que nos permitan atender a esas personas.

En cuanto a la asignación de fondos, ¿qué tan prioritaria es Centroamérica frente a otras regiones, por ejemplo de Asia o África?

En relación con el cambio climático, el Acuerdo de París y la Convención de Cambio Climático no hace distinciones por niveles de desarrollo. En el cambio climático hay países muy vulnerables, que son muy pobres, pobres o incluso no pobres.

En América Latina, Centroamérica es de alta prioridad. ¿Por qué? Por su enorme vulnerabilidad. Siempre necesitamos más recursos para mitigar y aumentar nuestra resiliencia, pero América Central sí tiene acceso a recursos como el Fondo Verde del Clima y muchos otros recursos.

Aquí también es que hay que poner en juego los presupuestos nacionales y las políticas nacionales. Esto no puede ser solo cooperación internacional, porque aunque la dupliquemos, o la tripliquemos, no va a ser suficiente. Por ejemplo, no puede ser que tengamos la política agrícola por un lado, como siempre lo hemos hecho, y por otro lado un programa de cambio climático. Tenemos que hacer políticas agrícolas que tomen en cuenta el cambio climático. Si vamos a promover el cambio tecnológico, ¿cómo entra el cambio climático? Si vamos a proveer semillas, las variedades que estamos dando son las mejores en cuanto a la adaptación a las nuevas condiciones del clima. O sea, el grueso de los recursos tiene que provenir de los países, no como presupuesto adicional, sino logrando meter el tema en todas las políticas.

Julio Berdegué. Representante regional de FAO

¿Y esto es algo que se está dando?

Yo creo que el mundo va lento, hemos reaccionado lento, nos hemos tardado mucho. No es un problema de El Salvador, sino de la humanidad. Los científicos nos lo dijeron hace décadas y recién en 2015 en París los países hicieron un acuerdo que es insuficiente. Todos dijimos que es excelente, pero no es suficiente. Estamos muy atrasados.

Estados Unidos es un gran jugador en el escenario mundial, ¿qué tanto afecta la política ambiental de Donald Trump en la lucha contra el cambio climático?

Naciones Unidas, desde nuestro secretario general, y todas las agencias, hemos hecho un llamado a todos los países del mundo, especialmente a aquellos que tienen una gran importancia económica y política a que se pongan a la cabeza del problema. Necesitamos las capacidades de países tan importantes como Estados Unidos, no solo en financiamiento, sino tecnología, voluntad política y construcción de consensos globales.

¿Cuál debe ser la apuesta para enfrentar el cambio climático? ¿Mitigación o adaptación?

Las dos cosas son claves, ¿no es cierto? Si no logramos nosotros mitigar, si no reducimos nuestras emisiones, entonces la humanidad está haciendo un suicidio colectivo.

Sin embargo, desde el punto de vista de los pequeños países en desarrollo como lo son El Salvador y los demás de Centroamérica, tiene que haber un esfuerzo de mitigación, por supuesto, pero su contribución va a ser poca. Por lo tanto, nuestro mayor énfasis en estos países debe ser la adaptación y la resiliencia. La FAO ha expresado su preocupación que se están yendo muchos recursos a la mitigación y mucho menos a la adaptación.

“En El Salvador hay 700,000 personas con hambre y 2.4 millones de personas con sobrepeso y obesidad. Hay personas que están en condición de subalimentación, su talla y peso está por debajo de lo que tendría que ser y son obesos”.

¿Por qué se da esta situación?

Bueno, los grandes países, como Estados Unidos, Europa, etcétera, reconocen que ellos han hecho una contribución muy grande en la emisión de gases de efecto invernadero.

Ellos han priorizado el bajar sus emisiones y que el mundo baje sus emisiones. Eso está muy bien, no estoy haciendo una crítica.

Pero, ¿qué pasa con los productores de café de El Salvador cuyas zonas de producción se van a ir cambiando y se van a ir reduciendo y no van a poder producir cafés de tan alta calidad en los mismos lugares que antes? ¿Qué vamos a hacer? Enfrentar ese problema.

Hablar de adaptabilidad en la agricultura también es hablar de investigación, ¿cree que se avanza a ritmo suficiente?

Bueno, ¿suficiente? Probablemente no, pero de que está aumentando muchísimo la investigación relacionada con los temas de cambio climático en agricultura sí. Por ejemplo, el mejoramiento genético para obtener variedades que puedan crecer y producir bien con menos agua y más estrés de calor, etcétera. Sí hay un esfuerzo. Tenemos que reducir el uso del agua en la agricultura, hoy en día 70 % del agua fresca se va en la producción agrícola. Tenemos que bajar radicalmente eso porque va a haber menos agua.

Sobre todo en regiones como Centroamérica los problemas trascienden las fronteras. El río Lempa, por ejemplo, cruza tres países, ¿hay suficiente coordinación entre gobiernos?

De vuelta, yo creo que es difícil decir si algo es suficiente, pero yo creo que hay más (coordinación). Por ejemplo, nosotros estamos a punto de lograr la aprobación de un proyecto con los Gobiernos de El Salvador y Guatemala en el río Paz, que va a ser desde el origen de esas aguas hasta donde desembocan en el mar.

Mencionó la migración, ¿estima la FAO que los problemas ambientales del corredor seco están relacionados con la crisis migratoria del Triángulo Norte?

Sí, sin dudas, tenemos investigación, tenemos evidencia. No es que creamos, sabemos que es así. Hay muchas causas que impulsan a una persona a migrar. A veces son causas legítimas y eso está bien, la FAO no condena la migración (...) pero lo importante es que sea una opción, que las personas no sean obligadas por la necesidad y esa necesidad puede ser hambre, falta de empleo para los jóvenes, falta de oportunidades económicas, los eventos climáticos, estas sequías e inundaciones y claro hay un fenómeno también de estas economías ilegales que también contribuyen a hacer muy difícil la vida en determinados lugares. Son todos esos efectos y el factor climático es creciente.

¿Es el sector privado parte de la solución al problema?

Sin sector privado nada se soluciona, sin sector privado no hay solución a la pobreza, sin sector privado no hay solución al hambre, sin sector privado no hay solución a otra cosa que no hemos hablado: sobrepeso y obesidad. Nuestra sistema alimentario nos tiene a muchos enfermos de diabetes, etcétera. Entonces, si el sector privado no hace su parte, cómo vamos a generar oportunidades económicas en los territorios.

El hambre y el sobrepeso parecen problemas contradictorios...

Bueno, en El Salvador hay 700,000 personas con hambre y, si mal no recuerdo, 2.4 millones de personas con sobrepeso y obesidad. Hay personas, hay niños que están en condición de subalimentación, su talla y peso está por debajo de lo que tendría que ser y son obesos. ¿Por qué? Porque toman todos los días bebidas azucaradas y se alimentan de alimentos ultraprocesados, ese niño está subalimentado, está desnutrido, porque eso que está comiendo no es nutritivo, entonces tú te puedes llenar la panza y decir ‘ya comí’, pero no comiste, te llenaste la panza pero no te nutriste.

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