Lo más visto

Más de El Salvador

El caos que sobreviene a un homicidio

El trote de hombres encapuchados con el dedo en el gatillo irrumpió con el silencio de la finca La Reforma, en Antiguo Cuscatlán. Los hombres encapuchados eran policías que corrían para encontrar a quienes minutos antes le dispararon al agente policial Orlando de Jesús Rodríguez. La búsqueda arrastró una estela de miedo dentro de la comunidad.

Enlace copiado
El caos que sobreviene a un homicidio

El caos que sobreviene a un homicidio

Enlace copiado

Un niño observaba firmemente los ojos saltados de uno de los policías que portaban un gorro navarone. Vestido de civil, el investigador no paraba de sudar. Y pasaba sus manos sin cesar desde su celular hacia una gastada pistola que portaba en su cintura.“¿Van a entrar ahí?”, preguntó el niño, de aproximadamente cuatro años, tomado de la mano de una adolescente.

El agente pareció no escucharlo y empezó a impacientarse. Pidió a gritos que abrieran la única habitación que no habían revisado en una pequeña casa, ubicada en la finca La Reforma de Antiguo Cuscatlán (La Libertad), donde a las 6:30 de la mañana fue asesinado el agente Orlando de Jesús Rodríguez. Rodríguez, la baja número 37 de la Policía Nacional Civil (PNC), fue atacado cuando estaba de licencia.


Iba a bordo de su motocicleta, porque recién regresaba de dejar a su hija a la escuela. Según algunos miembros de la comunidad, en el pasado él se había enfrentado a la estructura de la MS-13 que opera en el lugar.La adolescente que sujetaba al niño frente al investigador decidió llamar a alguien por teléfono ante la insistencia policial. “Ya vienen a abrir, ya, de ahí de Santa Tecla”, le dijo. “¿Cuánto Tiempo?”, replicó el agente. “No sé, lo que se tardan en venir”, respondió la adolescente.

El agente ordenó a sus compañeros que sacaran a otra menor de edad que se encontraba en la vivienda para llevarla a la delegación policial. “Ella, nos han dicho, tiene una relación con el pandillero”, susurró el policía a cargo. La reacción de la menor, ante el primer empujón de un policía, fue retraerse y tomar el brazo de la adolescente que la acompañaba. “¡Vamos!, ¡vamos!”, le vociferó el policía, haciendo ceder a la menor y la llevó hacia la puerta de su casa. La menor de edad empezó a caminar y, después de unos cuantos pasos, empezó a llorar.

Luego volvió su mirada hacia su acompañante mientras se subía a una pick up de la Policía. “No se preocupe, no va detenida. Pueden llegar a la delegación”, intentó consolar un agente a la adolescente que ahora había levantado al niño y lo cargaba entre brazos. “Gracias”, les respondió ella, con tono tímido, y corrió detrás de los carros policiales para ver la ruta que tomaban.


Una motocicleta se acercó a la primera cinta amarilla que delimitaba la escena de homicidio. Un joven paró frente a los policías que permanecían en la zona, otras personas se congregaron alrededor de la cinta. El joven se quitó el caso y sus ojos se movieron rápidamente como en búsqueda de un rostro conocido. El motociclista detuvo la mirada en una mujer de avanzada edad. “¿Es él?”, preguntó. “Sí, papa lindo, pero vení”, le respondió la señora. El joven se dio la vuelta, tomó un objeto de su equipo de trabajo y, con rabia, lo tiró contra el suelo, y se llevó sus manos a su cabeza. Empezó a respirar con dificultad, como si le faltaba aire.“Hey, ¿qué le pasa a este bicho?”, dijo un policía encapuchado y empezó a caminar hacia la motocicleta.

Rápidamente, sus compañeros le avisaron que era el sobrino del agente asesinado, por lo que únicamente le advirtió que debía mover la motocicleta del lugar. Con el llanto contenido, el joven optó por empujar la motocicleta hacia un lado y sujetarse de un vehículo para recuperar el aire. Después soltó el llanto. Justo en ese momento, la menor que había sido retenida por los policías minutos atrás se bajó de uno de los carros que volvían del operativo de búsqueda. Los policías decidieron trasladarla a otra patrulla para llevarla a la delegación y poder entrevistarla. La adolescente vio la cinta amarilla y nuevamente rompió en llanto.

Lee también

Comentarios