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"El chino quemado" y otros mitos sobre la erupción del volcán de San Salvador

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad Tecnológica (UTEC) rescató algunas historias, testimonios de la tradición oral, que surgieron tras la última erupción del volcán de San Salvador, en 1917.

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"El chino quemado" y otros mitos sobre la erupción del volcán de San Salvador

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El estudio "Etnografía del volcán de San Salvador", publicado en 2017, fue subvencionado por la Universidad Tecnológica de El Salvador (UTEC) y realizado por los investigadores Saúl Campos Morán, Paola María Navarrete y Carlos Felipe Osegueda.

Uno de sus objetivos era recabar testimonios de la tradición oral de los habitantes más cercanos del volcán de San Salvador para conocer sus costumbres y tradiciones. Entre ellas destacan los mitos relacionados con esos días de emergencia.

El trabajo rescata también información histórica sobre los municipios que comparten el volcán, características de la erupción, forma de vida de los actuales habitantes del volcán y el origen de algunas costumbres, como la de las bolas de fuego en el municipio de Nejapa (que tiene en la erupción de 1917 uno de los posibles motivos de surgimiento).

Los académicos de la UTEC consideran que estos relatos son elementos culturales que forman parte de la identidad salvadoreña y que deben ser rescatados. Esto dará al volcán de San Salvador una dimensión más completa como patrimonio nacional al ser también una fuente de identidad más allá de sus atributos naturales.

1. La iglesia que se salvó de la lava

Uno de los testimonios recatados habla de una iglesia que sobrevivió a la destrucción del fenómeno natural.

Algunos terremotos tuvieron lugar desde un día antes de la erupción, que finalmente ocurrió el 7 de junio de 1917, día en que la Iglesia católica celebró Corpus Christi. Los investigadores de la UTEC y sus colaboradores rescataron la historia que habla de un iglesia (de la que no se da su ubicación exacta) que no fue destruida por la lava que bajó de los llamados “boqueroncitos”. 

Todo sucedió de una manera milagrosa, pues la lava que bajaba se habría dividido antes de una cruz que esa iglesia tenía al frente y se habría vuelto a unir después, dejando la construcción únicamente con las paredes quemadas debido al calor extremo de las masas que pasaron a sus costados.

La publicación de la UTEC asegura que ya no existen la cruz y la iglesia, pero la historia se mantiene en la memoria colectiva.

2. El bolo guía

Existe la historia de un grupo de personas que huía hacia Quezaltepeque, bajando de las faldas del volcán. Ellos fueron sorprendidos por un hombre que gritaba advirtiendo que la lava se dirigía de la zona baja a lo más alto, por lo que se regresaron en su camino.

Unos minutos después volvió la confusión al volver escuchar el grito "¡ahí viene la lava!", por lo que volvieron a dirigirse a la zona baja. Pero más tarde, con ese mismo grito, volvió la advertencia sobre que la lava venía de abajo hacia arriba.

Entonces una de las personas cuestionó a ese guía, que resultó ser un hombre ebrio, la razón por la que daba instrucciones erróneas. Esa persona que cada cierto tiempo gritaba "¡ahí viene la lava!" también alcanzó a ser evacuado.

3. El chino quemado

En cantones de los municipios de Quezaltepeque y San Juan Opico se menciona una historia que hace reflexionar sobre el apego a las cosas materiales.

Esa tradición menciona a un inmigrante de origen chino, quien era dueño de una tienda, quien se negó a evacuar ante la posible llegada de lava. Incluso se habría escondido de las autoridades para no ser obligado a dejar su negocio.

La investigación recoje testimonios que aseguran que después del desastre natural no se supo más de esa persona.

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