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El corazón de Gisela no dejó de latir

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El corazón de Gisela no dejó de latir

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<p>Debió llamarse Milagrito, comentan quienes la rodean en uno de los pasillos del Hospital Nacional de San Bartolo, Ilopango. Enfermeras, doctores, personal administrativo y hasta los usuarios pedían cargar a Gisela, como han decidido nombrarla ante la ausencia de su madre, que la abandonó después de nacer.</p><p></p><p>La niña, que cumplirá un mes de edad, fue encontrada por un ciudadano el pasado 5 de agosto en un predio baldío del caserío Los Marroquines, en el municipio de San Martín. Un hombre que transitaba en la zona escuchó el sollozo de la bebé que salía de entre algunos arbustos.</p><p></p><p>Guiado por el sollozo y tras dar algunos pasos encontró en el interior de un costal a una niña bañada de placenta y aún con el cordón umbilical. Ante aquella escena el hombre llamó de inmediato a las autoridades policiales, que trasladaron a la menor al centro asistencial. </p><p></p><p>El diagnóstico de la infanta, según el director del centro médico, Carlos Fernández, era delicado. “Tenía muchas picaduras de hormigas y de animales, su cuerpo estaba infectado y en su parte íntima se alojaron animalitos por el estado en que se encontraba”, detalló el médico. La revisión de los órganos internos y externos fue la primera revisión médica.</p><p></p><p>Los exámenes de sangre, orina y heces continuaron hasta descartar una enfermedad mortal. Sin embargo, los resultados arrojaron algunas infecciones, que fueron subsanadas con antibióticos, atención y buena alimentación.</p><p></p><p>Pese a que es el primer caso “insólito” registrado en la zona, los datos estadísticos reflejan que hasta el 26 de agosto en el hospital de San Bartolo fueron atendidos 1,245 partos, en su mayoría de mujeres entre los 19 y 35 años de edad.</p><p>No obstante, de la madre de Gisela se desconocen sus rasgos físicos, su edad y su residencia. “Es sorprendente cómo una madre puede abandonar a sus hijos, si son un regalo de Dios; por eso, a la niña le brindamos atención en el hospital para que no resienta a (la ausencia de) su progenitora”, comentó una de las enfermeras que brindó atención médica por 11 días a la menor.</p><p></p><p>Dos semanas después, cuando su estado de salud se encontraba estable, las autoridades del Instituto Salvadoreño para el Desarrollo Integral de la Niñez y la Adolescencia (ISNA) trasladaron a la menor hacia el Centro Integral de Protección Infantil (CIPI), donde se encuentra actualmente.</p><p>En dicho lugar también hay un recién nacido que fue entregado por la madre. El director del hospital consideró que la medida es más oportuna. “Si no desean criar a un hijo o no tienen los recursos, cualquiera que sea el motivo, existen salidas. La que tomó la madre de Gisela no fue la más correcta”, consideró.</p><p></p><p>Gisela pasó más de 24 horas abandonada, sin protección y a merced del clima y las condiciones inadecuadas del terreno donde fue dejada; por ello, el personal del hospital considera que la niña “es una luchadora” y que su recuperación es un milagro de Dios. </p><p>En cada visita que la menor realiza al hospital para sus controles rutinarios, el personal del nosocomio reconoce el esfuerzo que hizo Gisela por sobrevivir. Sin embargo, al cumplir la niña el primer mes de edad, sus controles serán diferentes, el personal de salud que la atienda también será diferente, pero el cariño que depositaron los doctores y enfermeras del hospital San Bartolo no cambiará y su historia quedará para el recuerdo.</p>

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