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El duro relato de Imelda: la Fiscalía la acusa por tratar de matar a su bebé, pero fue abusada por su padrasto desde los 12

El 25 % de las violaciones de niñas es cometido en la casa de las víctimas, como le ocurrió a Imelda, abusada desde los 12 años, y hoy procesada por intento de homicidio.

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Desde niña.  Imelda, una joven que denunció que su padrastro la violó desde que tenía 12 años, es procesada por el intento de asesinato de su hija.

Desde niña. Imelda, una joven que denunció que su padrastro la violó desde que tenía 12 años, es procesada por el intento de asesinato de su hija.

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Imelda: cumpliste la mayoría de edad, pero en la fotografía más reciente parece que sos una niña. Pequeña, delgada y triste. El test psicomotor de Bender, una de las evaluaciones que usan los psicólogos para determinar el nivel de maduración, dice que cumpliste 19 años, pero que tu edad cronológica no corresponde con la edad mental que es la de una adolescente de 15 años. Los peritajes psicológicos también dicen que padecés un retraso sociocultural y que percibís el mundo como un sitio hostil.

El lugar que aprendiste a nombrar como casa se puede resumir así: piso de tierra, paredes de bajareque, láminas, un solo dormitorio, las camas separadas por cortinas, tres hamacas, y una fosa séptica.

Hay dos versiones sobre lo que pasó en tu casa el 17 de abril de 2017. La primera, la que ha llevado la Fiscalía a los tribunales, te describe como una joven que dejó caer a su hija recién nacida a la fosa séptica para dejarla a morir. La segunda, la de tus defensoras, dice que sufriste un parto extra hospitalario en la letrina, que te desmayaste por la hemorragia y que cuando despertaste estabas esposada y en una cama del hospital nacional de Jiquilisco. Esta última versión, Imelda, es la que te retrata como la joven que fue violada desde que era una niña, en esa casa del cantón El Paraíso, que compartías con tu madre, tu padrastro y tus dos hermanos.

Tu relato, que ya está consignado en los tribunales, cuenta que Pablo Dolores Henríquez, tu padrastro, empezó a abusar sexualmente de vos cuando tenías 12 años, y él ya era un adulto de 62. Lo hacía cuando tu mamá no estaba, porque ella salía a trabajar en los cultivos. Y te amenazaba, según tu testimonio, con hacerle daño a tu familia si alguien se enteraba de lo que ocurría.

Decirlo en números es decir que, como vos, otras 1,443 menores de edad fueron víctimas de violación en su casa de residencia entre 2013 y 2018. La cifra representa el 25% de todos los casos documentados en ese período (5,678) en l as estadísticas de la Fiscalía General de la República (FGR).

El próximo 12 de noviembre enfrentarás un juicio por intento de homicidio, si esta vez no hay atrasos. El peritaje psicológico, en la etapa de investigación, se suspendió nueve veces; y la audiencia preliminar, por la falta de ese peritaje, se suspendió siete. La Fiscalía ha ofrecido a varios testigos para convencer al tribunal de Sentencia de Usulután de tu culpabilidad: la doctora que te recibió en el hospital; tus vecinos, que a su vez son familiares de tu padrastro. Y hasta abril pasado, para la audiencia preliminar, Pablo Dolores Henríquez, a quien reconocés como tu agresor, aparecía como testigo en tu contra, ofrecido por la Fiscalía.

La Fiscalía preparó una lista de preguntas. Pidió respuestas a Medicina Legal y ya las incorporó al proceso en Usulután: ¿ Puede una mujer no saber que está embarazada? ¿ Puede una mujer embarazada tener regla durante todo el tiempo del embarazo? ¿De qué está hecho el cordón umbilical? ¿Puede romperse el cordón umbilical por sí mismo? ¿Qué sucede cuando una mujer ha parido de forma extra hospitalaria?

"Este es un caso que se debe dar a conocer para recalcar las faltas del sistema judicial para las mujeres más vulnerables... Aquí la responsabilidad de las instituciones: tenemos un CONNA que le entrega la niña a la mamá de Imelda, cuando seguía viviendo con el agresor de Imelda", dice tu abogada, Alejandra Romero.

Una prueba de ADN determinó que tu padrastro es el padre de tu hija. Solo así te creyeron, porque dice tu abogada que al principio no te creían. Y fue por esa prueba que lo detuvieron. Ahora Henríquez está a l a orden del Juzgado de Primera Instancia de Jiquilisco, y el proceso está bajo reserva a petición de la Fiscalía.

"Lo preocupante es que tenemos un estado, porque aquí es responsabilidad de todo el estado, que no le cree a ella. Ella dice: 'he sido violada' y el Estado no le cree, ni siquiera toma las medidas para empezar una investigación, sino que lo hace bien tardado. No hay una pronta justicia para ella", agrega tu abogada.

Tu madre, Imelda, asegura que nunca sospechó de los abusos, ni tampoco notó el crecimiento de tu estómago. No te ha visitado desde que estás detenida. Dice que no puede ir al penal de San Miguel porque el Consejo Nacional de la Niñez y Adolescencia (CONNA), puso una orden de alejamiento , y no puede acercarte a la niña. La única que te ha visitado es tu abuela.

"Yo no tengo familia, mi familia se ha enojado, quizás me echan las culpas a mí, no me dirigen la palabra. Yo no sé... No he podido platicar con ninguno de los dos , que me expliquen las cosas. Me he enterado por las noticias, en las noticias, señora, que decían que la niña era de él, que por Dios que yo ni dormí toda esa noche pensando en eso", se queja tu madre.

Beatriz Moscote, una psicóloga que trabaja en la Procuraduría General de la República, cree que el silencio de muchas niñas víctimas de violación tiene que ver con el miedo y la vergüenza: " Se les culpabiliza del hecho, tanto por los familiares que dicen 'esta se le metió, a saber qué le coqueteaba', como por los agresores. Todo ese estigma que cae sobre las adolescentes las hace callar, y muchas veces también el miedo", considera Beatriz.

Tu abogada habla de otro tipo de revictimización: "Al imponer la maternidad de una mujer que ha sido víctima de violencia sexual, como sociedad naturalizamos la violencia sexual. Como Estado decimos: 'no me importa que seás víctima, te voy a revictimizar porque tenés que cumplir ese embarazo'".

¿La niña? Tu hija tiene año y medio ahora. Camina, y dice algunas palabras: chucho, tío, gato , nene. Una doctora del pueblo le regala una lata de leche al mes, porque el dinero que tus hermanos ganan con los cultivos nunca es suficiente. Tu mamá dejó de trabajar la tierra. Tu madre la mece en la hamaca, o la tranquiliza con una galleta de chocolate, para tener más tiempo para lavar la ropa. Le enseña tu foto, esa donde sostenés tu título de noveno grado, y le dice que andás paseando. También le dice que tiene dos mamás, y ella le da besitos al cuadro.

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