El espíritu biónico de Eduardo Meléndez

Eduardo Meléndez sufrió la amputación de su brazo derecho en un accidente de tránsito en 2017 y desde el 2018, usa una prótesis biónica.

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Movilidad. Eduardo Meléndez realiza todo tipo de actividades: conduce su automóvil, cocina y hace limpieza en casa; además, la  mecánica y la pintura y enderezado automotriz son su pasión.

Movilidad. Eduardo Meléndez realiza todo tipo de actividades: conduce su automóvil, cocina y hace limpieza en casa; además, la mecánica y la pintura y enderezado automotriz son su pasión.

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Movilidad. Eduardo Meléndez realiza todo tipo de actividades: conduce su automóvil, cocina y hace limpieza en casa; además, la mecánica y la pintura y enderezado automotriz son su pasión.

Un automóvil hizo un giro indebido en la 25ª avenida Sur y calle Gerardo Barrios, de San Salvador, provocando el impacto con la motocicleta conducida por Eduardo Meléndez, la mañana del 12 de mayo de 2017.

Ese accidente de tránsito marcó la vida de Meléndez, un reconocido mecánico y pintor automotriz, quien se dirigía a comprar repuestos para reparar un vehículo.

De ese accidente solo quedan recuerdos, en la actualidad, lucha con mucho espíritu por volver a su vida normal y ser un ejemplo de superación para salvadoreños que también sufrieron amputación, "apreté los dientes, cerré los ojos y traté de evitar el golpe, pero impacté al costado derecho del carro", este es el último recuerdo de Eduardo antes del accidente.

Pasó tres semanas ingresado en la unidad de cuidados intensivos de un hospital capitalino y al despertar "ya me habían amputado mi brazo derecho".

Del impacto, su esqueleto se movió tres centímetros al costado izquierdo "tendría que morir de ese impacto, mi cerebro también se movió dentro de mi cabeza, se me formó un neuroma (lesión de tipo tumoral en un nervio), me abrieron la cabeza y metieron un catéter para disminuir la presión", recordó.

Los médicos le realizaron una desarticulación de hombro. "Fue un impacto fuerte, mi brazo se quebró en mil pedazos, según me dijeron los médicos. Volé diez metros y caí sobre mi brazo, (eso) me provocó más fracturas. Sufrí fracturas en las piernas, costillas, estuve en coma por tres semanas. Cuando desperté, ya me habían amputado el brazo. Fueron tres amputaciones (cirugías), primero la mano, luego el codo y por último, el hombro", añadió.

Al despertar, "no sabía lo que pasaba, me operaron el cerebro por un coágulo de sangre, pensé que todavía tenía mi miembro (brazo), pregunté y me dieron una noticia impactante porque lo hicieron (desarticulación de hombro) para mantenerme con vida. Fue fuerte, pero lo asimilé rápido", dijo.

Además, sufrió fractura en la clavícula, en siete costillas y las rodillas. "En la rodilla derecha tengo platina y cuatro clavos", aseguró. Estuvo apunto de perder su brazo izquierdo, pero los médicos le incrustaron nueve clavos.

UN BRAZO BIÓNICO

Eduardo buscó una prótesis de miembro superior y encontró en la empresa mexicana Probionics, la salida a su sueño: un brazo con tecnología biométrica (tecnologías que miden y analizan las características del cuerpo humano). Quería una prótesis que le ayudara a continuar su trabajo como pintor y mecánico.

Viajó a suelo mexicano y le elaboraron un brazo con tecnología mioeléctrica (que sustituye a los músculos y que funciona con electricidad) de 26 libras de peso y 25 libras de presión.

Tras seis meses de fisioterapias de adaptación a su prótesis, usa su brazo biónico, desde noviembre de 2018. En México incluso recorrió varias cadenas de televisión, mostrando el funcionamiento del brazo biónico.

La cuenca, construida de polipropileno, es la pieza que se adhiere a su piel en dirección del hombro, junto a tres sensores, encargados de ejecutar los movimientos dictados por impulsos del músculo del pectoral mayor. La cuenca es el enlace entre la prótesis y su cuerpo.

La pieza principal del brazo está compuesta de bronce y aluminio, la cobertura fue impresa en 3D de fibra de carbono, mientras que la mano, con función de pinza, fue hecha de látex firme.

Todo el sistema y movimientos son controlados por una computadora instalada dentro del brazo, alimentada por dos baterías eléctricas, tipo celular.

Es una prótesis biométrica, cuando los músculos se tensan, emiten señales que llegan, a través de los tres cables conectados a los sensores, a los tres motores instalados en el brazo, para realizar el movimiento del codo, el giro de la mano y el movimiento de los dedos, según lo necesite Eduardo.

Eduardo desempeña actividades cotidianas, "manejo mi carro estándar, hago los cambios (de velocidad) sin dificultad, barro, tomo mis alimentos, tomo la tortilla, la sopa. La gente que es amputada se pone el brazo únicamente para salir a la calle, para que la gente lo vea normal. Los amputados de miembros superiores (a diferencia de los amputados de pie), nunca aparentamos ser normales, un brazo es bien difícil, lo que hago, mejor, es llamar la atención. Soy amputado y puedo hacer todo. La uso sobre la camisa y la gente me hace muchas preguntas sobre mi accidente y brazo, que con gusto respondo".

"Me motivó mucho tener esta prótesis de última tecnología, es un brazo top en México. Me incrementó la motivación de salir adelante. Los amputados pasamos muchas situaciones al darnos cuenta que la vida no será igual, pero cuando obtenemos la prótesis, es un beneficio grande", añadió con emoción.

El 60% del costo de la prótesis fue asumido por la empresa aseguradora del vehículo que ocasionó el accidente, el resto de dinero, lo aportó la familia de Meléndez. El brazo biónico tiene un costo superior a los $60,000.

Admitió que su ingreso en la aduana salvadoreña fue complicado, porque de estos brazos biónicos solo existen cuatro en América Latina; cuenta con permisos médicos que facilitan su ingreso a los países que visita.

Usa la prótesis con mucho orgullo y confianza: "lo he tomado como una rehabilitación y eso motiva a la gente, me ven normal, sin discapacidad. Muchos me ven como robot, preguntan y con mucho gusto, les cuento mi historia".

Quiere volver a la vida normal, realiza actividades cotidianas como andar en motocicleta y bicicleta y actividades en el el hogar "yo no tuve la culpa en el accidente, por eso, quiero volver a manejar motocicleta, bicicleta, trabajar en mecánica y como pintor", concluyó.

Tags:

  • prótesis biónica

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