El maestro cocinero japonés que vino al país atraído por la cultura

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El maestro cocinero japonés que vino al país atraído por la cultura

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Después de haber pasado por Turquía y Gabón el maestro cocinero Satoshi Seike solicitó a la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) que lo enviara como voluntario a colaborar a El Salvador atraído, según él, por la cultura del país centroamericano.

Su intuición le decía que en “El Pulgarcito de América” encontraría a gente trabajadora, interesada en adquirir nuevos conocimientos y, además, podría aprender de la cultura salvadoreña en general y, en particular, de la gastronomía.

Satoshi Seike llegó a nuestro país hace un año y medio y se incorporó para dar clases de comida asiática a los alumnos de gastronomía del Instituto Tecnológico Centroamericano (ITCA) en Santa Tecla (La Libertad), donde afirma que pudo descubrir que no estaba equivocado en su pensar.

“Antes trabajé en otros países, pero quería trabajar en Centroamérica. Pensé que era muy interesante la cultura de El Salvador, por eso vine a trabajar acá, porque puedo aprender, me gusta su cultura, su idioma. El Salvador es un pequeño país, pero el salvadoreño es similar al japonés, son muy trabajadores, pienso que se puede aprender mucho”, manifestó el chef nipón.

En año y medio han sido ya 400 los alumnos que han cursado sus clases de comida asiática con Satoshi Seike, incluyendo la gastronomía japonesa, china, tailandesa y comida de la India, con sus especialidades.

Entre las características que más resalta de sus estudiantes salvadoreños son la inteligencia y el interés que ponen al preparar los platillos, siendo el sushi el que más preguntas genera.

“Quieren aprender más, pero no hay mucho tiempo en mi clase”, dijo riendo el chef japonés, para luego agregar: “Pero sí les gusta aprender mucho, me preguntan mucho de sushi”.

De sus alumnos no solo recibe preguntas, también productos de la gastronomía salvadoreña que le llevan a sus clases, entre frutas y platillos típicos. De allí surgió su gusto por el aguacate o el mango tierno. “Yo como todos los días aguacate, no es muy caro”, afirmó. Pero también ha habido platillos, como los tamales, que no le han parecido muy bien.

Contrario a muchos extranjeros en El Salvador, para este profesional asiático las pupusas no son la comida de predilección y se decanta por un buen plato de sopa de patas o mondongo.

“Ahhhhhh... síííí, sopa de patas; pupusas más o menos, pero la sopa de patas es mi preferida, porque su sabor es muy bueno. Mi opinión es que la comida que comen todos los días es lo que identifica a los salvadoreños y la sopa de patas es parte de eso y es accesible”, señaló. Del país le gusta el clima, la montaña y la playa, donde ha ido en varias ocasiones a pescar para luego cocinar con productos frescos.

En estos 18 meses, si bien ha podido compartir sus conocimientos culinarios con los futuros chef del ITCA, el maestro Satoshi dice que también ha aprendido bastante y es por eso que al preguntarle si le gustaría continuar como voluntario del JICA en El Salvador no duda en contestar que sí.

Más allá de brindar las clases de cocina asiática, el chef japonés da como consejo a sus alumnos que nunca dejen de estudiar y especializarse en la vida, porque asegura: “En la cocina nunca se deja de aprender”.

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