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El maestro que convirtió su casa en el nuevo salón donde enseña pintura a los jóvenes

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Orgullo local. Algunos apastepecanos dijeron que don Cándido es un orgullo en la ciudad, un pueblo reconocido por ser “la cuna de los artistas”. Wálter David Pineda manifestó sentirse agradecido de haber sido formado en los talleres de dibujo y pintura del maestro.

Orgullo local. Algunos apastepecanos dijeron que don Cándido es un orgullo en la ciudad, un pueblo reconocido por ser “la cuna de los artistas”. Wálter David Pineda manifestó sentirse agradecido de haber sido formado en los talleres de dibujo y pintura del maestro.

El maestro que convirtió su casa en el nuevo salón donde enseña pintura a los jóvenes

El maestro que convirtió su casa en el nuevo salón donde enseña pintura a los jóvenes

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José Cándido Pineda, de 54 años de edad, es un artista visual de dibujo y pintura residente en el barrio Los Ángeles, del municipio de Apastepeque, en San Vicente, quien con humildad compartió sobre su trayectoria en favor del arte en su pueblo, el cual ha trascendido por el legado de enseñar a jóvenes la destreza de plasmar bellas obras.

Se considera un artista empírico, ya que no realizó estudios técnicos. Le apuesta al arte de la pintura con mensaje, que tenga colores y belleza, pero a la vez que haga reflexionar a quienes aprecien el resultado de los trazos de sus lienzos.

Cuenta que le gusta dibujar y pintar desde que era muy pequeño, que en su primer día de clase con lo primero que se identificó fue con los colores y los dibujos, desde entonces supo que su vida sería ese arte y lo aprendió solo. “Comencé a pintar, leí libros, fui a exposiciones de pintura, aprendí haciendo y mis trabajos eran buenos, luego fui a algunos cursos de pintura”, dijo don Cándido, como es conocido artísticamente.

El único trabajo “formal” que ha tenido fue como maestro en un centro escolar, pero solo tres años, ya que sentía que no estaba haciendo lo que le gustaba, pero algunos alumnos al ver que se iba le preguntaron qué pasaría con ellos, ya que eran aplicados y se interesaban por la pintura.

“Les dije que no seguiría en la escuela, pero que llegaran a la casa que ahí les seguiría enseñando. Desde entonces me dedico a pintar, a enseñar a jóvenes y a niños el arte, porque esto no solo les enseña a hacer una obra, también les enseña valores, les ayuda a pensar, a crear”, expresó emocionado.

Toda la vida don Cándido se ha dedicado a pintar y formar a generaciones, una labor que no es remunerada, pero que lo hace, según sus palabras, porque quiere aportar del don que Dios le ha dado. “A veces algunos piensan que me van a ofender cuando me dicen que el alumno superó al maestro, pero para mí es un orgullo, eso significa que he dado lo mejor, ellos lo aprovecharon y están triunfando, por tanto yo también”, afirmó.

El maestro recordó que fundó el taller de dibujo y pintura “Simiente”, en 1988, fue fundador de la Casa de la Cultura de Apastepeque en 1995, el grupo Alabastro en 2003, esfuerzos que asegura iban encaminados a contribuir en la creación de espacios culturales, semilleros de artistas y buenos ciudadanos.

Por el momento, debido a afectaciones en su salud, solo enseña a jóvenes en el taller en su casa, y los fines de semana en la Casa de la Cultura de Apastepeque. “Mi único vicio es dibujar, pintar, leer, y pese a que tengo problemas en un ojo continúo enseñando, creando obras junto con mis alumnos”, sostuvo.

Dijo que su esposa, Teresa de Jesús Barahona, con quien procreó dos hijos, ha sido un pilar fundamental para su realización. “Me salí del bachillerato y cuando la conocí le dije, ‘mirá a mí esto es lo que me gusta, esto es lo que hago’, y aquí estamos, gracias a que ella trabajó con el Estado, me apoyó y eso nos ayudó para sostener la familia y salir adelante”, relató.

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