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El millonario negocio de las redes de contrabando

Las redes de contrabandistas logran introducir al país todo tipo de mercadería, aunque la Policía dice que los preferidos, por el margen de ganancia, son los cigarros de origen chino.
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El millonario negocio de las redes de contrabando

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Estela ofrece ropa, bolsas de agua, zapatos y cigarros detrás de una vieja mesa de madera que sobresale en uno de los puestos informales que se levantan en la acera oriente del mercado Sagrado Corazón de Jesús, en el Centro Histórico de San Salvador.

En el medio de ese pequeño local, improvisado con dos láminas y varas de bambú, hay una torre de cajetillas de cigarros Modern, una marca de origen chino, que según las autoridades ingresa de contrabando.

Es martes 5 de diciembre de 2017, Estela dice que sus proveedores de cigarros ilegales le recomendaron mostrar poco producto para evitar las redadas de decomiso. Por eso, asegura, tiene pocas cajetillas de cigarros Modern. Otros puestos también muestran poca mercadería y en el interior del mercado no hay rastros de esos cigarros ilegales.

La estrategia de Estela para surtir el puesto es caminar unas tres cuadras al oriente hasta llegar a un costado del mercado Central, donde está el local del surtidor cada vez que la torre de cajetillas disminuye.

La bodega del proveedor es una champa vieja y angosta. En la única puerta principal está sentado un hombre a quien parece que le han encomendado una sola función: abrir y cerrar la entrada a los distribuidores que como Estela mueven la mercadería de contrabando. Este día, en una media hora, han entrado, por separado, una mujer y un hombre. Ambos permanecieron unos 10 minutos adentro del local y luego salieron con cajas que ocultaban su contenido. Estela dice que son cigarros Modern.

Estela, madre soltera de cuatro hijos, reconoce que las autoridades consideran delito vender ese producto, pero dice que lo hace porque tiene “necesidad de salir adelante”.

De Asia a San Salvador

La Policía ha identificado que el contrabando de mercadería tiene dos formas de ingresar al país: por medio de contenedores que llegan a los puertos marítimos con reporte en vías de tránsito (solo van de paso por el país), pero que son descargados en bodegas clandestinas, y el “contrabando hormiga”. Se trata de personas que son contratadas para que ingresen mercadería en menor cantidad y cuantía por los puntos ciegos de las fronteras.

La Policía tiene identificados 19 puntos sin control solo en la zona limítrofe entre El Salvador y Guatemala, país por donde ingresan los cigarros ilegales Modern.

José Castro Olivo, jefe de la División de Fronteras de la Policía Nacional Civil (PNC), separa el contrabando de prendas de vestir y comestibles de los cigarros. Estos últimos, dice, los introduce al país una estructura diferente.

“Los que introducen los cigarros son una estructura bien organizada que tiene una cadena logística bien montada”, sostiene Castro Olivo.

Esta estructura que describe el jefe policial empieza en Asia, principalmente de China. Aunque también hay informes de que Paraguay tiene una producción importante de esos cigarros. De Asia y Paraguay llegan cientos de contenedores de cigarros de forma legal a Belice, pero luego son introducidos vía contrabando a México, Guatemala, Honduras y el resto de Centroamérica, entre ellos El Salvador.

Un militar retirado que estuvo encargado de vigilar el paso de cigarros ilegales por la región y que habló con LA PRENSA GRÁFICA bajo anonimato cuenta que en la zona franca de Belice, ubicada en el distrito de Corozal, hay unas 28 tiendas que se encargan de comerciar cigarros chinos.

A Corozal, según el militar, llegan cada mes unos 40 contenedores en los que hay entre 1,000 y 1,300 cajas cada uno. La investigación señala que ese cargamento llega en barco desde Panamá proveniente de Paraguay, China, India y Emiratos Árabes Unidos.

En promedio, de acuerdo con el informe, uno de estos contenedores es introducido mensualmente a El Salvador por los puntos ciegos. El ingreso es por medio del “contrabando hormiga” o por vehículos que son adecuados para transportar las cajas de cigarros y pasar por puntos ciegos.

Las investigaciones policiales señalan que detrás de esos cargamentos están por lo menos 20 personas originarias de Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador. Este grupo, de acuerdo con las pesquisas, trabaja de forma conjunta en toda la región.

Castro Olivo dice que esa estructura es la que luego contrata a quienes ingresan el producto a El Salvador, a los distribuidores y a los vendedores informales, como Estela. El cigarro, de acuerdo con el jefe policial, es uno de los productos preferidos por el margen de ganancia que obtienen los contrabandistas. Sin embargo, no ofrece detalles del valor económico que representa la transacción.

El militar en retiro hizo un cálculo hace dos años y, a su juicio, los montos no han variado mucho. Un contenedor pequeño, de unas 850 cajas de Modern, le cuesta $42,500 a un comprador en China. Esa cifra crece a los $53,700 al sumarle el costo por el embarque y la liberación en aduana.

Una caja contiene 50 paquetes de 10 cajetillas cada uno. Estela vende a $1.25 cada cajetilla (dice que ha aumentado $0.25 por las pérdidas de las redadas), lo que da como resultado $531,250 por un contenedor de 850 cajas de cigarros Modern. El margen de ganancia bruta por cada contenedor es de $477,550.

Crime Stoppers, una organización que analiza el comportamiento de la delincuencia en la región desde 2011, asegura que solamente en El Salvador se consumen 940 millones de cigarrillos al año, de los cuales un 32 % es ilícito. Eso significa, según sus cálculos, que el Estado deja de percibir los impuestos por el consumo de $15.5 millones en cigarrillos.

Castro Olivo reconoce que es difícil combatir a los contrabandistas por la forma en que están organizados, aunque destaca el trabajo de forma conjunta que la PNC realiza con la Fuerza Armada. “Nosotros tenemos a nuestra fuerza policial en los controles oficiales y los militares, por mandato ejecutivo, tienen a cargo el paso por los puntos ciegos; pero eso no significa que no estemos articulados”, defiende el jefe de la División de Fronteras de la PNC.

Además, dice que se han comenzado a sumar otras unidades policiales al combate del contrabando, como los elementos del Sistema de Emergencias 911 que registran, ocasionalmente, los puestos de venta del Centro Histórico. Una acción que ha comenzado a poner nerviosos a los distribuidores de cigarros ilegales que le han pedido a Estela que disimule el inventario, aunque no tanto como para evitar el negocio.

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