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El origen de un pandillero en Perulapán

Alexánder Cruz Mendoza no quería ser pandillero, según familiares. Se dedicaba a estudiar y cultivar la tierra de su padre. Pero un día, mientras caminaba hacia el instituto de San Martín, “Chente Cabra” lo amenazó a muerte. Abandonó el instituto y se refugió en una pandilla. Ahora es “el Triste” de Perulapán, el pandillero que fue enviado ayer a prisión por el asesinato de un estudiante.
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La jueza de Paz de San Pedro Perulapán no titubeó al  enviar a prisión preventiva a Cruz Mendoza, por supuestamente haber empuñado un arma calibre 9 milímetros y asesinar al estudiante de octavo grado Juan José Carpio, el 31 de enero, después de clases. La decisión de pasar el proceso judicial a la fase de instrucción, según el fiscal del caso, fue tomada porque la fiscalía presentó “suficientes pruebas que incriminan al imputado y a un ausente (Edwin Hernández) como los autores del homicidio”.

De acuerdo con el fiscal, hay testigos que ubican a Cruz Mendoza en la calle principal de la Zona 2 del cantón La Esperanza, aproximadamente a las 11:30 de la mañana el día del homicidio, disparando en contra de Carpio y luego huyendo. La razón del asesinato, según la investigación, es porque Carpio vivía en la Zona 3 del cantón, donde opera la pandilla del excabecilla Candelario Vivas, alias “Chente Cabra”.

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El padre de Cruz Mendoza, sentado afuera del juzgado esperando que los policías subieran en una patrulla a su hijo para llevarlo a bartolinas, se pone de pie y dice que todo lo que el fiscal acaba de decir a LA PRENSA GRÁFICA es una mentira basada en testigos falsos y en policías que odian a los pandilleros. De acuerdo con el padre, Cruz Mendoza estaba en la vivienda construyendo un corral para animales, cuando se escucharon los disparos que asesinaron a Carpio. El padre, además, asegura que Cruz Mendoza  se salió de la pandilla después de que “Chente Cabra” fue asesinado por una patrulla de policías en agosto del año pasado.

 “Mi hijo no puede ser el que asesinó a ese estudiante. Estaba con nosotros en la casa, yo estaba con él. Esto es una injusticia. Y como aquí se trata de decir la verdad, yo digo sí, es cierto que anduvo con los pandilleros, pero lo hizo porque no quería que ese ‘Cabra’ lo asesinara. Es que ese ‘Cabra’ a veces llegaba afuera de la casa con un fusil y se quedaba un rato viendo si mi hijo estaba, pero como andaba huyendo con la pandilla nunca lo encontraba y se iba. A ese hombre sí se le tenía miedo, porque mataba a mucha gente”, dijo el padre.

En 2015, cuando estas cosas estaban ocurriendo, la Policía Nacional Civil (PNC) reportó que en San Pedro Perulapán fueron asesinadas 143 personas y que eso lo ubicó como el municipio más violento del país. La mayoría de esas muertes ocurrieron en la zona norte del municipio, donde “Chente Cabra” dirigía una pandilla que cometía asesinatos múltiples. Uno de esos casos ocurrió en julio de ese año, cuando el excabecilla irrumpió en una fiesta de cumpleaños y asesinó a una niña de seis años y dos adolescentes, con el argumento de que buscaba a rivales o jóvenes que simpatizaran con la pandilla contraria.

Las cosas no cambiaron mucho el año pasado, cuando el municipio cerró con 97 homicidios, incluido el de “Chente”. Tampoco cambiaron después de la muerte del excabecilla, ya que en los primeros tres meses de este año han sido asesinadas 13 personas. Entre esas víctimas está la muerte del estudiante Carpio, que según investigadores de Cuscatlán son parte del círculo de venganzas entre las pandillas y disputas por territorios que inició “Chente Cabra”. El estudiante Carpio, según los investigadores, era primo del sucesor de “Chente Cabra” y esa también es una de las razones por las que Cruz Mendoza supuestamente lo asesinó.

El fiscal, por su parte, dijo que el problema con la versión del padre de Cruz Mendoza es que no ha presentado ninguna prueba de que se había separado de la pandilla, y que estaba en su casa en el momento  en que fue asesinado el estudiante Carpio. “Al imputado incluso se le preguntó en la audiencia si pertenecía a alguna pandilla y no dudó en decir que sí”, dijo el fiscal.


 

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