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El pastor que llevó a su familia al infierno

Dejó a un lado la Biblia para violar y asesinar. Ocupaba las ofrendas para cubrir los gastos del hogar. Fue condenado a 45 años de prisión.
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Marcos tiene unos 40 años de edad, quien le prometió a su hijastra Carmen enseñarle las escrituras bíblicas, pero su verdadero interés era abusar de ella sexualmente. Días después de la violación confesó haberla asesinado a ella y a un primo.

Todo comenzó cuando Yolanda (la madre de Carmen) conoció a Marcos (el pastor) en 2009 en un municipio de la zona norte del departamento de La Libertad. Ambos tenían 33 años de edad y después de un año de noviazgo decidieron contraer nupcias. Yolanda tenía dos hijas de su primer matrimonio, quienes se fueron con ella a la casa del predicador.

En 2011 Carmen, en ese entonces de 13 años y estudiante de cuarto grado, se empezó a congregar en la iglesia donde su padrastro predicaba todos los domingos y un día decidió ser parte del grupo de jóvenes. Un mes antes el pastor le había prometido instruirla en las enseñanzas bíblicas.

“El padrastro lo que buscaba era acercarse a ella por medio de la religión, para luego conseguir apropiarse de ella y abusar de su inocencia. Fue así como un día hizo a un lado la Biblia y se aprovechó de ella, robándole su virginidad”, explicó la fiscal del caso que se ventiló en tribunales.

Después de dos meses de que Marcos violó por primera vez a Carmen quedó embarazada de un niño a quien le llamaron René.

Con el paso de los días Yolanda indagó quién era el padre de su nieto. Al saber la verdad decidió callar debido a una infinidad de amenazas que recibió por parte del predicador, incluyendo asesinarla junto a sus dos hijas.

“En 2007 fue capturado y durante seis meses estuvo preso por el delito de homicidio en perjuicio de su propia hija, debido a que la esposa anterior lo había engañado, entonces él le dijo que le daría donde más le dolería, que era su única hija. Por lo que niña Yolanda al saber esto tuvo miedo de que le sucediera lo mismo, por eso no lo denunció”, contó la fiscal del caso.

Después de tres años de vivir en La Libertad, el pastor le confesó a Yolanda que había asesinado a su propio primo en una pelea por un partido de fútbol, por lo que tenían que salir huyendo antes de que fuera capturado como sospechoso del crimen.

El 13 de diciembre de 2013 decidieron trasladarse al departamento de San Miguel, donde aparentemente iniciarían una nueva vida, ya que Marcos había prometido no volver abusar sexualmente de Carmen, con la condición que le guardaran el secreto del asesinato.

“Pero todas las promesas que les hizo eran una mentira. A los días ya estaba obligándola a que se acostara con él y fue aún peor, porque ya no abusaba solo de Carmen, sino también de María (la hijastra menor). Un día comenzó a manosearla y la intentó besar; que ella pretendiera defenderse encolerizó al hombre, que se apresuró a violarla como lo había hecho con la hermana mayor”, mencionó la fiscal.

Cuando los vecinos preguntaban quién era el papá de René, el pastor mentía diciendo que la criatura era primo de él, y que el progenitor había fallecido en un accidente de tránsito y nadie de la familia decía lo contrario por el temor que le tenían.

Después de varios años de recibir maltratos físicos y psicológicos, un día Yolanda decidió marcharse de la casa con sus hijas y nieto, pero eso no fue posible. “Justamente cuando ella se llenó de valor para irse de la casa y pedir ayuda el hombre se dio cuenta y las golpeó terriblemente, tanto así que durante un mes ninguna de las tres salía de la vivienda. Claro que él no las dejaba salir”, contó la fiscal.

El imputado no trabajaba ni dejaba trabajar a Yolanda. Subsistían con las ofrendas de los hermanos de la iglesia, y cuando el pastor iba a recoger el dinero las dejaba encerradas, ya que tenía miedo de que una de ellas pudiera contar lo que estaban viviendo.

El 3 de octubre de 2014 Carmen intentó suicidarse, debido a que no soportaba todos los maltratos y agresiones que recibía. “Casualmente unos días antes un hombre había caído a la presa del río y era un escándalo de que había muerto. Al saber eso ella se le ocurrió que lo mejor que podía hacer era irse a tirar a la presa y morir, ya que no aguantaba todo el daño que le hacía el imputado, pero en ese momento se le vino a la mente de que ya había sufrido suficiente y si ella moría su hijo iba a sufrir más”, señaló la fiscal.

A pocos días de que René cumpliera cuatro años Carmen descubrió que el imputado no solo golpeaba al bebé, sino también lo estaba agrediendo sexualmente. Entre lágrimas se llenó de valor y le contó a una hermana de la iglesia lo que estaba sucediendo en su casa. “Esta su amiga le dice que no se preocupara, que ella le iba ayudar a salir del problema. Lo primero que se le ocurrió fue conseguirle un celular y en el momento en que el hombre estuviera maltratando a su mamá, hermana o hijo, que llamara a la policía y lo denunciaran”, detalló la defensora pública.

Un día cuando el imputado golpeaba a Yolanda y María, Carmen se fue a su habitación y llamó al 911 para denunciar que el padrastro estaba maltratando a su madre. Una hora después la policía llegó a la vivienda, encontró a las dos mujeres golpeadas e inició la búsqueda del señalado, la cual terminó en julio de 2015 con su captura.

Por la forma en que sucedieron los hechos la Fiscalía decidió acusar a Marcos J. del delito de violación agravada y homicidio agravado. El juez de Sentencia le impuso una pena de 45 años de prisión.

Ahora Carmen y su familia se encuentran bajo asistencia psicológica que le ayude a superar lo ocurrido. Por orden del juzgado de Sentencia el imputado fue trasladado al penal de Ciudad Barrios, donde cumplirá la condena.

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