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El primer revés para los imputados

La jueza del Cuarto de Paz de San Salvador sabía que su carrera estaba por cambiar en los próximos 15 minutos.
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Presentes en audiencia.  Los siete imputados escucharon el fallo de la jueza del Cuarto de Paz. Posteriormente fueron trasladados a las bartolinas de la Dirección Antinarcóticos de la Policía, en donde esperaban recibir nuevas asistencias, como la visita de médicos privados.

Presentes en audiencia. Los siete imputados escucharon el fallo de la jueza del Cuarto de Paz. Posteriormente fueron trasladados a las bartolinas de la Dirección Antinarcóticos de la Policía, en donde esperaban recibir nuevas asistencias, como la visita de médicos privados.

Comodidad.  Defensores del expresidente Saca y de los otros seis imputados llevaron a las bartolinas de la DAN artículos como colchones, sillas y ventiladores.

Comodidad. Defensores del expresidente Saca y de los otros seis imputados llevaron a las bartolinas de la DAN artículos como colchones, sillas y ventiladores.

Visitas.  Amigos y familiares de los imputados obtuvieron permiso para visitar las bartolinas durante la tarde.

Visitas. Amigos y familiares de los imputados obtuvieron permiso para visitar las bartolinas durante la tarde.

El primer revés para los imputados

El primer revés para los imputados

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 “Me he parado en la madrugada a estudiar este caso. No estoy viendo los medios de comunicación, porque quiero emitir la resolución más apegada a derecho posible”, dijo la titular, al cierre de la audiencia anterior.

En sus manos estaba el futuro del primer caso del Grupo Contra la Impunidad formado por Fiscalía recientemente, con el agravante de que la parte acusadora pedía cárcel e instrucción para un expresidente y seis colaboradores señalados de participar del mayor caso de corrupción jamás identificado en el país, que según la investigación malversaron $246 millones.La jueza tomó el micrófono, saludó a los presentes, mientras unos cuantos abogados terminaban de acomodarse en sus lugares compartiendo risas y gestos con sus clientes.

Tres minutos después, las caras de los presentes habían cambiado por completo. La jueza sorprendió a todos al organizar su lectura por delito y no individualizando las imputaciones hechas a cada procesado.

“Ya se los devanaron a todos”, susurró un investigador, mientras regalaba una sonrisa a los periodistas más cercanos.

Precisamente, a eso de las 9 a. m. la jueza llegó al punto medular. “Considero que los procesados deben mantenerse en detención provisional, mientras continúa la investigación”, dijo, seguido de un breve silencio en el que el expresidente y demás señalados volvieron la mirada a cada uno de sus abogados, en gesto de extrañeza.

Rápidamente los defensores empezaron a agachar sus cabezas y a susurrarse entre ellos para responder de la mejor manera al revés sin precedentes que les dio la jueza. Pasaban los minutos y los rostros de desesperación entre los imputados empezaron a hacerse más notables. César Funes no dejaba de ver el suelo, mientras Julio Rank fruncía cada vez más el rostro.

Apenas cinco minutos después, las miradas de los imputados hacia sus abogados pasaron de ser meras consultas a convertirse en gestos desafiantes. La jueza estaba admitiendo el embargo preventivo de los muebles e inmuebles a nombre de los señalados. Todo se caía.

La lucha de las figuras públicas por mantener la compostura terminó y ya no había manera de ocultar la frustración. Ya no estábamos frente a aquel expresidente que dio un discurso en favor del “Estado de Derecho” al final de la audiencia. Ahora se mostraba pálido y confundido, un manojo de nervios que no paraba de respirar hondo y cambiar de postura. El expresidente era ya un imputado más.

“Señoría, quiero que...”, inició diciendo en voz alta el primer abogado inconforme, bajo la mirada inquisidora de sus clientes. Las solicitudes de los defensores se extendieron durante casi el doble del tiempo en el que fue leído el fallo. Solicitaron se permitiera que les ingresaran a los imputados artículos como colchones; también asistencia de médicos y familiares a las bartolinas. Pidieron que la jueza regresara sobre la argumentación de su lectura del caso, avisaron sobre la próxima apelación y hasta le solicitaron autorización para que los procesados tuvieran una nueva rutina de ejercicio.

“Les vamos a pedir un reto de basketball con mi unidad”, bromeó uno de los fiscales ante la última solicitud de la defensa, mientras veía cómo siete ciudadanos más iniciaban su camino hacia la cárcel.

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