El taekwondo va a la escuela

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Cultura.  Estudiantes del Centro Escolar República de Corea, en Soyapango, reciben clases de taekwondo como parte de un programa impulsado por KOICA.

Cultura. Estudiantes del Centro Escolar República de Corea, en Soyapango, reciben clases de taekwondo como parte de un programa impulsado por KOICA.

El taekwondo  va a la escuela

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<p>Relato</p><p></p><p></p><p></p><p>Inclinar la cabeza en señal de respeto, lanzar un grito de ky ap para soltar la energía o contar hasta tres (hana, dul, set) al realizar los movimientos son algunas de las técnicas de defensa personal que enseña la cultura coreana, utilizando como única arma los pies, las manos y la mente en la defensa personal. </p><p> Coordinados y en sintonía, mente, dedos, manos, pies y articulaciones son puestos en marcha cuando algunos estudiantes del Centro Escolar República de Corea, en Soyapango, practican taekwondo en uno de los salones del centro educativo.</p><p>José Campos, de 15 años, quien estudia 8.° grado, es el más aplicado de la clase, presta atención con mucho cuidado a las instrucciones que su maestro Cheol Joong Kim les brinda sobre el deporte nacional de Corea y su cultura.</p><p>La motivación de Campos por aprender ese deporte surgió “porque uno de mis familiares podía kung fu, pero nunca me quiso enseñar y ahora tenemos la oportunidad de practicar defensa personal en la escuela”, detalló.</p><p>En El Salvador, la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA), a fin de contribuir al intercambio cultural y a manera de prevenir la violencia entre los jóvenes, trajo al país cuatro voluntarios coreanos, quienes están diseñando programas educativos para el aprendizaje de ese deporte.</p><p>Los beneficiados en el centro educativo son 15 estudiantes. Seis de ellos llegan en horas de la mañana para ejercitarse y reciben las clases de las materias básicas en horas de la tarde. “Estos son programas extracurriculares que mantienen entretenidos a los jóvenes para que no se involucren en la violencia”, declaró Joong Kim.</p><p>El lado opuesto de Campos es Óscar Antonio Méndez, de 11 años; su figura corpulenta le impide desarrollar con exactitud los movimientos, pese a ello, pone todo su empeño y carisma para desarrollarlos. Su risa nerviosa demuestra que está cansado, mucho más que los demás. “A veces nos cuesta levantar más los pies, pero intento hacerlo todo porque me gusta, aprendo mucho de los compañeros y del instructor”, indicó el joven estudiante.</p><p>Pero los alumnos deben enfrentar dos situaciones complejas. El hecho de que estén aprendiendo movimientos de defensa personal no significa que buscarán riñas con otras personas, por el contrario, “el arte está en que es mejor saber evitar una pelea, que saber cómo golpear”, comentó el instructor.</p><p>“Los compañeros a veces creen que porque uno está aprendiendo esto se va a poner a pelear y en las primeras clases nos dicen que no hay que buscar una pelea, sino que hasta que estemos completamente amenazados debemos defendernos”, dijo Campos.</p><p>En los últimos cuatro meses que los jóvenes han practicado el deporte, se han acostumbrado a palabras en coreano, a las técnicas y la cultura, así como también a fomentar un ambiente de amistad y de no violencia con sus compañeros. “Yo lo que quiero es llegar algún día a dar clases de taekwondo, enseñarle a otras personas o, si no, competir en algunos juegos y representar el país”, expresó Méndez.</p><p>KOICA ha invertido en proyectos de desarrollo, desde 1991 hasta 2009, alrededor de $13 millones. Para este año el monto de los programas asciende a $12,900, que se ejecutarán en cinco fases que beneficiarán a estudiantes, niños, jóvenes y adultos.</p><p>Actualmente, la agencia también está presente en el Complejo Deportivo (CODE) de la Universidad de El Salvador (UES) y en la Alcaldía de Santa Cruz Michapa, en el departamento de Cuscatlán.</p><p></p>

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