El tallador y restaurador de Izalco

Manuel Quilizapa tiene 55 años de dedicarse al tallado y restauración de imágenes religiosas, un oficio que aprendió de su padre.
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El tallador y restaurador de Izalco

El tallador y restaurador de Izalco

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Muchas de las imágenes religiosas que se encuentran en las diferentes iglesias y parroquias del país tienen algo en común, han sido talladas o restauradas por Manuel Quilizapa, habitante de Izalco, Sonsonate, quien a la edad de 7 años empezó en este oficio que heredó de su padre.                                          
 
“Ya son aproximadamente 55 años de venir trabajando en esto; tallamos imágenes nuevas y también restauramos, para los días previos a la Semana Santa es que tenemos más trabajo y en diciembre con la elaboración de los nacimientos”, comenta Quilizapa.                                                                                                       
 
Y precisamente, Quilizapa recuerda que su padre empezó trabajando con los nacimientos, por lo que para identificar su taller lo nombró como El pesebre, ubicado en 3ª calle oriente, número21B, barrio Dolores, Izalco. El trabajo varía, puede pasar tallando imágenes nuevas por meses o restaurar las que le llevan de diferentes hermandades del país.
 
 
 

La madera por excelencia

 
El cedro es la mejor madera para tallar, pero debido a la escasez, Quilizapa en muchas ocasiones opta por trabajar las imágenes en cortés blanco. “No da la misma facilidad de talla que el cedro porque es bien blando (el cortés blanco) y no tiene fibra encontrada, pero sí, es una buena madera y fina”, afirma el tallador y restaurador de imágenes. El cambio de madera puede atrasar la elaboración y entrega de la imagen, pero vale la pena esperar porque al final el resultado es del agrado de quien encargó la imagen.
 
 
El tiempo para tallar una imagen depende de la forma y altura de la misma, si esta es de un metro y lleva tallado túnicas y manto su elaboración comprende aproximadamente tres meses; pero si la imagen será para vestirla, tarda un mes.                
                                                                                                                       
Quilizapa es de los pocos talladores y restauradores que hay en el país y por ello le encargan imágenes de casi todas las parroquias y también le llevan otras para restaurarlas, ya que varios talleres han desaparecido porque sus propietarios han fallecido y sus familiares no continuaron con el trabajo.   Desde la beatificación de monseñor Óscar Arnulfo Romero, la demanda del tallado de su imagen se ha incrementado, una se encuentra en la iglesia Nuestra Señora de los Dolores de Izalco.
 

El tallado

 
Según Quilizapa, para empezar a tallar una imagen, primero se selecciona la pieza de madera, de preferencia cedro y que esté bien seca; luego dibuja con sus proporciones la figura que le han encargado, hace un bosquejo de la misma y obtiene una pieza que está desgrosada esperando el entretallado. El entretallado saca formas de  la figura y luego se da el tallado final que comprende pequeños detalles como dedos y uñas para terminar la talla.

Al terminar la talla, cuando la figura va policromada (decorada con varios colores, pinturas o pigmentos opacos) se pule la madera y se aplica una base de yeso que corrige las imperfecciones en la madera, y Quilizapa explica que “se vuelven a retallar partes que el yeso ha llenado para echar en el caso de la imagen de Cristo yacente todo el encarnado”. En ocasiones, en las imágenes nuevas usa óleos también para hacer detalles del encarnado. 
 
Por otra parte, detalla que para la policromía de los mantos y las túnicas, para aplicar los colores lo hace con pigmentos minerales, barnices naturales  y también usa los tonos dorados.
 
 

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  • semana santa 2016

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