El último artesano de las máscaras de madera

Don José Mauro Reyes Hernández es el único artesano que mantiene vivo este oficio, en Conchagua.

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Detalle. Don José Mauro se aplica en cada máscara con mucha dedicación, dice que tarda en promedio, dos días, para finalizar una máscara de madera.

Hace más de 200 años los pobladores de Conchagua, en La Unión, se dedicaban a la elaboración de máscaras para las diferentes danzas y festivales, como Los Moros y Cristianos, historia de la vaquita e historia de los San Juaniados, entre otros.

Don José Mauro Reyes Hernández es la única persona que actualmente se dedica a la elaboración de estas máscaras de madera en este municipio  “he seguido las tradiciones de mis ancestros, pretendo mantener vivo el arte hasta que Dios me regale  vida, y mantener, la herencia cultural”,  comentó este reconocido artesano.

Descubrió que   tiene el arte en sus manos, y desde hace 20 años, le dedica tiempo y empeño a la elaboración de máscaras  de madera. “A mi papá le hicieron un pedido de varias máscaras, y él decía que no iba a salir, porque nadie más podía el trabajo, entonces yo le dije: ‘le voy a ayudar’, en ese momento     descubrí que tenía el arte en mis manos” mencionó. 

Don José, recoge los trozos de madera de desperdicios de árboles caídos,  de aserraderos de madera y carpinterías en lo que denomina el “reciclaje de madera”.

Las máscaras son elaboradas de árboles de Cedro y de Guanacaste, asegura que el tiempo mínimo para finalizar una máscara es de dos días. También elabora máscaras según la exigencia del cliente. 
“Lo que más cuesta es el tallado del rostro, la fisonomía (rostro) del personaje que solicitan, ya que cuando uno está pintando, a veces se encuentran errores y hay que reparar eso”, añadió.  

Creatividad. Tallar máscaras en madera es un arte que heredó don José Mauro, de su padre, hace 20 años. Es el único en este rubro en Conchagua, La Unión.

Estas máscaras recorren el mundo porque las adquieren turistas que llegan a Conchagua desde   España, Francia, Italia “vino un catedrático de una universidad de Perú, se llevó 12 máscaras, dijo que las llevaba para mostrar  en su país  que en Centroamérica aún hay personas que elaboran máscaras de ancestros” explicó.  

Los  formones de todo tipo, mazos y limatones, entre otros, se convirtieron en las principales herramientas de su taller. No tiene máquinas industriales, todo es trabajo a mano y mucha creatividad. 

Los nietos  de don José Mauro tienen inquietud por aprender este arte, elaboran máscaras bajo su estricta supervisión por temor  a un accidente.  

Don José Mauro ha participado en eventos a nivel internacional, promoviendo la cultura de El Salvador y el arte que tiene en sus manos. Llevó   sus   máscaras a  Guatemala, en un evento cultural, recientemente. 

“La máscara de Conchagua, en La Unión, tiene su propia idiosincrasia, que si yo le pierdo un detalle a la máscara me dicen ‘esta no es de Conchagua’, está bien identificada por su forma y color”  asegura este artista que exhibe sus obras en el Barrio La Cruz, de este municipio.

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