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Embarazo causó deserción escolar de 7,900 niñas

Estudio señala que la fecundidad precoz y temprana, en lo individual, impacta de manera negativa la continuidad del proyecto educativo de las adolescentes y limita el ejercicio de sus derechos.

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Embarazo causó deserción escolar de 7,900 niñas

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El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) presentó ayer el informe “El Costo Económico del Embarazo en Niñas y Adolescentes”, que señala que 7,900 menores de 19 años abandonaron sus estudios a causa de un embarazo en 2015, y analiza las consecuencias en la educación y en los ingresos económicos.

De acuerdo con cifras del Ministerio de Salud, hubo 25,021 adolescentes registradas en control prenatal en unidades de salud durante 2015, otras no estaban en el sistema público. De un total de 25,584 niñas y adolescentes embarazadas, 10,131 se encontraban estudiando al momento de experimentar un embarazo; 7,900 de ellas abandonaron la escuela durante o después del embarazo y únicamente 2,231 se mantuvieron en la escuela. Es decir, ocho de cada 10 que se encontraban estudiando abandonaron su proyecto educativo.

“Uno parte de la premisa que a mayor escolaridad las personas, hombres y mujeres, tienen mejor oportunidad de poder tener una mayor participación como población económicamente activa en algún trabajo, sobre todo un trabajo de calidad”, dijo Hugo González, representante del UFPA en el país.

Agregó que en el caso de las niñas que tienen una maternidad temprana que irrumpe el proyecto educativo su oportunidad de participación en la población económicamente activa y por tanto, de obtener mejores ingresos, se ve diezmada.

“Una primera lección que uno podría inferir de este hallazgo es que el mantener a las niñas en el sistema educativo puede tener un rol de protección para postergar la maternidad”, señaló González en la presentación.

El informe hace un comparativo de la escolaridad entre mujeres que tuvieron su primer hijo antes de los 19 años y las que postergaron la maternidad hasta 20-24 años.

El promedio de escolaridad de las que tuvieron su primer hijo a los 19 o menos años es de 6.4 grados, mientras que las que tuvieron su primer hijo después de los 19 años es de 9.4 grados; y en el caso de las que aún no han tenido hijos, el promedio de escolaridad es de 10.1 grados. De las que tuvieron un hijo antes de los 19 años, solamente el 3.8 % logra acceder a algún año del nivel superior.

Se identificó que de las 7,900 que desertaron de la escuela, siete de cada 10 niñas cursaban entre el sexto y noveno grado.

“El otro aprendizaje es que a veces, por diferentes razones, los programas de educación integral de la sexualidad comienzan en los últimos grados. Un programa de educación integral de la sexualidad entre el décimo y el doceavo grado solo impactaría en una de cada 10 niñas que desertan como consecuencia de la maternidad”, agregó González.

Aunque también hay casos de niñas entre ocho y 10 años. “Por supuesto que estas niñas lo más probable es que sean niñas que están siendo abusadas sexualmente y eso genera, por lo tanto, acciones diferenciadas en relación con la prevención del embarazo”, expuso.

“La sociedad entera termina pagando las consecuencias de no educar bien a su gente, de no desarrollar en ellas capacidades de vida fundamentales para que pueda tener medios de vida razonables e insertarse de manera sensata en la sociedad”, dijo Carlos Canjura, ministro de Educación.

Costos

El informe también analiza el costo económico relacionado con la escolaridad. En 2015, el MINED invirtió en promedio $583.6 por estudiante en educación básica y $665.1 por estudiante en media. En las niñas embarazadas que abandonaron la escuela habría invertido aproximadamente $27.6 millones.

De acuerdo con la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de 2015, quien alcanza la primaria logra un ingreso mensual promedio de $149.8; quien tiene secundaria completa (12 grados) devenga salario promedio de $245.2 y quien tiene educación superior (17 grados) obtiene salarios equivalentes a $395 o más.

Al aumentar sus ingresos, también incrementa su capacidad de tributación. El estudio señala que el Estado dejará de percibir $390,109.1 en un año en concepto de IVA debido a la maternidad de esas 7,900 niñas y adolescentes que desertaron.

También proyecta a 40 años, bajo condiciones similares a las actuales, el aporte en tributos provenientes de las 25,021 niñas y adolescentes que experimentaron la maternidad a diferentes edades.

El retorno fiscal de su vida productiva alcanzaría $33.5 millones; pero si hubiesen postergado el embarazo hasta después de los 20 a 24 años, ese retorno fiscal sería equivalente a $167.8 millones. Con una inversión de $28.6 millones adicionales para completar su educación, el Estado tendría una tasa de retorno de $5.7 por cada $1.

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