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Emelina, la mujer que liberó al pueblo de Corinto durante la guerra

Fue alcaldesa, delegada de migración, gobernadora departamental de Gotera, construyó escuelas, colocó en plazas de trabajo a maestros y ayudó a muchas personas necesitadas.

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Rosa Emelina Hernández viuda de Díaz es originaria de San Francisco Gotera, Morazán. Tiene 91 años y a pesar de la vejez, su rostro no ha perdido la belleza de joven tenía, esa con la que cautivaba a cualquiera. Ahora, son sus arrugas las que adornan la silueta de su cara, como lo hacen sus ojos pequeños y de mirada dulce. Su sonrisa tampoco se ha apagado y la voz aguda con la que habla sigue pareciendo ser la de una muchacha.  

Sus estudios de primaria los realizó en la escuela Presbítero Norberto Cruz y en la escuela de varones. Luego ingresó a estudiar el primer año en la sección normal en San Francisco Gotera, el cual fue organizado por los mismos maestros que había tenido anteriormente en la primaria.

Parte de sus estudios los realizó en Gotera, pero le otorgaron el nombramiento de profesora y se fue a estudiar a San Salvador, donde se graduó y obtuvo el título como profesora.

A sus 19 años comenzó a laborar como maestra y trabajó durante 32 años.

Cuando regresó de San Salvador, trabajó en la escuela del cantón Ocotillo del municipio de Cacaopera, siendo la única maestra de ese lugar enseñando en los grados primero, segundo y tercero. Después, la trasladaron a la escuela del cantón San Francisquito de la cabecera departamental en Gotera, donde fungió como directora.

También, la trasladaron como directora para el cantón El Carrizal, donde añadió hasta el sexto grado luego de que solo había primer grado. De igual manera trabajó como directora en el caserío El Triunfo y laboró en la escuela del cantón San Pedro Río Seco. Luego la pasaron para el cantón Santa Anita, donde también había solo primero y segundo grado, por lo que doña Emelina realizó actividades para construirles la escuela y amplió los estudios disponibles hasta el sexto grado. Fue allí donde se jubiló de maestra a los 53 años de edad.

“Ella construyó varias escuelas, entre ellas la de San Pedro Río Seco; yo allí estudié, porque ella me llevaba a estudiar.  Hice desde segundo hasta sexto grado; recuerdo que era una casita y mi mamá la levantó. Después llegó a Santa Anita, ahí también era una casita y luego ella construyó esa escuela y la dejó bien bonita; en ese tiempo trabajaba los tres turnos, en la mañana, en la tarde y en la noche”, explicó Paz Idalia Aparicio de Pérez, hija de Emelina.

“Cuando ella se iba a trabajar a la escuela del cantón Ocotillo en Cacaopera se iba a pie desde Gotera y aguantaba unas grandes tormentas. Recuerdo que había un señor (al) que ella le decía ´el mozo´; él todos los lunes venía a traernos a Jaime que es mi hermano mayor y a mí, nos llevaban en el caballo, porque mi mamá se quedaba todos los días en Ocotillo dando clases; ella fundó hasta el sexto grado en esa escuela, porque solo había primero, segundo y tercero”, agregó, Idalia.

Alcaldesa y gobernadora

Por otra parte, Emelina fue alcaldesa de la cabecera departamental de San Francisco Gotera por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) en la década de los ochenta, estuvo en ese cargo durante un año, esto a petición del pueblo goterense, porque había realizado muchas obras en diferentes lugares del departamento; sin embargo, estuvo en ese cargo sin recibir sueldo, debido a que ya era jubilada.

“La gente pidió que fuera alcaldesa, porque decían que había hecho muchas obras, dijeron que me querían a mí y no a otra gente y para mí era una satisfacción trabajar sin sueldo”, manifestó Emelina.

El ministro del interior le dio el cargo de gobernadora departamental, luego de haber finalizado su periodo como alcaldesa, esto por el buen trabajo que ella había desempeñado.

“No me queda nada de resentimiento de estar como estoy, me siento orgullosa de haber sido lo que soy”. Emelina Hernández

Ayudó a personas necesitadas

Dentro de las funciones que realizó durante los tres años que fue gobernadora ayudó a los que venían desplazados, los colocó en asentamientos, les construyó escuelas y organizó una academia de costura; además, se encuentra la lucha constante que hizo para salvarles la vida a muchas personas y construirles dónde vivir, puesto que eso coincidió con el pleno apogeo de la guerra civil salvadoreña.

“Le ayudé a mucha gente, porque anduve luchando por salvarles la vida a las personas, por darles de comer, por hacerles sus casitas en los asentamientos, les conseguí terrenos para hacérselas, les llevé médicos y también les puse academias de costura, porque el ingeniero Napoleón Duarte me dio esas máquinas de coser. Después les hice la casa en Santa Bárbara para que se refugiaran las personas que me habían mandado desde Honduras porque habían huido por el norte de Morazán, a ellos me los mandó la organización que velaba por los desplazados ACNUR”, explicó Emelina.  

Recuerda que cada quince días iba por los pueblos a recoger a la gente y a avisarles a los alcaldes que ella les llevaba alimentos a los desplazados.

-    ¿Por qué hizo todo eso por las personas sin conocerlas?
-    “Lo hice porque lo necesitaban y no había otra gente que las ayudara, solo yo”, respondió, con mucho sentimiento, mientras su mirada se veía triste.

Plazas para profesores

En las décadas de los ochenta y noventa había varios maestros con sus títulos, pero sin trabajo; hasta que doña Emelina intervino en ello para que pudiesen tener una plaza. “Yo sabía que habían bastantes profesores que no tenían empleo, entonces tuve que ayudarles a todos llevando su correograma para que trabajaran, la mayoría eran de Jocoro, esa gente me quiere mucho a mí”, dijo.

En ese mismo periodo como gobernadora departamental, doña Emelina también fue una de las que construyó las primeras viviendas para las familias que producto de la guerra se asentaron en la colonia Vista Hermosa en San Francisco Gotera. “Allí les hice las champitas y la alcaldía me dio las láminas para hacérselas, después de eso les fundé la escuela porque el Ministerio de Educación me proporcionó los muebles y como yo en todo andaba, tenía una gran suerte que la gente nunca me negó nada”.

Durante la guerra liberó al pueblo de Corinto

En tiempos de la guerra, la mandaban de parte del Destacamento Militar N°4 para que fuera a liberar a los pueblos que estaban tomados por los guerrilleros. “Me fui a meter hasta Corinto en un helicóptero todo ruin, porque no tenía puertas, no tenía asientos e iba agarrada de unas argollas, pero como yo le pedía a Dios y él me dio la seguridad, nunca me pasó nada”, recalcó Emelina.

Después de dialogar con los guerrilleros consiguió el objetivo. Liberó el municipio de Corinto y les construyó la escuela, el mercado, el centro de salud y todo lo que habían dañado.

Delegada de migración y fundadora de universidad

Por otro lado, Emelina también fue delegada de migración. Su función era cobrarles y darles permiso a las personas que venían de los países centroamericanos a comercializar sus productos a El Salvador.

Además, también ayudó a levantar una universidad que se fundó en el municipio de Chinameca, en San Miguel, para preparar maestros. Se llamaba Universidad La Paz, la cual duró cinco años, esto fue en el período de gobierno de Napoleón Duarte (1984-1989).

“Mi mamá era una mujer muy activa, como hija me siento satisfecha por todo lo que hizo, porque para ese tiempo no cualquiera era capaz de todo lo que ella hizo”. Idalia Aparicio, hija de Emelina

Doña Emelina se siente satisfecha de todo lo que logró siendo joven. “Yo me siento feliz y satisfecha de haberle ayudado principalmente a la gente que más lo necesitaba, porque conseguí muchas cosas para darles y también porque tuve la oportunidad de abrir escuelas y de colocar empleados en ellas; ahora que estoy así quisiera estar en esas fechas para ayudarle a la gente, porque hay mucha crisis y pobreza”, comentó, con lágrimas en sus ojos.

-    ¿Cómo le gustaría que las personas la recordaran?

-    “Que la gente me recordara por todos los milagros que me hizo Dios y también que imitaran lo que yo fui, porque no ha habido gente que tenga el valor que tuve yo de enfrentarme en la guerra y sobre todo que ayuden a las personas que lo necesiten, porque hay gente muy pobre”, mencionó.

Durante los cargos que tuvo, el que más le gustó es el de gobernadora, porque tenía comunicación con todos los municipios del departamento.

Durante ese tiempo visitó las alcaldías de Jocoro, El Divisadero, Lolotiquillo, San Simón, San Isidro y algunos pueblos del norte de Morazán para brindarles su ayuda.

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