En el Centro de San Salvador todavía manda la pandilla

Han transcurrido dos semanas desde que la PNC y la FGR realizaron una redada masiva de pandilleros de la MS-13 que operaban en el Centro Histórico. Pero en las calles y en los mercados nadie ve cambios.

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Tierra controlada.  Panorámica desde el edificio 1 del mercado Central capitalino.

Tierra controlada. Panorámica desde el edificio 1 del mercado Central capitalino.

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Durante la madrugada del lunes 8 de abril, la Policía y la Fiscalía realizaron un fuerte operativo que, según las autoridades, tenía por objetivo debilitar las clicas de la Mara Salvatrucha que tenían como centro de operaciones varios mercados de San Salvador. Eran 212 órdenes de captura, pero solo hubo 117 arrestos porque a varios de los que buscaban no los encontraron y otros ya estaban en prisión. Ordenaban crímenes desde allí.

Howard Cotto, director de la Policía Nacional Civil (PNC), dijo, a modo de tranquilidad, que con las capturas se resolvían varios hechos; pero en la calle la percepción es diferente.

"Aquí las mafias se mantienen. Si se van unos, otros toman el mando. Las calles siguen siendo peligrosas", confesó el agente Ayala (un seudónimo), que forma parte de la Fuerza de Tarea del Centro Histórico.

La Fuerza de Tarea fue lanzada recientemente para apoyar la seguridad de la capital y está formada por unos 100 elementos, entre policías y militares. En términos operativos ellos dividen el Centro Histórico por cuadrantes y por cada sector hay un policía y dos soldados. "La misión es evitar delitos en la zona, al menos los más fuertes, como el homicidio. Lo demás es difícil controlarlo. Pero la meta es que no maten a nadie en tu zona y en tu turno", agrega el agente al referirse a delitos como robos y extorsiones.

Ayala ya casi cumple 25 años en la corporación y durante 20 estuvo en la Unidad de Mantenimiento del Orden (UMO). Hoy admite que era más fácil estar en esa área que prestar seguridad en el Centro. "En mi caso me mandaron al Centro porque dijeron que por mi edad ya no debía estar en la UMO, pero acá también se requiere valor", confesó.

Al policía le acompañan dos militares con su uniforme verde olivo. Cuentan que sus rondas por el Centro Histórico oscilan entre las cinco y las ocho horas patrullando y que esta Fuerza de Tarea tiene su base en el cuartel San Carlos, a unos tres kilómetros del centro de San Salvador. Ellos no pueden hablar sin autorización de sus superiores, pero también reconocen que la misión que les han encomendado no es fácil.

LA RENTA NO PARA

Los vendedores también admiten que la vida en el centro de San Salvador no es fácil. Con o sin redadas. Héctor es un vendedor ambulante que se mantiene en los alrededores del mercado Sagrado Corazón. Ofrece artículos de plástico y admite que él nunca ha tenido problemas con pandilleros porque anda caminando de un lado para el otro. Pero su esposa tiene un puesto fijo dentro del mercado Sagrado Corazón y ahí "los muchachos mandan".

"La renta que se paga allá adentro (a las maras) es cada mes y esa no se deja de pagar porque arresten a un grupo. Es cierto que se ve más presencia policial en el Centro, pero adentro de los mercados la cosa es distinta, allá no mandan ellos", explicó Héctor.

Según cifras de la PNC y la FGR, las clicas "desarticuladas" el 8 de abril tenían la capacidad de cobrar hasta $25,000 mensuales en concepto de renta a los vendedores informales, lo cual se convierte en un aporte importante para mantener sus operaciones delictivas.

"Hay una parte de la MS-13 que ha tenido un cambio en su estilo de vida, con casas de lujo y varios autos a su disposición, todo producto de la extorsión", explicó Cotto el 8 de abril. Esa imagen de pandilleros convertidos en nuevos ricos contrasta con las necesidades que atraviesan los vendedores en la capital.

Dentro de los mercados los vendedores tienen que pagar doble. La administración de los mercados, a cargo de la Alcaldía Municipal de San Salvador, les cobra cuotas que oscilan entre los $15 y $80 según el tamaño del puesto y si ocupan algún servicio básico. Pero además de esa cuota, que es legal, también hay una ilegal. La renta que exige la pandilla.

"Hay vendedoras que optan por no pagar la tasa municipal porque no les alcanza para los dos pagos y saben que si dejan de pagar la renta algo malo les puede pasar. Así que prefieren atrasarse con la alcaldía y no con la mara", explicó Alexánder, uno de los administradores en el Mercado Central.

El empleado municipal afirma que en el caso del mercado Central el mayor peligro no se vive dentro de los edificios, sino en los alrededores, donde los pandilleros se pelean el territorio. "Afuera pasan muchas cosas. Hemos visto señoras que vienen a comprar con hijos adolescentes y a esos muchachos los paran para revisarlos. Los pandilleros les piden el DUI, les quitan las camisas, los interrogan. Quieren ver si pueden pasar o no", agrega.

Pero no piensa lo mismo del mercado Sagrado Corazón. Ese es el más peligroso, según ellos. "Ahí los muchachos andan adentro y cualquiera te vigila. A veces las viejitas no parecen, pero ellas son mamás de pandilleros y también avisan si ven a alguien sospechoso", agrega otra de las administradoras de los mercados que teme dar su nombre.

Y su opinión tiene fundamentos. El jueves 28 de marzo de este año un hombre caminaba entre los puestos de ropa del segundo nivel del Sagrado Corazón cuando varios hombres se le acercaron y le dispararon sin preguntar nada. La versión de la Fiscalía en ese momento fue que se trataba de una disputa de territorio entre pandillas de la zona. A la víctima le sacaron sus documentos y no pudo ser reconocida.

Un mes antes, el viernes 8 de febrero, los pandilleros de la zona también asesinaron a balazos a un hombre en la avenida 29 de agosto, entre la 8.ª y 10.ª calle poniente, cercano al mercado Central. Sucedió cerca de las 6:00 de la mañana y el hombre tampoco tenía documentos de identificación, pero sí una biblia y un maletín a su costado.

La PNC también sostiene que en el interior de los mercados, en las calles de los alrededores e incluso en parqueos se cometen delitos de tráfico de drogas y tráfico de armas, donde la regla sigue siendo la misma: ver, oír y callar para sobrevivir.

Todo eso contrasta con la intervención que han hecho las autoridades en áreas como el parque Libertad y la plaza Morazán, zonas que se han vuelto altamente turísticas. La Alcaldía de San Salvador reveló a inicios de este mes que pretende invertir $11 millones para seguir con "el rescate" del Centro Histórico.

Lejos de las plazas y de los reflectores, las 117 capturas realizadas no han cambiado la percepción de quienes habitualmente conviven en el Centro, sobre todo en la parte más comercial. Ahí, entre los callejones y las ventas, tienen claro quiénes mantienen el dominio y saben que los operativos de la PNC son insuficientes para matar a la Hidra, porque aunque le corten una cabeza, le crecerán dos.

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