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En ese pacto de paz quedó un déficit económico y social”

Nidia Díaz, diputada del FMLN y firmante de los Acuerdos de Paz, dice que no se trabajó en la justicia para resarcir el daño material de víctimas de la guerra.
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aría Marta Concepción Valladares Mendoza, conocida como Nidia Díaz, fue comandante guerrillera y firmante de los Acuerdos de Paz que pusieron fin a la guerra civil un 16 de enero de 1992, entre el Gobierno del expresidente de ARENA Alfredo Cristiani y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). La ahora diputada del FMLN en la Asamblea Legislativa asegura que el pacto dejó en deuda el compromiso económico y social. Al concluir la guerra, el FMLN entró a la vida política, y con el paso de los años, sectores cuestionan a sus militantes de ser parte de la oligarquía, pero Díaz se ríe y rechaza ese señalamiento, tras salir de una comisión de trabajo en el congreso.

¿Cuál es la mayor deuda de los acuerdos?

Para mí, en ese pacto quedó un déficit económico y social ¿Cuántos días negociamos lo económico? Tres días –72 horas– desde el 27 de diciembre hasta el 31 de diciembre. La mesa que se vino posponiendo, y posponiendo, era la económica social. Y quizá lo grande fue esa falta de cultura de paz. Tampoco trabajamos suficiente cómo iba a ser la transición en la justicia. La justicia para resarcir el daño material de víctimas y, a su vez, la reparación y mecanismos de no repetición. Además, es un déficit, la distribución de la riqueza, pero eso se hace a través de políticas fiscales y la generación de empleos. Tenemos una situación que no la pudimos lograr en la mesa que es el plebiscito del referéndum, tampoco lo tenemos planteado de hacerlo ahorita, pero cómo crear espacios de participación y diálogo a la ciudadanía, son tareas grandes.

¿Los Acuerdos de Paz pusieron fin a la guerra, no así, al conflicto social?

Siempre hubo conflicto económico, social y político, pero el conflicto lo pone el modelo. Aquí hubo dos transiciones: la transición política producto de los Acuerdos de Paz que te creó una nueva institucionalidad, reformas a la Constitución; pero también hubo la transición de un modelo neoliberal que comenzó en 1989, que trajo reformas profundas como la dolarización y las privatizaciones. Todo eso a la larga no se encontraron nunca con el sentido del Acuerdo de Paz, de democratizar la economía, y a la larga, el pobre se había vuelto más pobre y el rico más rico. Mucha gente dice ¿quién aprovechó más el pacto de paz? Y muchos te dicen: los señores que tenían poder económico. Y te lo dicen los mismos militares, los mismos soldados, ¿por qué? Porque en vez de democratizar la economía, abrir más oportunidades, concentraron más riqueza, pero es el modelo que impulsaron. Desde que llegó Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén se ha tratado de detener, no quiere decir que se ha desmontado.

También dicen que quien realmente se benefició fue el FMLN, entró a la vida política.

Esos son derechos políticos y libertades a los que todos los ciudadanos tenemos derecho. Lo que pasa es que estuvieron inhibidos por largas décadas. Quien no aprecia que se desmontó la dictadura, no conoce la historia.

¿Se volvió la nueva oligarquía el FMLN?

¡No! (mientras sonríe) ¡Qué oligarquía! La oligarquía es el poder económico de pocos que siempre han venido históricamente, primero eran agroexportadores, después fueron financieros y son los que tienen verdaderamente el poder.

¿Cómo analizan la institucionalidad del país?

Es una nueva institucionalidad, se ha avanzado, pero hay que seguir. La independencia de poderes es uno de los temas que estamos abordando, precisamente, es que debería de ser un punto de agenda común, es cómo garantizar esa independencia de poderes para que otro no se meta en el trabajo del otro, y que se complementen, se fortalezcan. A mi juicio el que más se mete en lo que no debe, con todo el debido respeto, es la Sala de lo Constitucional.

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