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En la cumbre de 2000: La declaración antiterrorismo que enemistó a Flores y a Castro

La declaratoria para condenar el terrorismo de la ETA en España fue impulsada por El Salvador y apoyada por México. Eso molestó a Fidel Castro, quien acusó a Francisco Flores de dar refugio al anticastrista Luis Posada Carriles.
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En la cumbre de 2000: La declaración antiterrorismo que enemistó a Flores y a Castro

En la cumbre de 2000: La declaración antiterrorismo que enemistó a Flores y a Castro

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El año es el 2000. Los días son el viernes 17 y el sábado 18 de noviembre. Panamá. La X Cumbre Iberoamericana logró reunir a los jefes de Estado y presidentes de 21 países, en los que se incluía España y un participante que terminó siendo el protagonista de la cumbre con sus discursos: el comandante Fidel Castro, de Cuba. El protagonismo se lo ganó a pulso al reclamar de forma airada la propuesta de una declaración de condena en contra de la guerrilla de la ETA en España y de solidaridad con el pueblo de ese país, ya que la declaración no incluía a Cuba, precisamente en momentos en que el anticastrista Luis Posada Carriles había sido capturado en Panamá y Castro lo había acusado de planear un atentado contra su vida.

La propuesta de la declaratoria de condena contra la ETA la hizo el Gobierno de El Salvador, representado por el entonces presidente Francisco Flores. El enojo de Castro fue tal que en su reclamo recordó que Posada Carriles, quien –aseguraba Castro– planeaba matarlo, había estado en El Salvador (luego se sabría que Luis Posada Carriles logró obtener una documentación salvadoreña falsa para poder permanecer en el país).

“Condenamos esos crímenes (los de la ETA) como los que se cometen en cualquier parte, como los que han cometido los israelitas contra los palestinos. Pero lo que más me extrañó es que esta proposición surgiera precisamente de El Salvador. Después México la apadrinó con mucho gusto. Es raro, allí donde reside el jefe principal de los terroristas (Luis Posada Carriles) sobre el cual no se ha hecho nada y ahora está preso. Y el mundo conoce todo eso. Ha venido a crear un problema en esta cumbre”, reclamaba Castro, mientras gesticulaba con sus manos y con su índice señaló al presidente salvadoreño.

Flores respondió a Castro y aseguró que la razón de haber promovido la declaratoria de condena contra la ETA era por la experiencia sufrida por El Salvador en la guerra de los años ochenta, y aclaró que lo que se buscaba en el momento era que, como lo logró El Salvador, las diferencias políticas internas de los países en que existían guerrillas se solucionaran con el diálogo para llegar a la paz.

Flores negó el señalamiento de Castro. “Por lo tanto, señor Castro, es absolutamente intolerable que usted, involucrado en la muerte de tantos salvadoreños, que usted, que entrenó a muchísimas personas para matar a salvadoreños, me acuse a mí de estar involucrado en el caso de Luis Posada Carriles”, respondió Flores.

Castro se resintió y tomó el micrófono: “Me ha acusado a mí de los muertos en El Salvador y de unas cuantas cosas más”.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez quiso zanjar con humor el peor momento de la cumbre. “Lamento que la discusión haya llegado a este tono. Creo que tenemos que prohibir esto aquí, porque si vamos a acusarnos por el pasado, el de España... bueno, no digo más”, dijo Chávez. El rey Juan Carlos de España, que estaba presente en la cumbre, lo tomó con buen humor y también se echó a reír con los demás presidentes en la sala.

La declaratoria se firmó. Cuba no participó.

Dieciséis años y 10 días después de aquel encontronazo entre los presidentes de El Salvador y Cuba, los dos protagonistas están fallecidos. Francisco Flores murió el sábado 30 de enero de 2016, mientras que Fidel Castro falleció el viernes 25 de noviembre recién pasado. Hugo Chávez, quien intermedió en aquel mal momento de la cumbre de Panamá, también está fallecido.

Desde aquella cumbre, las relaciones entre El Salvador y Cuba no parecían reconciliables. En 2009, el FMLN, al llegar por primera vez al Poder Ejecutivo en El Salvador, reabrió la diplomacia entre las dos naciones, que estaban silenciadas desde hacía 48 años.

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