Enjambres, una frecuencia que siempre causa pánico

Los temblores de abril fueron originados por fallas geológicas locales, mientras que los de mayo por el movimiento entre las placas Cocos  y Caribe. El MARN ve con normalidad la situación.
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Más de 200 sismos han sido perceptibles para gran parte de la población del país durante 2017, la mayoría de ellos originados por los enjambres sísmicos de abril y mayo, muchos de los cuales causaron pánico en varios lugares.

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Antiguo Cuscatlán y la costa del Pacífico próxima a Los Cóbanos, en Sonsonate, fueron los centros donde se localizó la mayoría de temblores.
Los sismólogos del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos naturales  (MARN) confirmaron que hasta el 16 de mayo, la población pudo sentir 217 sismos, lo que indica tres de estos cada dos días.

La zona del Área Metropolitana de San Salvador (AMSS), principalmente, ha vivido dos meses de inquietud por las recurrentes sacudidas; el ministerio, sin embargo, ha hecho llamados permanentes a mantener la calma ante la situación.

No obstante la institución medioambiental no descartó ni confirmó la posibilidad de una sacudida de índole catastrófico. Durante los eventos de mayo la ministra Lina Pohl advirtió que el país está en el ciclo de terremotos (los últimos fueron en 1965, 1986, 2001 con un promedio entre 15 y 20 años) por lo que se tiene que estar siempre preparados.

 “El riesgo está en función de la amenaza y de la vulnerabilidad, esto indica que aunque la amenaza sea similar, el nivel de riesgo puede aumentar si el nivel de vulnerabilidad sísmica de las estructuras expuestas aumenta”, señaló uno de los sismólogos del MARN.

Si de vulnerabilidad se trata, El Salvador está entre los primeros 11 países del mundo más propensos a sufrir un desastre natural, según confirma el informe del Índice de Riesgo Mundial del año pasado. También se incluye a Guatemala, Honduras y Costa Rica entre los centroamericanos. Los salvadoreños pasaron de la posición 1 a las 11.

Entre los enjambres de abril y mayo el MARN no estableció ninguna relación; los que tuvieron a Antiguo Cuscatlán como epicentro debieron su origen en la activación de fallas geológicas locales; mientras que los de Los Cóbanos obedecieron a la subducción, que es el movimiento entre las placas Cocos y Caribe.

 “Se considera que no existe una relación directa (entre los enjambres) y es normal que muchos de los sismos sean sentidos”, por la población confirmaron los sismólogos del ministerio.

Tensión

La situación sin embargo no deja de inquietar a muchos ciudadanos. El sismo del pasado 10 de abril, de 5.1 grados de intensidad en la escala de Richter, ya demostró que no se necesita de un evento mucho mayor para causar estragos. Localizado en Antiguo Cuscatlán a las 6:30 de la tarde, el temblor causó la ruptura de vidrios en algunos edificios así como la pérdida de revestimiento en estos y la caída de objetos de decoración en muchos hogares.

La tragedia más grave ocurrió con un deslizamiento de rocas en la carretera Panamericana, en el tramo que de San Salvador conduce hacia Santa Ana. Una de las piedras de gran tamaño alcanzó, al derrumbarse, el vehículo donde se conducía Óscar Balmore Labor, quien murió en el lugar; él era acompañado por Juan Carlos Rivera y Ernesto Alexánder Andino, quienes resultaron con lesiones menores.
 “A pesar de que un desastre natural, tsunami, ciclón o inundación dependen completamente de la fuerza de la naturaleza, las condiciones de vida de las personas en las regiones afectadas y la capacidad de reacción pueden ser muy significativas. Aquellos que están preparados y saben qué hacer en estos eventos tienen un gran chance de sobrevivir”, dice el informe del Índice de Riesgo Mundial.
El pertenecer a una zona sísmica de mucha actividad quedó recordado nuevamente el 12 de mayo a las 4:41 de la mañana, cuando otro temblor de magnitud 6.2 en la escala de Richter hizo levantarse más temprano a la población. Este fenómeno tuvo como punto de origen la playa Los Cóbanos de Sonsonate, en adelante otros sismos se siguieron produciendo, muchos de ellos perceptibles.

Entre ambos enjambres se han producido hasta el martes 16 de mayo 654 temblores, de los que 133 han sido localizados y solo 94 fueron sentidos por los ciudadanos, en su mayoría en el AMSS.

Las previsiones del MARN respecto a la detección de un terremoto son similares a las del Índice de Riesgo. El ministerio advierte que “los sismos carecen de control alguno, ya que su ocurrencia depende de factores relacionados con la dinámica interna de la Tierra”.

La institución internacional también coincide con ello, pero deja una reflexión para ser tomada muy en cuenta: “Nadie puede influenciar en la fuerza de un terremoto o un ciclón natural, pero se pueden tomar medidas preventivas para reducir el impacto de esos desastres naturales, como por ejemplo mejorar la seguridad antisísmica u organizar mejor el manejo de emergencias”.
 
 

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