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"Entre el asesino y el asesinato hay algo que se llama vida"

Ayer fue lanzada la campaña Soy Vida, que busca contar las historias de jóvenes que han logrado sobrevivir a los estigmas que les impone el habitar en zonas conflictivas consideradas "de alto riesgo".

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Lanzamiento.  Coreografías, música urbana, batucadas y producciones audiovisuales fueron parte ayer del lanzamiento de la campaña Soy Vida. Decenas de jóvenes de distintas comunidades consideradas de alto riesgo asistieron al lanzamiento, en un centro comercial de Antiguo Cuscatlán.

Lanzamiento. Coreografías, música urbana, batucadas y producciones audiovisuales fueron parte ayer del lanzamiento de la campaña Soy Vida. Decenas de jóvenes de distintas comunidades consideradas de alto riesgo asistieron al lanzamiento, en un centro comercial de Antiguo Cuscatlán.

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Soy Vida. Ese es el nombre de la campaña que lanzó ayer la casa de producción, distribución y exhibición de cine y televisión Kino Glaz y Ford Foundation, que tiene como objetivo acercar a la población salvadoreña las historias de jóvenes que han logrado sobrevivir al estigma de habitar en comunidades de alto riesgo, comúnmente conocidas como "zonas rojas".

La campaña busca contar historias como la de Ana Martínez, una joven de 26 años que creció en el barrio de La Vega, que este año se graduó como psicóloga y que dedica su vida a trabajar en prevención de la violencia juvenil desde hace nueve años, cuando tenía 17.

Ana es hija de una mujer que salía todos los días a las 6 de la mañana a trabajar a una maquila y no regresaba antes de las 7 de la noche. También es hija de un hombre que la abandonó desde antes que naciera. "Esa era una carencia afectiva que yo tenía", afirmó.

Ana relató que intentó buscarlo, "pero él lo que hacía era recogernos a mi hermana y a mí el sábado y nos dejaba todo el día con mi madrastra y el domingo nos recogía y nos decía: ‘Vaya, ya compartimos tiempo juntos’. Le mandé la tarjeta de invitación a mi graduación de bachiller y tampoco llegó", recordó.

Para ella es importante destacar que la sociedad debe de dejar de estigmatizar a los jóvenes, porque no necesariamente vivir en una zona donde hay grupos de pandillas significa que pertenece a ellos.

Marcela Zamora, cineasta, fundadora y directora de Kino Glaz, y autora de las producciones audiovisuales que serán presentadas durante la campaña a través de la técnica del cine móvil, hizo énfasis precisamente en la urgencia de cambiar la forma negativa de ver a los jóvenes.

En ese sentido, durante su intervención para dar la bienvenida a decenas de jóvenes de comunidades como la Iberia o el barrio de La Vega, recordó las palabras de uno de los protagonistas de las historias de sus audiovisuales.

"Uno de esos jóvenes me comentó en una de las entrevistas que un policía le había dicho que ellos, todos ellos, los que vivían en esa comunidad, eran unas ratas. Y el joven, al terminar la frase, no pudo seguir hablando, las lágrimas de rabia le brotaron. Y me dijo con mucha fuerza que ellos no eran ratas, que ellos no eran delincuentes, que eran jóvenes tratando de salir adelante", expresó Zamora. Y reiteró: "Entre el asesino y el asesinado hay algo que se llama vida, y son todos estos jóvenes".

Tags:

  • Kino Glaz
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