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"Entre más se consolide una tendencia autoritaria, (lo que) vamos a ver es más migración"

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"Entre más se consolide una tendencia autoritaria, (lo que) vamos a ver es más migración"

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La migración salvadoreña podría cambiar sus dinámicas si en el país se consolida un régimen autoritario, asegura Óscar Chacón, director de Alianza Américas.

Además, es claro en mencionar que si el Estado no garantiza las libertades de sus ciudadanos, especialmente de los jóvenes, en el marco del régimen de excepción, esto podría convertirse en una causa para migrar.

En esta entrevista Chacón perfila las dinámicas migratorias durante la pandemia y durante la coyuntura política que atraviesa el país.

¿Qué ha cambiado en las dinámicas migratorias durante la pandemia?

El tema migratorio ha venido de mal en peor. La pandemia lo que hizo fue poner las dinámicas que ya venían aconteciendo, en pausa. Pero, desdichadamente, la película salió de esa pausa desde finales del mismo 2020, y ya comenzando 2021 ha sido más claro que las dinámicas económicas, sociales, políticas que están, generalmente, detrás de la decisión de salir de su país, solamente han empeorado.

En el plano económico, la pandemia ha sido muy dura. Ha eliminado, si lo vemos a nivel regional, cientos de miles de empleos que no se han recuperado. Eso, si lo combinamos con los sucesos climatológicos ,donde resaltan las tormentas de finales de 2020, si lo combinamos con los problemas de orden político, en el caso de Guatemala y El Salvador, un agravamiento en el tema de las libertades individuales, hace que la gente comience a ver el futuro en su país como algo deseable.

El ministerio de Seguridad salvadoreño reporta que los motivos de los salvadoreños para migrar han cambiado y que ya no se trata de inseguridad, sino de causas económicas o de reunificación familiar.

A mucha gente, incluyendo funcionarios de gobierno, tanto en Estados Unidos, como fuera de Estados Unidos, les encanta jugar con teorías que les satisfacen su curiosidad cuando se preguntan por qué se va la gente. Les gusta pensar que hay una cosa que hace que la gente salga. Soy de la opinión que lo que hay es una combinación de factores. Que en ciertos momentos tienden a tomar predominancia los factores económicos, hay momentos en que son los motivos de orden político, otros en que influye los desastres naturales, como los huracanes.

En el caso de El Salvador, si uno analiza la migración, ha sido de manera consistente el producto de una gama de factores que convergen al mismo tiempo, donde está obviamente la violencia, la inseguridad, el panorama de violación de derechos humanos, la impunidad.

¿Estos factores reflejan la incapacidad de los gobiernos para resolver las necesidades de sus ciudadano?

Por supuesto. La realidad es que, como en el cuento, hay muy pocas casas bien construidas si queremos hablar de los países al sur de Estados Unidos. El único caso que ha sido notablemente diferente es Costa Rica. Es porque, simplemente, el liderazgo político, económico, intelectual, logró invertir en la construcción de una sociedad más funcional, más equitativa, balanceada, que dejó de gastar en ejércitos y gastó en educación, en salud, en vivienda y desarrollo científico. Es una casa mucho mejor construida y que, desdichadamente, se está desgastando muy rápido.

En El Salvador, el Gobierno del presidente Bukele publicita el buen manejo gubernamental en todas las áreas, por ejemplo la pandemia. Y que esto hará que nadie quiera irse. Pero los datos dicen todo lo contrario.

Aquí hay que recordar que ningún gobierno va a amanecer ningún día de su gestión diciendo que las cosas van mal. Es importante rescatar que cuando uno compara el abordaje de la pandemia en la región y pone a El Salvador a la par de estos casos, no se puede negar que El Salvador tuvo un impacto menos adverso de la pandemia. ¿Quiere decir eso que todo lo que ha hecho el Gobierno actual es maravilloso? No. Porque hacer un buen trabajo, pero volver secreto de estado el gasto público que ha hecho, eso es una contradicción. Si en realidad las cosas se están haciendo tan bien, por qué hacer secreto de Estado.

Desde hace más de un mes el país vive un régimen de excepción que ha significado persecución sobre todo a jóvenes, incluso a quienes no tienen vínculo con pandillas. ¿Esto podría originar una migración similar a la del tiempo de la guerra?

Es una verdadera tristeza que se haya recurrido a este régimen de excepción como la manera para tratar de abordar el incremento en el número de homicidios que se cometen en el país. Está comprobado que lanzar una política de mano dura en contra de la criminalidad nunca ha funcionado en El Salvador.

Vivimos en un mundo que no es el mismo de hace 40 años cuando estaba la guerra, hoy vivimos en un mundo donde la información fluye. Una persona joven que se siente atacado, coartado por las fuerzas del Estado, la policía, el ejército, que no debería andar metido en estas tareas, conlleva a que muchos jóvenes, a la hora de considerar sus opciones futuras, difícilmente van a pasar por alto que en otro país si logran insertarse van a poder vivir con más tranquilidad, con más sentido de libertad. Esa tentación hoy está más a la orden del día.

¿Qué piensa de que en el país todavía no haya un plan para abordar el tema de la migración a pesar de que las cifras muestran que hay un tema por atender?

Es una encrucijada. Esto no ocurre solo en el caso del gobierno salvadoreño, sino también en el resto de países centroamericanos, incluso en México. A los gobernantes, como a las élites económicas, la migración les representa un negocio redondo.

Si logran que año con año se vayan del país unas 50 mil personas, y ellos se insertan en economías como la estadounidense donde la gente sí va encontrar empleo y van a ganar mucho más de lo que ganaría en El Salvador, va suceder algo que a ellos les es extremadamente deseable, van a enviar remesas. Al hacer eso, están subsidiando y no solo económicamente. Cuando la gente recibe remesas, paga impuestos, muchos de los rubros de gasto pagan IVA. Tiene un efecto también de rebajar las pensiones, que de otra manera estarían en tendencia creciente constantemente.

Las ganancias son redondas. Estos gobiernos no hacen nada porque al final de cuenta les conviene que se vayan. Que sufran penas en el camino, que se pierdan, que separen a las madres de sus hijos, les molesta un poco en sus relaciones publicas pero en lo fundamental, la salida de tanta gente de un país como El Salvador, es beneficiosa para la élite económica y política.

Y reconocer la migración les representa también un problema de imagen.

Aquí hay un elemento que hay que entender. La hipocresía en todo lo que tiene que ver con la migración es muy contagiosa.

El país más hipócrita es Estados Unidos porque, políticamente hablando, dicen que no quieren que llegue alguien más. Por eso sigue en pie el programa Quédate en México. Pero, ¿ qué pasa en Estados Unidos? La gente que logra entrar, rapidísimo está trabajando. Uno camina por la calle y ve rótulos que dicen que se necesitan trabajadores. Estados Unidos se beneficia de que la gente siga llegando e insertándose en el sector laboral.

¿Cómo les afecta a los migrantes la relación de Bukele con Estados Unidos, que tiene que ver también con una tendencia autoritaria?

La relación entre los dos gobiernos no ayuda. Espero que la tensión que existe no vaya a desembocar en una conducta de parte de Estados Unidos de querer castigar a los salvadoreños que viven en Estados Unidos porque la mayoría no nos despertamos pensando en qué hizo el presidente de El Salvador.

¿Está siendo negligente el Gobierno salvadoreño al mantener esta relación tensa? ¿Está pasando por encima de sus migrantes?

Es contraproducente. Si mi vecino me da dónde vivir, dónde cocinar, dónde comer y yo me estoy peleando, olvídate de las relaciones diplomáticas. Es simplemente no entender los principios básicos del agradecimiento, de las buenas relaciones entre países.

Hay muchos señalamientos para el gobierno salvadoreño sobre la instauración de un régimen autoritario. ¿Cómo se modifican las dinámicas migratorias con un régimen autoritario?

Lo que la historia nos demuestra es que la combinación de incapacidad de resolver los problemas económicos y sociales de un país como El Salvador y regímenes autoritarios, es que más gente migra. Ya lo estamos viendo en Nicaragua. En la medida que el país ha ido caminando hacia una condición más dictatorial, más buscan irse. Y yo me atrevería a afirmar que entre más se consolide una tendencia autoritaria, lo que vamos a ver es más migración en el país.

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