Entregan cadáver equivocado a familia de nicaragüenses

Virginia Moreno Castro viajó en septiembre de Chinandega a San Miguel a reconocer cadáver
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Inmigrante.  Luis Orlando Cáceres Moreno emigró de Chinandega, Nicaragua, a San Miguel, El Salvador. Su familia creyó que había muerto e incluso repatriaron un cadáver, lo velaron y enterraron.

Inmigrante. Luis Orlando Cáceres Moreno emigró de Chinandega, Nicaragua, a San Miguel, El Salvador. Su familia creyó que había muerto e incluso repatriaron un cadáver, lo velaron y enterraron.

Entregan cadáver equivocado a familia de nicaragüenses

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El 24 de diciembre, doña Virginia Moreno Castro recibió en el reparto Estela, de Chinandega, Nicaragua, una llamada que le provocó un vuelco en el corazón. Era su hijo, Luis Orlando Cáceres Moreno, desde El Salvador, a quien ella había enterrado el 1.º de octubre pasado.

De acuerdo con información publicada ayer por La Prensa, de Nicaragua, doña Virginia viajó el año pasado a San Miguel a reconocer el cadáver de su hijo.

Le dijeron que había sido asesinado y abandonado en un predio baldío. Además, asegura que los representantes de una funeraria le dijeron que no tenía documentos, que pasara a reconocerlo en la morgue.

“Me guié por las señas porque, fíjense, ahí tiene la cicatriz en el rostro (sobre la ceja izquierda). Y da la casualidad que el muchacho (el que creyó que era su hijo) también la tenía, y otra señal en una de las piernas. Todo eso coincidía, lo único que miraba (raro) era el bigote, pero mi hijo también tenía bigote, entonces de seguro andaba tomando y se lo dejó crecer”, aseguró la señora.

Así que doña Virginia inició el papeleo y pidió prestados $1,800 para repatriar a Nicaragua el que creyó era el cadáver de su hijo. El mismo que fue entregado por autoridades salvadoreñas y que ahora descansa en un cementerio de Chinandega.

Desaparecido

Luis Orlando asegura que para las fechas en las que su madre viajó a San Miguel a reconocer los restos él estaba fuera de El Salvador.

Cuando regresó al país, hace un mes, sostiene, sus vecinos se habían mudado. Además, había perdido los teléfonos de su familia en Chinandega.

En San Miguel, el joven se acompañó con una hondureña y tienen una hija. El nicaragüense es ayudante de albañil o ayuda a acarrear bultos en puestos de venta de ropa.

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