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Entrevista | "Debemos privilegiar la educación en equipo": Maite Vallet, filósofa y pedagoga

Desde los años 90, la española Maite Vallet ha impulsado proyectos educativos en El Salvador, que promueven el aprendizaje en equipo.

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Educación. En la página Teach&Team están disponibles los proyectos de Maite Vallet.

Educación. En la página Teach&Team están disponibles los proyectos de Maite Vallet.

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La española Maite Vallet lleva casi cuatro décadas trabajando en metodologías de enseñanza y aprendizaje. La experta en educación está de visita en El Salvador, donde ha trabajado desde la década de los 90, como parte de una gira por Centroamérica; dando seguimiento a los proyectos que ha impulsado sobre capacitación del sector docente en una metodología de enseñanza que privilegia el aprendizaje en equipo, tanto en el ámbito privado como en las escuelas públicas.

En esta entrevista explica cómo cambiar el sistema individualista que ha identificado en la educación para convertir a la niñez y la adolescencia en profesionales, que no solo permitan su realización personal en la vida, sino transformen sociedades.

Vallet, quien además ha trabajado con Estados Unidos, oenegés y Naciones Unidas, también hace un llamado urgente a garantizar una política estatal de educación integral en la sexualidad, a propósito del último informe del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), que denuncia casi 106,000 embarazos en niñas y adolescentes entre 2015 y 2020.

¿De qué va la gira que motiva su visita al país?

Para ver cómo progresa todo. Una de las cosas que me ha preocupado siempre, desde que yo llegué a El Salvador en el año 1992, es la cantidad de proyectos interesantes que se quedaban en nada, porque no se les daba seguimiento. Por eso yo siempre dije: los proyectos que yo proyecto, son proyectos con seguimiento.

¿De qué va este proyecto?

Es sobre cómo trabajar en equipo. En la escuela tradicionalmente, y no solo en El Salvador sino en el resto del mundo, se trabaja de una forma individualista, que encima le llaman educación personalizada como si fuese algo profundo, cuando realmente se trata de una educación absolutamente individualista. Los pupitres pueden haberse modernizado, pero siguen estando uno al lado del otro mirando al profesor, que también se ha modernizado, y la pizarra ahora es electrónica; pero sigue siendo un elemento al que todos los alumnos deben observar y escuchar para que luego memorizar lo que les ha enseñado el profesor.

¿Cómo rompe la metodología de enseñanza que usted impulsa este esquema individualista?

Yo enseño a los alumnos y al profesorado a trabajar en equipo. El alumnado se divide en equipos de cuatro o cinco y la clase se divide en tres partes. Así, el profesor dedica un tiempo pequeño, menos de la tercera parte de la clase, a dar una explicación sobre el tema que quiere enseñar y pone un ejercicio a los alumnos, que lo resuelven de forma individual. Después, cada equipo revisa qué es lo que han hecho bien respecto a lo que enseñó el profesor. Con esto, el profesor guía a los equipos y si tú supiste hacer el ejercicio y yo no, tú me lo tienes que enseñar a mí sin decirme el resultado.

¿Cómo surgió la idea de venir a El Salvador a impulsar esta metodología?

Esto surge en 1991 cuando en mi colegio, en España, éramos siete los locos de la educación que estábamos consiguiendo algo que no era lo que se estaba haciendo en la sociedad. En nuestro colegio estábamos trabajando en equipo no solo las materias escolares, sino algo que es absolutamente novedoso, que es el tiempo libre: los recreos. No era una cuestión de "hagan ustedes lo que quieran".

“Mi sueño es dejar en manos de otros todo lo que yo he aprendido. Los seres humanos aprendemos muchas cosas a lo largo de la vida y no nos podemos ir de este mundo sin dejar nuestra sabiduría (...). No nos la podemos llevar”.

¿Cómo es esa metodología con el tiempo de recreo?

De lo que se trata es que los maestros enseñan una gran cantidad de juegos que hay en el ambiente y que hoy en día los niños no juegan porque están acostumbrados a las tabletas. Se trata de dividir espacios en zonas de juegos y hay turnos. Lo esencial es que estos espacios los organizan los mismos alumnos y es allí donde aprenden a gestionar su tiempo libre, de forma que no solamente en los recreos aprenden a convivir, cediendo tiempos y espacios y enseñando a otros los juegos, sino también afuera del colegio. La proyección es mayor en zonas desfavorecidas, donde hay males sociales por culpa de un empleo nefasto del tiempo libre.

¿Qué otros proyectos ha impulsado?

El otro proyecto es enseñarles a resolver conflictos. Pero no solo entre dos, sino de forma que todo el grupo aprenda a ser mediador. Yo fortalecí todo esto en El Salvador, pero surgió cuando estando yo en España hay un momento en el que digo: "Este colegio es una isla, se están consiguiendo cosas que en el resto de colegios no se hacen". Es cuando decido que quiero dedicarme a la formación del profesorado y de los padres, y es así como busqué un país de habla hispana para poder relacionarme con mayor facilidad.

¿Cómo resume las temáticas que aborda en sus proyectos?

Cómo trabajar en equipo a los alumnos, resolución de conflictos, gestión del tiempo libre, materias escolares y hay otro proyecto que es la lectoescritura. Cuando yo llego a El Salvador, hay toda una preocupación por enseñar a leer, y no solo era una preocupación en El Salvador, en España pasaba igual. Organismos internacionales como el PNUD empleaban muchísimo tiempo en el aprendizaje de la lectoescritura y se desesperaban porque no conseguían buenos resultados. Fue así como creé un método que se basa en la lectura comprensiva y la escritura creativa. Se llama Leolandia.

¿Quién es? Maite Vallet Filósofa y pedagoga
Trayectoria: En 1977 fundó el Colegio María Montessori, en Madrid. Desde 1992 desarrolla proyectos en Centroamérica.

¿Ha trabajado de la mano de gobiernos o solo con oenegés?

He trabajado con instituciones públicas y privadas, con el Ministerio de Educación. Mi primer trabajo en El Salvador fue cuando estaba todavía Cecilia Gallardo de Cano, hace como 35 años. Estuve trabajando con ella en el programa EDUCO. Allí tuve la oportunidad de conocer muy a fondo no solo el país, sino a las escuelitas más pobres. Lo que me pareció fascinante fue conocer ese montón de proyectos tan interesantes que llegaban a El Salvador. Cuando yo leía las currículas me decía: "Es impresionante lo avanzados que están en el Salvador", pero como pasa casi siempre, no solo aquí, sino también en España (...), cuando uno se iba a la realidad, veía que era pura teoría y no porque no se pudieran llevar a cabo.

¿Por falta de recursos?

El recurso que más falta es el humano, no es tanto el económico. En países como El Salvador, la cantidad de recursos económicos que llegan para distintos proyectos no haría problema si hubiera una buena organización. El problema es el recurso humano, porque no hay formación. Pero quiero aclarar que no es que en El Salvador no haya un potencial humano impresionante. Me pareció interesantísimo el potencial que había y me di cuenta de la cantidad de gente, de padres de familias y profesionales que no tenían que ver con educación, por ejemplo, médicos pediatras que venían a mis escuelas de familia, porque tenían muy claro que en sus consultas era tan importante recetar medicinas como a ser autónomos. A veces me decían: "Yo he recetado tal medicina para que el niño se cure de problemas digestivos cuando es un problema que usted ha mencionado en las escuelas de padres, que los padres estamos consintiendo cosas que hacen que ese estómago no esté tranquilo, porque el niño está preocupado".

Cuestiones emocionales...

Hay una profundidad en el conocimiento que no se queda en lo académico, sino que se dan cuenta de que se educa el corazón, el estómago y el alma. Va todo junto. Entonces, en las escuelitas te encontrabas con personas que apenas habían podido tener formación pero con un potencial y una lógica… Hay mamás que a veces hacían de profesoras cuando las maestras no podían llegar. Hicimos toda una red para enseñarles a ser maestras en lo más básicos. Insisto: el potencial humano es fabuloso, pero el recurso que falta es la formación.

“Los valores están desarrollados desde la escuela en función de sacar buenas calificaciones y no en ese potencial de trabajar en equipo, y descubrir quién eres tú y quién soy yo, y cómo entre nosotros nos enriquecemos, porque tú sabes de una cosa y yo de otra”.

¿Cómo esta metodología de enseñanza transforma nuestras sociedades?

Una de las cosas que me llenan de satisfacción es que los educados de esta manera son capaces de adaptarse como uno no se podría ni imaginar a cualquier cambio en la vida. Hay que educar no para tal profesión, sino educar para profesiones que ahora ni existen y que nadie puede sospechar que van a existir. Otra de las características que tienen es que son tremendamente creativos, es como si el mundo no tuviera barreras para ellos.

El UNFPA presentó un informe sobre embarazos en niñez y adolescencia en El Salvador. ¿Qué valoraciones puede hacer usted, por ejemplo, sobre deserción escolar por esta causa? UNFPA habla de vidas truncadas.

Hay una asignatura que falta que es educación para la vida, que enseña a los alumnos a enfrentar retos de sus etapas: parvularia, primaria, secundaria, y estos retos tienen que ver con autonomía y con la convivencia, donde estaría todo lo de la resolución de conflictos y cómo convivir y dentro de ese tema está todo lo que tiene que ver con educación sexual. No se está dando educación sexual, se está dando educación en anatomía y además hay una falsa creencia de que ahora los jóvenes saben de todo y eso es mentira. Lo que hay es una educación a través la pornografía, que es justamente todo lo contrario de una educación sexual profunda, en las que se sepa que teniendo relaciones completas se puede concebir un hijo con toda la facilidad del mundo. Es necesario que tengan espacios de reflexión donde analicen: "¿Yo quiero ser papá? ¿Quiero ser mamá?". No se trata de adoctrinamiento sobre lo que está bien y lo que está mal, sino de reflexión sobre qué quiero yo. Ellos tienen claro que en esa etapa de sus vidas no quieren ser papás ni mamás, y allí se preguntan qué hay que hacer para no serlo, y aparece una gama de posibilidades sobre qué hacer, desde la abstinencia total, porque una cosa es engendrar y otra cosa es el placer de la comunicación con el otro con el que estoy sintiendo una empatía. A mí me impresiona la madurez con la que toman decisiones en esa etapa. Toda la gente les critica la barbaridad que están haciendo y les dejan a merced del Internet y no se les hace reflexionar.

En nuestro país hay presiones hacia el Gobierno desde las jerarquías eclesiásticas en torno al tema de la educación integral en la sexualidad.

Mientras no haya educación, en este caso sexual, no habrá cambio. ¿Cómo se pretende que pueda haber cambio sin que te estén educando para ello? Es imposible. No tenemos por qué estar de acuerdo todos los estamentos sociales, el que es responsable es el Gobierno y se ponga en contra quien se ponga en contra (...). A mí lo que parece espantoso es tener que pensar si aborto sí o aborto no. Lo que hay que pensar es en no concebir niños en una etapa de la vida en la que no se deben concebir, pero es el Gobierno el que debe quererlo.

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