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Entrevista | “Shafick ha desplazado a Martí como ícono de la izquierda”: Carlos López, historiador

El historiador Carlos Gregorio López Bernal realiza desde hace algunos años  una investigación sobre Schafik Hándal, el dirigente del FMLN  que habría cumplido 90 años este mes.

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Carlos Gregorio López Bernal, historiador

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El pasado 13 de octubre, Schafik Hándal habría cumplido 90 años. Aunque en menor número que en otras ocasiones un grupo de funcionarios y militantes del FMLN se desplazó hasta la tumba del exdirigente, situada en el Cementerio Los Ilustres, para rendirle homenaje. Una escena que se repite año con año.
El historiador Carlos Gregorio López Bernal, quien ha dedicado buena parte de los últimos años a estudiar la vida del líder comunista, recuerda que su interés en él surgió justamente durante sus funerales, en 2006, al ver el impacto que su muerte había provocado en la izquierda salvadoreña.

Comenzó entonces una investigación centrada inicialmente en el personaje y en su creciente protagonismo en la narrativa oficial del partido que fue ampliándose al darse cuenta que para comprender esa dimensión debía ahondar también en la conformación de las izquierdas en el país desde los años 60. 

Dicha investigación, que proyecta vea la luz bajo la forma de un libro editado por la Universidad Autónoma de México (UNAM), llevaría tentativamente el nombre de “Memoria e historia en la posguerra salvadoreña. Schafik Jorge Hándal y las izquierdas salvadoreñas 1960-2019”. 

En él, López Bernal sostiene que una vez terminada la guerra civil, se inicia la construcción de un mito alrededor de la figura de Hándal que al igual que sucede con todos los mitos magnifica algunos rasgos y desdibuja otros. 


¿Cuándo inicia su investigación? ¿Una vez muerto Schafik?
Sí, exactamente. Recuerdo que cuando él murió sus funerales demoraron una semana. Desde ahí me llamó la atención el impacto que su muerte había tenido sobre la militancia de izquierda. Y me surgió la inquietud. Y resulta que con el correr de los años entre 2006 y 2015, más o menos, el perfil que se maneja públicamente de Schafik cambió mucho, al punto que se llegó a constituir como el referente identitario del FMLN de posguerra. Es la autoridad política, incluso moral. Pero hay un detalle ahí que no encaja. Porque es un constructo que se ajusta exactamente al período de posguerra. Schafik, durante el período de la guerra civil y en el período anterior, de 1960 a 1980, es simplemente una figura más dentro de la izquierda salvadoreña que en esos años era muy diversa e incluso con muchos conflictos. 


¿Por medio de qué elementos se configura ese mito?
Son como iniciativas convergentes. Por un lado, el FMLN es un partido que tiene muchas iniciativas orientadas a la memoria histórica. Tiene una Secretaría de Memoria Histórica. Ellos se encargan, por ejemplo, de la conmemoración de todas las efemérides ligadas a la izquierda. El partido además en los inicios y cierres de campaña, o mucho mejor cuando ha ganado las elecciones, siempre hace una actividad en la tumba de Hándal. Eso es por parte del partido. Pero hay otras dos instancias que son importantes: el museo Schafik Hándal, que monta todo un proyecto museográfico y el Instituto Schafik Hándal. Este instituto desde 2015 se ha dado en organizar un seminario latinoamericano para el estudio del pensamiento político de Schafik. Hay otras iniciativas que son importantes. Lo que nosotros en historia llamamos los lugares de memoria. La tumba de Hándal se ha convertido prácticamente en un lugar de peregrinación de la izquierda salvadoreña. A posteriori, se construye el monumento a Schafik Hándal. Se han nominado también lugares públicos. Muy importantes son además las iniciativas más populares, como murales, grafitis, música, etc. En fin, una infinidad de iniciativas que en su conjunto lo que perfila es a Hándal como el más importante dirigente de la izquierda salvadoreña en la posguerra. 

En breve
Carlos Gregorio López Bernal: historiador

Trayectoria:
Es doctor en Historia y académico de la Universidad de El Salvador (UES).


¿Qué elementos se magnifican y cuáles se atenúan dentro de ese proceso?
Lo que se magnifica es su pensamiento político, su larga trayectoria de lucha, su capacidad de conducción, tanto en el proceso de negociación de paz como en el de constitución del FMLN. Lo que se desdibuja: toda la parte de las décadas de 1960 y 70. Lo que en esa narrativa oficial no aparece es justamente las dificultades que el Partido Comunista (PCS) y Schafik tuvieron para tomar una posición más decidida acerca de las formas de lucha que había que emplear. Se omite también que a lo largo de su vida, Schafik nunca fue un hombre de armas. Y por último, la omisión más importante es el papel que Schafik Hándal jugó en ese proceso de dizque unificación del FMLN en la posguerra que en realidad es un proceso que desgarró al partido. Ahí el discurso oficial ve a Schafik como un factor de unidad, pero desde la contraparte se puede ver de otra forma: como un tipo que a final de cuentas terminó imponiendo su visión dentro del partido y para imponer su visión ahí descalificaron y expulsaron a quien había que sacar.  


¿Por qué no se da ese proceso con otros comandantes? ¿Por ejemplo Marcial?  
El caso de Marcial es porque para empezar él no representa al FMLN, sino que a una organización que son las FPL. Además su trayectoria política se quemó literalmente con los sucesos de Nicaragua. Lo mismo podría decirse de una gran cantidad de combatientes o comandantes importantes. Ahí hay dos detalles. Uno, que estos personajes representan preferentemente a una organización político-militar de las que después integraron el FMLN. Schafik no. Él representa al FMLN como un todo. Obviamente es básicamente el FMLN de la posguerra. Segundo, tiene esto mucho que ver con recursos. Que hayan instancias que retomen al personaje, lo vayan trabajando para irlo elevando memorialmente. En la guerra no había recursos para eso. Pero sobre todo creo yo que el tema más importante es que Schafik representa lo que el FMLN quiso creer en la posguerra, que era uno, un partido político; y dos, un partido político unificado. Entonces Schafik se cuela como el artífice de la unidad del FMLN. Claro, es una unidad que históricamente no se sostiene, pero en función de un discurso público, la figura encaja. Incluso en el libro yo sostengo que Schafik prácticamente ha desplazado a Farabundo Martí como ícono referente de la izquierda salvadoreña. Por múltiples razones. Martí es una figura legendaria, histórica, pero que tiene poco que darle a un FMLN de posguerra. La trayectoria política de Martí es corta. Y además tiene un problema: no escribía. Entonces cuando querés elevar el perfil de un personaje a posteriori  necesitás saber no solamente de sus acciones, sino de su pensamiento, para de ahí ir extractando ideas. Con Farabundo eso es imposible, el tipo no escribía ni una carta. 

¿Qué tan exitoso como líder político era Hándal, toda vez que no logró ganar la elección del 2004?
El problema es que no se puede hacer una valoración de la vida política de Schafik a partir de un hecho. Trato de verlo de una forma diferente. Trato de verlo como impulsor de un proyecto político de largo plazo. Eso es lo que intenta hacer en los años 60 y 70 cuando se vuelve artífice de alianzas políticas. Por ejemplo, cuando en el 67, el PCS coopta al Partido Acción Revolucionaria (PAR) para llevar como candidato presidencial a Fabio Castillo. Ahí hubo un trabajo del PCS y de Schafik muy fino. Más importante todavía, la Unión Nacional Opositora, en el 72 y 77. En 2004 ciertamente no gana las elecciones. Se podría decir, ahí fracasó. No. Porque el proyecto político del FMLN a partir de ahí se fortalece. No solo eso. Schafik define, con mayor claridad, su dominio al interior del FMLN. De hecho, la narrativa oficial del FMLN hace ver los triunfos en 2009 y 2014, como producto justamente del pensamiento y la estrategia de Hándal.  

Recuerdo haber leído un artículo suyo donde afirmaba que Schafik era más bien un reformista antes que un revolucionario. 
Visto en la perspectiva de largo plazo, sí. Todo el trabajo que el PCS hace en los años 60 y 70 fue descalificado por las otras organizaciones político-militares porque no le miraban esa radicalidad que se supone de un partido revolucionario. Al final era consciente de que impulsar cambios radicales en un país como El Salvador solo habría sido posible mediante un triunfo militar como aconteció en Nicaragua. Pero como eso no fue posible, Schafik siempre fue de la idea de que aún no teniendo el poder, se podía cambiar ciertas cosas. Ese es un pensamiento reformista. 

Pero bajo su liderazgo el partido no renuncia a la línea revolucionaria.
Discursivamente. El problema del FMLN en la posguerra es que por un lado hay gente que piensa que el partido va a ser atractivo electoralmente mientras se muestre radical. Pero hay otra gente que dice: no. Ahí hay una contradicción que Hándal nunca logró resolver. Porque él terminó dirigiendo la facción aparentemente más radical. Recalco lo aparentemente. Porque en la práctica, eso se puede ver en los 10 años que estuvo el FMLN en el poder, nunca su forma de gobierno correspondió a ese talante radical y revolucionario. 

¿Qué perspectivas ve a futuro de esa imagen mitificada?
Mientras la izquierda no se recupere en El Salvador, el perfil de Schafik va a bajar proporcionalmente a como baje la izquierda. Ahora, nada determina que eso siga así. Las figuras históricas pueden tener períodos de decaimiento, de debacle, pero de repente tienen períodos de auge. No sería extraño de que en un determinado momento pueda ser motivo no solo de un resurgimiento de la izquierda, sino que él como personaje gane mucho más realce. 
 

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