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Escolarización de niños con autismo es clave en su desarrollo, dice ISRI

Rechazo de docentes y de comunidad escolar se da porque desconocen que autismo no es una discapacidad intelectual.
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Derecho. La Ley General de Educación, en el artículo 5, dice que la educación parvularia y básica es obligatoria y, contando la educación especial, debe ser gratuita cuando la imparta el Estado.

Derecho. La Ley General de Educación, en el artículo 5, dice que la educación parvularia y básica es obligatoria y, contando la educación especial, debe ser gratuita cuando la imparta el Estado.

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Según el artículo 83 de la Ley de Protección Integral de la Niñez y de la Adolescencia (LEPINA), el Estado debe garantizar el acceso y la permanencia de la niñez y la adolescencia en el sistema educativo en condiciones de igualdad y sin ningún tipo de discriminación. Esta última condición, sin embargo, no siempre se cumple.

De acuerdo con Delmy de Ortiz, terapeuta del Centro de Rehabilitación Integral para la Niñez y la Adolescencia (CRINA), del Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI), en los centros de estudios persiste la creencia sobre que los Trastornos del Espectro Autista (TEA) requieren de educación especial, cuando el autismo es una condición, no una enfermedad ni mucho menos una discapacidad intelectual.

“La normativa dice que tenemos que aceptar a todos los niños, pero no siempre es así. Los problemas de socialización que tiene un niño con autismo sí le complican su desempeño, pero a veces quieren hacerlo parecer como un niño con dificultad para aprender, cuando el autismo no se trata de una discapacidad intelectual. Entonces, en los centros educativos sí existe una barrera, no siempre son bien aceptados o entendidos, pero es más por una cuestión de actitud social personal”, anotó.

De Ortiz también hizo énfasis en que no solo hay rechazo por parte del personal de educación, sino también por parte de padres de familia, precisamente porque la principal característica del autismo es que se les dificulta la relación, interacción o socialización con las demás personas y en determinado momento pueden sufrir una crisis de ansiedad fuera de lo común en los niños que no tienen condición de autismo.

“La verdad es que lo que nosotros procuramos con los niños con autismo es integrarlos al medio, y eso se fortalece desde el kínder; que estén escolarizados es clave. Pero el concepto de inclusión apenas se está madurando, no está completo, aunque sí ha mejorado”, agregó la terapeuta.

El ISRI atiende a un promedio de 180 niños y adolescentes con autismo: unos 120 por las mañanas y unos 60 por las tardes; todos están escolarizados y todos reciben dos terapias semanales: adaptativa, ocupacional, educativa, de lenguaje la que más, y física solo si es necesario. Todos los servicios son gratuitos.

En estas terapias es obligatoria la presencia de alguno de los padres del niño con autismo, porque es fundamental que luego repliquen las mismas terapias en casa para reforzar aprendizajes.

Por otra parte, capacita a docentes y directores de los centros educativos donde están escolarizadas esta niñez y adolescencia para que tengan conocimiento sobre qué esperar y cómo actuar frente a la condición de autismo.

Aunque el ISRI no cuenta con un estudio concreto, la teraeuta se atrevió a afirmar que sí ha habido un aumento de los casos.

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