Espera por restos de salvadoreños masacrados en 1981 se alarga más de 4 años

Representantes de las víctimas y sobrevivientes de la masacre El Mozote lamentan el retraso que no ha sido aclarado plenamente por el estatal Instituto de Medicina Legal.

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Espera por restos de salvadoreños masacrados en 1981 se alarga más de 4 años

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Los familiares de 29 personas asesinadas por soldados en la masacre de El Mozote (1981) en el noroeste de El Salvador esperan desde finales de 2016 recibir las osamentas exhumadas, pero estas no llegarán para la conmemoración del 39 aniversario de la masacre para que puedan sepultarlas.

Así lo confirmaron a Efe representantes de las víctimas y sobrevivientes, quienes lamentan el retraso que no ha sido aclarado plenamente por el estatal Instituto de Medicina Legal (IML).

La mayoría de estos restos fueron exhumados de zonas remotas, donde quedaron tras la masacre o fueron sepultados a prisa por miedo a los militares, sin que sus familiares pudieran vivir el duelo y el rito de la inhumación.


Leonel Claros, presidente de la Asociación Promotora de Derechos Humanos de El Mozote, indicó en una conversación con Efe que solicitaron a la entidad de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) que las osamentas se entregaran en el marco de la conmemoración de la matanza, cuyo acto se llevará a cabo este sábado 12.

" Nosotros esperábamos que se entregaran en el aniversario, pero no fue posible porque hubo algunos problemas en Medicina Legal y perdieron alguna evidencia de las víctimas que habían ido a dar su ADN", sostuvo Claros.

Según el representante de los sobrevivientes, el supuesto extravío de las muestras, que tuvieron que ser tomadas nuevamente, retrasó la entrega.

Wilfredo Medrano, abogado de las víctimas y miembro de la organización humanitaria Tutela Legal "María Julia Hernández", denunció a finales de noviembre de 2019 el retraso y la supuesta pérdida de las muestras genéticas.

"Han vuelto a sacarle sangre a la gente (familiares) la semana pasada. Eso es revictimización, es una irresponsabilidad del Instituto de Medicina Legal", acotó el letrado en esa ocasión.

En el proceso por la masacre de El Mozote, que se espera que sea elevado a juicio a finales del año, más de cuarenta personas han testificado, y estuvo cerrado por más de 20 años por una ley de amnistía que tras su anulación en 2016 por la sala de lo Constitucional de la Corte Suprema fue reabierto.

De acuerdo con un informe de las Naciones Unidas, el batallón de elite Atlacatl ejecutó "sistemáticamente" en diciembre de 1981 a la población civil del caserío El Mozote y otros aledaños, y el número de personas asesinadas ascendió al menos a 988.

EL SALVADOR NO POSEE CAPACIDADES ADECUADAS

Medrano también confirmó a Efe que las osamentas, que fueron exhumadas en 2016 en el caserío El Mozote, Cerro Pando y La Joya por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), no se entregarían pronto.

Indicó que una de las razones dadas por el IML es que "tienen unos perfiles genéticos que han resultado negativos".

"Medicina Legal en nuestro país carece de capacidad científica para analizar restos de larga data", sostuvo Medrano y añadió que con esto "se está revictimizando más a los familiares, a quienes se les está negando el derecho a darles cristiana sepultura a sus seres queridos".

Agregó que "muchos de los familiares han fallecido sin poder enterrar a sus seres queridos", lo que podría considerarse, a su juicio, un incumplimiento a una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

"Ellos deben de entregar lo más pronto posible los restos. Entiendo que algo pudo haber afectado la pandemia, pero antes de la pandemia ellos tenían las nuevas pruebas genéticas y pudieron haber avanzado", indicó.

El IML negó en 2019 el supuesto extravío de las muestras genéticas y aseguró que "cuenta con todas las muestras extraídas en el año 2016 a familiares" y que estas fueron "resguardadas con las cadenas de custodia correspondientes".

La institución explicó que algunos resultados de las muestras fueron analizados nuevamente "obedeciendo única y exclusivamente a procedimientos de control de calidad".

Pero el Instituto de Medicina Legal salvadoreño no tiene en su poder únicamente estos restos, dado que está pendiente el procesamiento y entrega de 12 osamentas exhumadas en noviembre de 2019 en la remota localidad de Yancolo.

Fidel Chávez, sobreviviente de la masacre y testigo en el proceso penal que enfrentan 17 mandos militares retirados, explicó en noviembre del año pasado que estas personas fueron asesinadas con una granada.

Relató que los pobladores de la zona salieron de sus casas en diciembre de 1981 para tratar de escapar del operativo militar que acabó en masacre.

Señaló que un grupo de 20 personas, entre las que se encontraba él, se refugió en una cueva y posteriormente fueron localizadas por un soldado, quien les arrojó el explosivo.

Los cuerpos de las víctimas, señaló Chávez, permanecieron en la cueva hasta 1994, cuando fueron trasladados al lugar en el que se realizó la exhumación. 

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