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Estados Unidos pone presión sobre el gobierno de Bukele

vicepresidenta Harris: "Debemos responder". Senadores pidieron retirar las visas a los diputados que aprobaron destitución de magistrados y el fiscal general.

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Estados Unidos planteó la posibilidad de pasar de las palabras a la acción para intentar detener el accionar autoritario del gobierno de El Salvador, que el pasado sábado destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional y al Fiscal General para reemplazarlos con funcionarios afines a Nayib Bukele.

Ayer, durante la Conferencia de las Américas, la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, dio un paso adelante e incluyó a El Salvador en su disertación. Y no para decir algo positivo.

"Justo este fin de semana supimos que el Parlamento salvadoreño actuó para socavar la corte de mayor instancia de la nación", apuntó Harris, para luego sentenciar: "Un sistema judicial independiente es crítico para lograr una democracia sana y una economía fuerte. En este frente, en cada frente, debemos responder".

El pronunciamiento de la vicepresidenta estadounidense es el de mayor nivel hecho por la diplomacia de su país en los últimos días, en los que ya se han pronunciado varios organismos internacionales, la Unión Europea, la ONU, para exigir a la Asamblea oficialista que revierta su decisión y devuelva la separación de poderes y la democracia al país.

Hasta el momento, la respuesta del oficialismo ha sido la misma de cada vez que Bukele estuvo en la mira de la comunidad internacional: despreciar los avisos y atacar a quienes aconsejan.

Así sucedió con el diputado Romeo Auerbach (GANA), quien aseguró que la vicepresidenta estadounidense está mal informada y debe asesorarse mejor. "Yo veo preocupación de la vicepresidenta de Estados Unidos, pero va a tener que informarse mejor de los representantes de la embajada de Estados Unidos en El Salvador, porque la realidad la conocemos los que estamos aquí y los cambios que se están dando son los cambios que han pedido los salvadoreños", aseguró, el pasado lunes, en el recinto legislativo.

Lo mismo ocurrió con Carlos Bruch (NI), quien, el 2 de mayo, ante la primera muestra de preocupación de Harris, le respondió con un tuit que luego borró, en el que decía: "Estamos felices, porque finalmente estamos viviendo en democracia. Nos estamos haciendo cargo de limpiar nuestras instituciones de corrupción. Recomendación: no crea todo lo que vea o lea. Especialmente en los medios patrocinados por el señor (George) Soros".

Lejos de intentar arreglar el lío creado con sus decisiones, el oficialismo ha intentado minimizar lo ocurrido el sábado. En el discurso, sus legisladores ya no hablan de destitución, sino de "sustitución" de magistrados y fiscal, según Jorge Castro.

"Lo que se hizo no fue una elección, fue una destitución avalada por el artículo 186, que confirma que al destituirlos no es una elección, es una sustitución", apuntó en una entrevista televisiva, en la que no pudo ponerse claro qué fue lo que habían hecho.

Similar discurso intentó el presidente del órgano oficialista, Ernesto Castro, quien en una entrevista en la televisión estatal, indicó: "Los magistrados estaban interpretando la Constitución aún cuando no había interpretación".

Advertencias

Empero, lo que no ha sido confuso, sino contundente y claro han sido los pronunciamientos que Estados Unidos ha tenido en los dos últimos días. Cada uno con más fuerza que el anterior.

Así, el pasado lunes, los congresistas Patrick Leahy y Bob Menéndez, presidentes de los comités de asignaciones y de relaciones exteriores del Senado —dos de los más poderosos de este— emitieron un comunicado en el que exhortaron a los diputados oficialistas a revertir su decisión.

Además, ambos legisladores pidieron al gobierno de Joe Biden "coordinar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras instituciones financieras internacionales para dejar claro que el apoyo financiero de Estados Unidos hacia el gobierno de Bukele debe depender del respeto por la democracia, la independencia judicial y el imperio de la ley en el país".

Y si el pronunciamiento de Leahy y Menéndez no era suficiente para dejar clara la postura de Estados Unidos contra la intención Bukelista de concentrar todo el poder para evadir la rendición de cuentas, el mismo lunes por la noche se agregó otro pronunciamiento.

Este último fue de Gregory Meeks y Albio Sires, del comité de asuntos exteriores del Senado, quienes señalaron que "el sábado por la noche, Bukele infligió un golpe brutal a la democracia de El Salvador".

"La destitución de los jueces de la corte constitucional y la instalación de leales políticos para reemplazarlos claramente no cumplió con el estándar establecido en la ley salvadoreña y socavó directamente el espíritu de los Acuerdos de Paz de 1992. La posterior destitución del Fiscal General, que había estado investigando actos de corrupción de funcionarios gubernamentales pasados y actuales, dañó gravemente la integridad e independencia de la justicia", agregó el comunicado.

Producto del actuar de los diputados de Nuevas Ideas, GANA, PCN y PDC, los congresistas estadounidenses consideraron que "Estados Unidos debería revocar las visas de los diputados y a los miembros de la PNC que orquestaron los eventos del sábado por la noche".

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