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Estampando sus sueños

Hermanos animan a la juventud para que luche por hacer realidad sus anhelos.
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Emprendedores.  Los hermanos, con apoyo decidido de sus padres, avanzan paso a paso en su iniciativa. Ahora piensan exportar sus productos.

Emprendedores. Los hermanos, con apoyo decidido de sus padres, avanzan paso a paso en su iniciativa. Ahora piensan exportar sus productos.

Estampando sus sueños

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Hace apenas dos años el cuarto donde ahora está un pulpo serigráfico era el dormitorio en el que los hermanos Jonathan y Jacob Sánchez comenzaron a soñar con lo que ahora son: un administrador de empresas y un diseñador, respectivamente.

Son hijos de un reconocido fotógrafo en el centro de Chinameca, San Miguel, que desde temprana edad les inculcó el emprendimiento; es decir, trabajar para sí mismos sin tener a alguien que les diera órdenes.

“Jaco”, como es conocido uno de ellos entre sus amistades, descubrió en el bachillerato que era bueno para dibujar. Al notar sus habilidades sus padres le financiaron estudios en diseño gráfico, que cursó en San Salvador. Al mismo tiempo, su hermano estudiaba mercadotecnia y publicidad.

Al terminar sus carreras, tuvieron en la capital la brillante idea de estampar camisas. “Mi hermanito me dijo que quería que le estampara unas camisas para sus compañeros de escuela. Lo hicimos, pero se le cayeron. La gente nos criticó”, recuerdan ahora entre risas su primer trabajo.

Ambos asisten a la Iglesia católica de su comunidad. Ahí formaron parte de un grupo de jóvenes que les solicitaron sus servicios. Aun con las limitantes que tenían, le hicieron frente a su nuevo reto. Con el dinero que ganaron, y sobre todo por la demanda de sus clientes, ahorraron para llegar al siguiente nivel, fundar su propia empresa.

Su primer pulpo serigráfico, aunque de “segunda mano”, lo fueron a comprar hasta Soyapango. “Nos metimos a un lugar donde la actividad delincuencial es alta, pero la misma necesidad... Incluso un día antes tuvimos que pedir permiso a unos pandilleros para que nos dejaran entrar”, relatan.

Creative Studio nació el año pasado, por la fe que una pareja de esposos tuvo en el potencial de sus hijos.

Pero los Sánchez no se sienten cómodos con lo que han logrado hasta este momento, sino que quieren ir por más. “Queremos exportar nuestro marca”, señalan.

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