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Están alineados con el populismo del socialismo del siglo XXI”

El populismo está arraigado en varios países de América Latina, asegura la autora de “El engaño populista”. El Salvador, dice, no es la excepción.
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Están alineados con el populismo del socialismo del siglo XXI”

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Gabriela Álvarez Cross es una escritora guatemalteca, descendiente de padre colombiano y madre húngara, autora del libro “El engaño populista”, que fue presentado en el país la semana pasada ( 28 de julio).

En el libro, Álvarez escribe que el populismo está ligado con el socialismo del siglo XXI, del cual sus máximos representantes en América Latina en la actualidad son Raúl Castro, Rafael Correa, Evo Morales y Nicolás Maduro (antes Hugo Chávez).

El Salvador no está exento de ese populismo, ya que para la politóloga, ya hay señales de alerta que se observan desde el primer gobierno del FMLN y que se mantienen hoy en día y, que también, tocan, al gobierno municipal de San Salvador.

¿El Salvador está sometido a un populismo?

El mismo hecho de que se celebre aquí en el país el Foro de Sao Paulo número 22 y que se bautice a San Salvador como la capital latinoamericana del socialismo, al mismo tiempo que la mayoría de estos líderes ni siquiera se presentaron, porque cada uno tiene una crisis ahorita tan desatada en sus propios países, hablemos de la crisis humanitaria que hay en Venezuela por la escasez, hablemos de la crisis que a Rafael Correa se le empezó a desatar, después de que el terremoto revela que el Estado está completamente quebrado y que desaparecieron millones de dólares, la crisis que está ocurriendo en Brasil con el caso de Dilma Rousseff y que obviamente el nuevo presidente (Michel Temer) no está alineado al contexto del Foro de Sao Paulo; eso habla de que El Salvador está alineado a ese populismo, que a su vez está ligado con el socialismo del siglo XXI.

¿Pero qué tanto se da el populismo en El Salvador?

El FMLN, siendo el heredero de la guerrilla marxista más cruenta que vivió Centroamérica, porque El Salvador ha vivido la guerra más difícil de la región, al principio fue prudente en no sacar las garras y tal vez imponerse como lo hicieron Evo Morales o un Hugo Chávez, pero ya afianzado en el poder, después de un segundo periodo, empezamos a ver señales de alerta que han pasado en otros países.

¿Qué señales de alerta?

Por ejemplo, quieren acabar con las AFP, cuando se debería estar hablando de cómo reformarlas. La hegemonía cultural de lo que se está manejando en San Salvador, la desigualdad, la lucha entre el pueblo ha comenzado a instalarse y la polarización está metiendo en una guerra fría, donde se divida a la población en izquierda y en derecha, todo esto aunado a casos de corrupción.

¿El título de su libro, “El engaño populista”, se aplica en el país?

Sí. Yo creo que cualquier latinoamericano puede saber, uno sabe que lo están tratando de engañar, primero cuando le ofrecen cosas gratis, segundo cuando con cualquier disparate mediático se trata de ocultar una realidad; yo no puedo concebir que un alcalde de San Salvador, antes de hablar de contrarrestar los problemas de seguridad, se ponga a hablar de hacer poketours (pokemon tours); me parece genial rescatar el centro histórico y que la gente lo visite e incentivar a la ciudadanía, pero pareciera estas cosas como de maquillaje para ocultar los problemas que hay de fondo.

¿Entonces son soluciones mediáticas?

Sí, cada vez que nosotros vemos, que nos hablan de estas soluciones, de vasos de leche, de bolsas de comida, mientras la inversión extranjera va cayendo, mientras las oportunidades de empleo van cayendo, mientras la fuga de cerebros continúa en El Salvador; yo creo que este país es de los que más gente brillante tiene viviendo fuera de sus fronteras. Entonces, podemos hablar entonces de un engaño populista, porque la realidad de lo que se hace y de lo que es es totalmente contraria.

¿Cómo puede sacarse el populismo de encima?

Definitivamente la lectura es lo que entrena la mente, tanto para tener un vocabulario más avanzado, como para desarrollar capacidades analíticas, desarrollar procesos de detección y aparte, pues, que uno al leer, aprende de la historia de otros lados, aprende lo que ha funcionado y lo que no ha funcionado en otros lados. Yo se lo digo mucho a los ciudadanos guatemaltecos, nosotros somos un país, donde de cada 100 habitantes, 14 no saben leer ni escribir, pero de 86 que sí saben leer y escribir, no leen ni un libro al año.

Tampoco que me vengan con cuentos, la gente no es que no lea porque el oligarca le pone una pistola en la sien para que no lo haga o que el político le impide leer, todavía no hemos llegado a los niveles donde por agarrar un libro aquí nos maten, si no leemos es porque no nos da la gana y porque seguimos con el cuento de que es el Gobierno el que está obligado a educarnos.

Hay cosas, como el leer, como el investigar, que tenemos que insertarlas de nuevo en la sociedad y que el populista nos la ha quitado y que encima de todo cuando las decimos, los malos somos nosotros, los inmorales, los inconscientes, etcétera, eso es parte del engaño.

Usted dice en su libro que el populismo necesita mantener a la gente en la pobreza, para seguir gobernando, ¿es cierto esto?

Totalmente, porque a ver, cómo un populista va a sobrevivir ofreciendo bolsitas, ofreciendo bonos; si lo que hay en el país es una población de individuos empoderados, cuestionadores, cultos, que se educaron, que ahorran, que no gastan más de lo que les ingresa y que son responsables de sus propias finanzas. El populista en una sociedad así no tiene cabida, siempre y cuando se inculquen los valores de que las cosas cuestan, el populista no tiene cabida en una sociedad así. El populista busca vivir de lo que los demás no pueden o no saben administrar.

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