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Estudiantes de turismo buscan crear escuela cocina en INSA

Por el momento sirven desayunos y bocadillos, pero necesitan equipo industrializado para crecer.
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Las actividades del INSA Café son realizadas entre 14 estudiantes del Bachillerato en Turismo de turno, dividiéndose las responsabilidades del comedor: preparar el menú, lavar los trastos, hacer la limpieza, decorar el lugar, cocinar, servir, cobrar y llevar las finanzas.

La diferencia entre INSA Café y los comedores particulares es que el primero es una iniciativa estudiantil en el Centro Escolar INSA de Santa Ana, que además de brindar servicio de alimentación sana y a bajo precio para la comunidad educativa sirve para que los alumnos pongan en práctica los conocimientos adquiridos en los salones.

El proyecto apenas comenzó a funcionar este año, luego que entre docentes y alumnos remodelaran con fondos propios uno de los salones de clase para adecuarlo como cocina y restaurante, donde los estudiantes del bachillerato puedan hacer prácticas.

Coralia Azúcar, docente coordinadora del proyecto, dice que la idea es que se llegue a convertir en una escuela cocina; sin embargo, para llegar hasta ese punto falta mucho, principalmente recursos adecuados para que los estudiantes realicen sus prácticas como si ya estuvieran en una verdadera empresa.

Los estudiantes de tercer año son los encargados de administrar el Café, mientras que los de primer año acuden para quitarse el miedo en la atención a los comensales; además, se brinda el servicio de recepciones para cuando hay eventos especiales en la institución educativa.

De acuerdo a la coordinadora, el proyecto inició con capital semilla de los estudiantes, el cual ya fue devuelto y las ganancias generadas son invertidas para su funcionamiento.

“Era un sueño de ver que los jóvenes anduvieran acá sirviendo, cocinando y lo hacen bien. Esto lo llevamos acá como nota de módulo, la finalidad es el aprendizaje, y al aprendizaje viene lo económico, porque se inició con un capital semilla de ellos, ya se les devolvió lo que aportaron y las ganancias han sido buenas, que aquí mismo se han invertido”, contó.

Añadió que los estudiantes se encargan de todo respecto al manejo y funcionamiento del comedor, desde las compras de insumos hasta la elaboración de los alimentos, pero la falta de equipo industrial limita a los futuros bachilleres, por lo que hacen el llamado a que empresas, instituciones de gobierno o personas particulares puedan brindar colaboración con la formación de los alumnos.

Nathalie Escobar es una de las estudiantes en turno en el INSA Café, quien afirma que lo aprendido le servirá para un futuro trabajo, ya que ha podido poner en práctica la atención directa a clientes, lo aprendido en clases.

“Me he desarrollado en la parte contable, todos tenemos un cargo dentro de la cafetería. Lo que he podido observar es que hemos obtenido frutos, en los meses que hemos estado trabajando hemos podido aportar utensilios para la cocina, con el dinero que hemos recaudado lo hemos invertido”, afirmó.

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