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FMLN insiste en respaldar régimen de Ortega

Diputada Nidia Díaz aseguró que la verdadera víctima de la situación en Nicaragua es el gobierno de Daniel Ortega, que sufre un “ataque a la estabilidad”.
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Poder. La influencia de Ortega es tal que su familia y allegados controlan la mayor parte de la televisión abierta nacional.

Poder. La influencia de Ortega es tal que su familia y allegados controlan la mayor parte de la televisión abierta nacional.

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Nidia Díaz, una de las principales dirigentes del FMLN, calificó como “correcto” el respaldo del gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén a la respuesta del régimen nicaragüense de Daniel Ortega a las manifestaciones ciudadanas reportadas en el país centroamericano desde abril.

Ortega no ha dudado en usar la fuerza. Organizaciones de Derechos Humanos contabilizan 351 asesinatos cometidos por paramilitares afines al presidente y miembros de las fuerzas de seguridad del Gobierno, mientras que Ortega solo reconoce 49.

Para Díaz, lo que sucede en Nicaragua no corresponde al descontento de sus ciudadanos con la gestión de su mandatario, sino, más bien, a una agresión “contra el gobierno Sandinista, contra la constitucionalidad y la estabilidad del país”. Nidia Díaz califica al régimen de Daniel Ortega como la verdadera víctima en el conflicto.

“Es una agresión porque todo estaba bien, estaba resolviéndose, el país más seguro, más productivo, con generación de empleo en Centroamérica. De presto, de un problema de una ley que él retiró, vino la inestabilidad”, comentó Díaz.

Según la diputada de la Asamblea Legislativa, buena parte de los muertos corresponden a miembros del frente sandinista y de la Policía.

“Hemos visto que allá han capturado a pandilleros que van desde aquí. Y la gente que está en las supuestas barricadas se prepara con armamento pesado. Eso no es normal”, dijo.

Unas palabras que concuerdan con las expresadas por el presidente Salvador Sánchez Cerén en el Foro de Sao Paulo, que se desarrolló en La Habana, Cuba, la semana pasada.

“Nos solidarizamos también con el Gobierno y el pueblo de la hermana Nicaragua ante los intentos desestabilizadores para alterar el orden constitucional, derrocar por la fuerza al Gobierno legítimamente electo y arrebatar a la población los grandes avances sociales y económicos en uno de los países que alcanzó el mayor crecimiento y estabilidad en la región”, expresó.

El Salvador no formó parte de un grupo de 13 países latinoamericanos que firmaron una declaración especial para condenar la violencia perpetrada por el régimen capitaneado por Daniel Ortega, que cada vez se va quedando con menos aliados. A otros los ha convertido en sus enemigos, como a los representantes de la Iglesia católica en el país.

El Episcopado de Nicaragua se reunirá hoy en Managua para analizar su permanencia en el diálogo nacional para resolver la crisis local, luego de que el presidente Daniel Ortega lo acusó de pertenecer a un plan para darle un golpe de Estado.

El jueves pasado, durante la celebración del aniversario 39.º de la revolución de Nicaragua, Ortega afirmó que los obispos “se descalificaron como mediadores y testigos” del diálogo, al pedirle que adelantara para marzo de 2019 las elecciones de 2021, como la manera más eficaz de superar una crisis que ha dejado entre 277 y 351 muertos en manifestaciones contra el presidente.

La comunidad internacional ha condenado al régimen de Ortega. Las críticas también han llegado desde Estados Unidos, concretamente desde el senador Marcos Rubio, quien alertó sobre el riesgo de una “guerra civil” en Nicaragua.

“Socavaría los esfuerzos antidroga en la región. Hay un interés de seguridad nacional directo para Estados Unidos en ver democracia y estabilidad en Nicaragua”, agregó. El malestar en Nicaragua se ha ido gestando durante años con denuncias de fraude de la oposición durante los comicios municipales de 2008 y los dos últimos presidenciales, en 2011 y 2016.

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