FOTOS | La deuda con los mayores

La situación de riesgo a la que se enfrentan los adultos mayores exige políticas públicas que velen por sus derechos y seguridad.

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Al día. William Ernesto, de 68 años, actualmente se gana la vida con el negocio de compra y venta de chatarra para obtener ingresos y cubrir sus necesidades básicas como alimento, ropa y vivienda.

En 1992, la Asamblea Legislativa declaró enero como el mes del adulto mayor. El decreto legislativo emitido reza "que las personas de la tercera edad constituyen parte de la familia, quienes han acumulado a través de los años experiencia valiosa, que vale la pena rescatar para ejemplo de las nuevas generaciones, por lo que se hace necesario proteger a los ancianos en reconocimiento a la noble labor que en sus vidas han realizado".

En el país, la realidad de los mayores contrasta con estas palabras.

Muchos, a pesar de su avanzada edad, se han visto en la necesidad de trabajar largas jornadas, de ingresar a la venta informal, de tocar música en las plazas o pasar días enteros solicitando una colaboración en la calle.

A pesar de la existencia de una Ley de Atención Integral para la Persona Adulta Mayor, las calles reflejan a una población desprotegida por el Estado y la sociedad, que se enfrenta a diario a la precariedad. La pandemia de covid-19 aumenta exponencialmente su situación de riesgo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las personas adultas mayores tienen mayor probabilidad de enfermar gravemente al contraer el coronavirus.

Riesgo. Una mujer adulta mayor solicita ayuda económica sobre la Alameda Manuel Enrique Araujo, en las cercanías del Hospital El Salvador. El fuerte tráfico de la zona representa un riesgo para su integridad física.
Falta de oportunidades. Julio Martínez, de 65 años, vende lotería frente al Teatro Nacional. Se dedicó a vender billetes ante su necesidad económica y porque no encontró oportunidades laborales.
Jornada larga. Esta mujer, que vende verduras en el parque San Martín, de Santa Tecla, no quiso identificarse. En ocasiones le regalan comida y alimentos para que regrese pronto a su casa y no permanezca en la calle.
Alto riesgo. Ana María Raymundo, de 91 años, elabora y vende canastas para mercado, las cuales crea con mimbre y plástico. Vende en las afueras de Café Fulanos, en el centro histórico de San Salvador.
Pide ayuda. Cruz Maridiaga, de 82 años, residente de Soyapango, pide ayuda económica en las calles de la colonia Escalón, de San Salvador . Hace un largo viaje en autobús.
Pobreza. Un adulto mayor pide ayuda económica en el Paseo General Escalón para cubrir las necesidades básicas y las de su familia.
13 horas. José Pérez, de 75 años, ante la falta de empleo formal por su avanzada edad, tiene 15 años de cuidar parqueos desde las 5:00 a.m. a las 6:00 p.m. La mayoría de sus clientes son médicos.
Largo viaje. Antonio Ramón y Citriano Ascencio, de 86 y 75 años, viajan una vez por semana desde Juayúa a tocar música con marimba al Paseo el Carmen, en Santa Tecla. Trabajan 12 horas para ganar $60.

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