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Falla el sistema de reos con brazalete

La policía detuvo, por un error en su sistema, al primer procesado que salió de la cárcel con un brazalete electrónico. Al darse cuenta del error, lo liberó, pero ya lo había presentado como extorsionista ante los medios.
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Víctor Cárcamo miró el reloj, en su mano izquierda, y se dio cuenta de que la hora del almuerzo se acercaba. Así que dejó a un lado la lana negra con la que estaba tejiendo una plantilla para los zapatos de un tío y se revisó el brazalete que hace cinco meses le dieron las autoridades de Centros Penales. Se acomodó el pantalón para disimular el dispositivo y se fue al mercado San Miguelito, de San Salvador, a comprar verduras para la sopa que iba a cocinar.

—¡Alto ahí! —le gritó un policía que andaba acompañado de soldados en un operativo sorpresa en los pasillos del mercado.

—Dame tus documentos. ¿Qué andás haciendo? —le preguntó el policía.

—Aquí tiene mi DUI... aquí ando comprando para hacer el almuerzo.

—Vaya, ponete contra la pared, te vamos a revisar.

—Eso que está en mi pierna es un brazalete que me dio la Dirección de Centros Penales. Estoy con medidas sustitutivas a la detención.

—¿Por qué estuviste en la cárcel?

—Por extorsión.

Con el documento de identidad de Víctor, el policía revisó el sistema policial. Encontró que el Juzgado Segundo de Vigilancia de San Salvador había girado una orden de captura por el delito de extorsión. Así que, frente a comerciantes y clientes, le apretó en las muñecas unas esposas y le dijo que quedaba capturado por una orden judicial que aparecía en el sistema.

—Pero eso no puede ser, estoy limpio. Si alguna vez tuve una orden de captura, fue por lo que ya estuve en la cárcel —se quejó Víctor, mientras trataba de acomodarse las manos en la espalda.

—El sistema dice otra cosa. Dice que desde diciembre del año pasado tenés esa orden —reiteró el policía—, así que quedate ahí, que el jefe te va a presentar a los medios de comunicación.

—Pero no puede ser, desde el 8 de diciembre ando con el brazalete —dijo Víctor, sin que alguno de los policías le prestara atención, según su versión.

Víctor es uno de los primeros 65 reos que son parte del proyecto insignia del Gobierno para descongestionar las cárceles, que consiste en asignar un dispositivo electrónico a reos de menor peligrosidad. El programa arrancó el 8 de diciembre pasado. Víctor, de hecho, asegura que él fue el primero a quien le colocaron el aparato ese día. Penales ha dicho que colocará 2,800 dispositivos, pero únicamente ha logrado colocar el 5 % de lo proyectado inicialmente.

Ese 23 de mayo, y minutos más tarde, el inspector jefe y oficial de la delegación centro, Bladimir Estrada, se paró a unos metros del detenido. Las cámaras lo rodearon mientras un agente explicaba las acciones policiales de ese día. “La delegación San Salvador centro ha tomado a bien tomar el control de todos los mercados municipales. Y en el registro que estamos haciendo en el mercado San Miguelito encontramos a un sujeto que en el sistema aparece con una orden vigente por extorsión. Esta orden la tiene vigente desde diciembre de 2017”, dijo el inspector Estrada frente a las cámaras, que lo enfocaban en primer plano, mientras que Víctor aparecía en segundo plano.

Después de haberlo presentado como un extorsionista, los policías lo subieron a un vehículo y se lo llevaron a la División Central de Investigaciones (DCI). En ese lugar comprobaron lo que dijo Víctor y que el sistema de la Policía estaba desactualizado.

—La regamos, hay que soltarlo —recuerda Víctor que le dijeron unos policías a otros.

Este periódico intentó obtener una versión oficial sobre el error en esta captura y sobre las fallas del sistema, pero la oficina de comunicaciones de la Policía solo se comprometió a que en el transcurso de esta semana el jefe de solvencias explicará lo sucedido. También se buscó la opinión del director de Centros Penales, Marco Tulio Lima, pero su asistente prometió concertar una entrevista para hablar del tema.

Esta no es la primera vez que el sistema policial falla. De hecho, tampoco fue la primera vez en este mes. En la oficina de denuncias de la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDDH) explicaron a este periódico que los policías de San Salvador capturaron a otro de los reos con el dispositivo electrónico. Cuando se dieron cuenta de que el perfil de ese otro reo estaba desactualizado en el sistema policial, tomaron la decisión de liberarlo. Lo llevaron, en horas de la noche, a la pasarela que está frente al Centro Judicial Isidro Menéndez, lo bajaron del vehículo y lo dejaron ahí.

“Sobre ese caso no podemos ofrecer detalles, porque la víctima no está en este momento aquí y no tenemos su consentimiento para comentar todos los detalles del caso, pero lo que sí podemos decir es que esto (el caso de Víctor) no es algo nuevo”, dijo uno de los empleados de la PDDH.

Víctor, después de ser liberado, fue al Juzgado Segundo de Vigilancia para pedir una explicación. En el juzgado le dijeron que nunca emitieron ninguna orden de captura. De hecho, el juzgado le confirmó a este periódico que Víctor ha dado muestras de confianza y es un ejemplo de que los brazaletes funcionan.

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