Familias dejan sus viviendas en Panchimalco por pandilla

Una veintena de familias amenazadas abandonaron sus casas ayer. La policía realizó un operativo de búsqueda de pandilleros, pero no hubo capturas.
Enlace copiado
Familias dejan sus viviendas en Panchimalco por pandilla

Familias dejan sus viviendas en Panchimalco por pandilla

Familias dejan sus viviendas en Panchimalco por pandilla

Familias dejan sus viviendas en Panchimalco por pandilla

Enlace copiado
Seis hombres mayores de 40 años, algunas mujeres y también niñas, cargaron ayer bultos con ropas, sus trastos, sus recipientes plásticos, sus camas, sus colchones, las sillas y mesas plásticas donde antes comían, quintales de maíz y sus animales. Trasladaron todo eso en sus hombros, cuesta abajo, por una vereda en terreno complicado, hacia dos camiones y un pick up que los esperaban un kilómetro abajo para sacarlos del caserío Sihuetenango, el que por décadas fue su hogar.

Ellos son parte del grupo de al menos 20 familias que desalojaron sus viviendas ayer en Sihuetenango, asentado en uno de los cerros del cantón San Isidro, en Panchimalco, al sur de San Salvador, por amenazas que miembros de pandillas difundieron el martes por la tarde, según confirmaron los habitantes, mientras recogían sus pertenencias.

“Decidimos desalojar nuestras casas porque cuatro bichos (pandilleros) llegaron ayer (martes) por la tarde a la tienda y le dijeron a la señora que les dijera a todos los que llegaran a comprar que teníamos que irnos de las casas, que no querían ver a nadie, y que a los que se quedaran les iba a tocar como a los dos muchachos que mataron el viernes; la amenaza no tiene razón, no dijeron por qué”, relató un hombre mayor mientras descansaba bajo la sombra de un árbol, frente a la escuela del caserío, después de haber sacado la ropa de su familia y maíz.

De acuerdo con los habitantes, todo comenzó el viernes por la noche, cuando supuestos pandilleros con armas AK-47, M-16, escopetas y una 9 mm, y entraron a la casa de los hermanos Ramírez para asesinarlos. Según un pariente de las víctimas, los pandilleros entraron a la casa y les comenzaron a disparar.

“Los bichos (los hermanos Ramírez) no se metían con nadie, uno trabajaba como jardinero y el otro iba al centro de San Salvador a trabajar vendiendo, no eran pandilleros ni nada, y para que no vuelva a pasar algo tan espantoso como eso, hemos decidido dejar nuestras casas, aunque nos duele porque no tenemos a dónde ir a parar”, dijo el familiar de las víctimas, mientras destapaba una sardina para almorzar por última vez en su casa, y luego de abandonar un perro, dos patos y varias gallinas que no podía llevarse.

Algunos de los habitantes también dijeron que la escuela del caserío suspendió las clases indefinidamente, porque muchos estudiantes no llegaron ayer. “Los niños no fueron a estudiar porque estaban ayudando a sus padres a sacar las cosas para irse, quizá la escuela va a cerrar porque la mayoría de los niños se van a ir con sus familias”, dijo un habitante, quien además mostró su molestia con las declaraciones que la jefa policial de la zona sur, Morena Guadalupe Quintana, hizo ante los periodistas asegurando que la policía mantiene un patrullaje permanente en el sector. El habitante dijo que esas declaraciones eran “parte del show que quieren hacer ante los medios”.

La jefa policial también aseguró que no son 20 familias las que desalojaron sus viviendas ayer, y que la policía está trabajando para capturar a los pandilleros que amenazaron a los habitantes del caserío.

“Nosotros no estamos aquí un ratito nada más, tenemos un permanente patrullaje en la zona; las seis familias que han decidido irse no se han dado cuenta de que estamos trabajando para prevenir este tipo de cosas y que muy pronto vamos a capturar a los pandilleros”, dijo Quintana.

Ayer por la tarde, la policía tuvo información que 12 pandilleros armados con fusiles se encontraban escondidos entre los cerros del cantón San Isidro. Con la ayuda de un batallón de la Fuerza Armada realizaron un operativo, pero hasta el cierre de esta nota todavía no había capturas.

Según un investigador de la policía, estos pandilleros operan en el caserío Amate Blanco y atraviesan los cerros hasta San Isidro para cometer ilícitos. “El caserío Sihuetenango les queda al paso y lo quieren usar de guarida”, dijo.

Este nuevo desplazamiento forzado por violencia de pandillas se suma a los 126 casos que se han registrado entre agosto 2014 y diciembre 2015, según el informe de la mesa contra el desplazamiento forzado en El Salvador.

Tags:

  • desplazamiento
  • violencia
  • desplazamiento forzado

Lee también

Comentarios

Newsletter