Familias santanecas no alcanzan para Casa para Todos

De 1,364 apartamentos en dos proyectos ni siquiera 150 unidades están habitadas. Precios y tamaño de estos afectan adquisición.
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Cultura.FONAVIPO y otras fuentes, aseguran que la baja venta de los apartamentos obedece a que culturalmente las personas no están acostumbradas a vivir en edificios.

Cultura.FONAVIPO y otras fuentes, aseguran que la baja venta de los apartamentos obedece a que culturalmente las personas no están acostumbradas a vivir en edificios.

Sin usar.   Los juegos infantiles colocados en el condominio Santa Lucía lucen casi nuevos, debido a las pocas familias que viven en este proyecto, su uso es mínimo.

Sin usar. Los juegos infantiles colocados en el condominio Santa Lucía lucen casi nuevos, debido a las pocas familias que viven en este proyecto, su uso es mínimo.

Espacios. Pese a que los proyectos poseen elementos como privacidad y espacios de esparcimiento, aún no convencen a las familias.

Espacios. Pese a que los proyectos poseen elementos como privacidad y espacios de esparcimiento, aún no convencen a las familias.

Familias santanecas no alcanzan para Casa para Todos

Familias santanecas no alcanzan para Casa para Todos

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Al entrar al proyecto habitacional Santa Lucía, uno de los dos proyectos del programa habitacional Casa para Todos del Gobierno en Santa Ana, se siente una inminente tranquilidad, apenas interrumpida por el trinar de cientos de golondrinas que han hecho de estos apartamentos su hábitat.

Al ingresar por el portón principal ninguno de los vigilantes detiene la marcha del vehículo y únicamente abren el portón para que se pueda ingresar, pese a que es la primera vez que se visitaba el proyecto.

Con excepción de un par de vehículos, las calles interiores de este proyecto habitacional, de 948 apartamentos apilados en edificios de tres niveles y cuatro apartamentos por nivel, lucen vacías, como luce en general el panorama en el proyecto.

En las canchas de baloncesto no hay jugadores que reboten pelotas y golpeen los tableros en sus intentos por encestar; en los columpios, toboganes y otros juegos infantiles que se han instalado para el esparcimiento de los vecinos tampoco hay niños jugando. En pasajes y pasillos interiores de la urbanización, esta tarde de febrero, tampoco hay personas a las que saludar.

Todo está en calma. La calma que da una zona residencial populosa habitada apenas por puñado de familias repartidas en los 79 edificios del proyecto, instalado en la exestación de trenes del IRCA.

Similar panorama se vive en el otro proyecto habitacional de este programa, en los condominios Procavia, en el excampo de aviación santaneco, que antes servía para albergar el campo de la feria de las fiestas julianas y del que ahora se levantan 52 edificios de dos niveles que en conjunto apilan 416 apartamentos.

Acá, la mañana del 12 de febrero, el trinar de las golondrinas, que también son vecinas de este proyecto, es acompañado por música romántica que sale de uno de los 86 apartamentos habitados, o al menos escriturados, según las cifras que maneja el Fondo Nacional de Vivienda Popular (FONAVIPO), institución a cargo del programa.

Comparativamente, el proyecto de la Procavia, el menor de los dos proyectos de FONAVIPO, está más habitado que Santa Lucía, donde los apartamentos ocupados o escriturados apenas llegan a 55, poco más del 5 % del total de viviendas.

Sumados ambos proyectos alcanzan los 1,364 apartamentos y si se suman los apartamentos escriturados, el porcentaje de viviendas vendidas supera por poco el 10 % del total de apartamentos construidos bajo este programa presidencial, ejecutado durante la administración del presidente Mauricio Funes, como una alternativa al problema de vivienda en el país y que estaba dirigido a familias de escasos recursos económicos carentes de vivienda.

Para la construcción de ambos proyectos, se hizo una inversión de $31.4 millones y los precios de los apartamentos, según la página web de FONAVIPO, van desde los $15,935 y los interesados pueden aplicar a un subsidio que podría ser de $2,500 o hasta $5,000.

El presidente de FONAVIPO, Rony Huezo, señala que, pese al aparente bajo número de apartamentos vendidos y poco más de un año de haber iniciado la comercialización de los mismos, en parte se debe a la cultura de la gente de no estar acostumbrada a vivir en edificaciones verticales.

“El problema es cultural, la gente en Santa Ana está algo agarrada de la tierra y no han logrado comprender de que El Salvador ya no lo podemos hacer más grande, tenemos que comenzar a construir vertical, cuando se hicieron estos proyectos fueron unos proyectos futuristas, pensando en educar a la población lo que va a ser en poco tiempo; en San Salvador todo es condominio”, dijo.

Huezo destaca las virtudes de estos apartamentos, como la seguridad y la zona donde han sido construidos, más otros como los espacios recreativos dentro de los proyectos.

“Los estamos vendiendo, no es fácil, porque las personas lo primero que dicen: ‘qué voy a comprar, voy a comprar aire’ y el que está abajo: ‘Huy, y si me cae el de arriba encima’, es un problema cultural, los apartamentos gozan de todo el equipamiento”, señala.

Sobre el precio de los apartamentos, que incluso están por encima de otros proyectos habitacionales privados, el presidente de FONAVIPO señala que además del subsidio, los proyectos gozan de otros beneficios que hacen que valga el precio.

“Los valores son más bajos y claro con el subsidio tienen que llenar sus requisitos, que ganen de dos a cuatro salarios mínimos el grupo familiar, el enfoque de FONAVIPO y del Gobierno es para las personas de escasos recursos”, sostiene.

Huezo señala que las ventas actuales de los apartamentos se enmarcan dentro de las proyecciones que se establecieron cuando los pusieron a la venta: “Tendrían que estar vendidos todos los apartamentos para 2017, pero creo que los vamos a vender antes”.

Estas proyecciones, sin embargo, no son compartidas por asesores de bienes y raíces consultados por LA PRENSA GRÁFICA.

Para estos, la baja venta de los condominios obedece al alto precio y al tema cultural de negarse a vivir en esta clase de edificios.

Karina Henríquez, experta en el área, señala que hay muchas personas que prefieren irse a vivir a una vivienda usada antes que adquirir estos apartamentos, sobre todo, por el espacio.

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  • santa ana
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