“Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia”

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La hermana Luz, como la conocen en la iglesia La Resurrección, ubicada en la colonia Santa Marta de la ciudad de Sonsonate, se dedica desde hace 20 años a llevar cena todos los viernes a los ancianos del dormitorio público de la cabecera departamental. Los gastos corren por su cuenta.

María Luz Henríquez es una persona dedicada al comercio, pero también entregada desde hace más de 20 años a las labores sociales en la ciudad sonsonateca.

Ella es una feligrés que se reune en la parroquia La Resurrección de la colonia Santa Marta, Sonsonate y a nivel personal es la encargada desde hace 20 años de llevar cena todos los viernes a los ancianos del dormitorio público de Sonsonate.

A sus 61 años dispone de tiempo para atender su negocio de electrodomésticos, pero también para dedicarle tiempo a sus compromisos con la Iglesia y los más necesitados.

Según su relato, comenzó apoyando las obras de caridad de las hermanas Trinitarias, que en un tiempo estuvieron en Sonsonate. Se reunían

y llevaban alegría a los niños de la lotificación San Antonio, al sur de la cabecera departamental; luego se les unió a las labores sociales que realizaban miembros de la parroquia El Ángel.

“A los ancianos del dormitorio público les llevan alimentos diferentes personas e instituciones, pero hay una coordinación para que no choquemos. A mí me toca los viernes en la noche”, contó la hermana Luz, como la conocen los hermanos de la iglesia con quienes se congrega.

El dinero que invierte para realizar esta gran obra de caridad, que beneficia a unos 25 ancianos del dormitorio público, más otra cantidad de entre 40 y 50 indigentes que se acercan al lugar donde se entrega la comida, sale completamente de su bolsillo, aunque no reveló cuánto destina para ello.

Hubo un tiempo en que recibió apoyo en alimentos por parte de Mirna Macay, otra sonsonateca que por varios años ha apoyado las obras sociales.

Sin embargo, en la actualidad se ha dedicado a costearse por sí sola los gastos de alimentación de la cena que todos los viernes llega a entregar al dormitorio público.

Pero su aporte para con los necesitados no solo es de “pan material”. Aparte de llevarles la cena, ella dedica tiempo para hablarles de la palabra de Dios, “el pan espiritual”, como parte de su misión católica. También es la pastora del grupo San Miguel Arcángel, cuyos miembros se reúnen a predicar la palabra de Dios los lunes y jueves en la colonia Santa Eugenia, de Sonzacate.

Las labores de ayuda a la iglesia La Resurrección tampoco las descuida, ya que todos los sábados está en una venta de pupusas para recolectar fondos que ayuden a la parroquia.

“Yo solo trato de tomar parte de la Biblia que señala en San Mateo 5.7 que felices los compasivos, porque obtendrán misericordia”, afirma la hermana servicial.

Apunta además que el trabajo para con los más necesitados y dedicarle tiempo a Dios son interminables, pero a los miembros de su grupo que pastorea les pide que oren mucho para perseverar y alcanzar la salvación de Dios.

También señala que para dar a los indigentes se necesita hacer las cosas con amor, ya que de eso depende el éxito del esfuerzo.

La hermana Luz es de las personas que dice sentirse alegre cuando puede ayudar a otros, sobre todo, asegura, al tener en cuenta lo que Dios tiene destinado para toda aquella persona que cumpla con sus mandamientos.

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