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Feminicidios no son “crímenes pasionales” ni “violencia doméstica”

Hoy fue presentado un decálogo para la cobertura mediática de sucesos de violencia contra las mujeres.

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Foto de LA PRENSA/Archivo

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Hablar de los feminicidios como “crímenes pasionales” o “violencia doméstica” es uno de los errores que deben desaparecer de las redacciones de los medios de comunicación, advierte un decálogo para la cobertura de sucesos de violencia contra las mujeres.

El mismo fue presentado este viernes por el Instituto Salvadoreño para el Desarrollo de la Mujer (ISDEMU) en conjunto con la Asociación de Periodistas de El Salvador (APES) y la Asociación de Radiodifusión Participativa de El Salvador (ARPAS).

Sobre este punto, se aclara que “el feminicidio es la expresión más brutal de odio contra las mujeres y es el resultado de un continuum de violencia que causa daños psicológicos, físicos y emocionales”.

El decálogo recomienda evitar el uso de estereotipos tradicionales de género. “No reproduzca mensajes, valores, íconos o signos que promueven y reproducen relaciones de dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales y naturalizan la subordinación de las mujeres”, indica.

Durante la presentación del decálogo, se criticó el hecho de que los medios de comunicación difundan contenido con titulares como “conoce a mujer con tatuaje asesinada en carretera” o “conoce a la sexy locutora”. “Los estereotipos solo contribuyen a justificar y perpetuar la violencia y discriminación. Naturalizan la subordinación contra las mujeres”, señalaron.

En el decálogo se enseña que es necesario saber diferenciar cuál es la información relevante sobre las víctimas. “Datos como la vestimenta de la víctima o su historia sexual no es información relevante. Use información que ayude a comprender las verdaderas razones por las que las mujeres son asesinadas, como la historia de vida de la víctima o el perfil del supuesto agresor”, recomienda.

Incluye el respeto de la imagen de las mujeres en cargos públicos o de cualquier naturaleza y llama a no usar el “trabajo periodístico” para atentar contra la dignidad de las mujeres, evitando la reproducción de chismes o detalles de la vida privada.
Otro punto importante es la no utilización de “imágenes morbosas” y de “lenguaje violento”, pues mostrar mujeres golpeadas o sus cadáveres “no sensibiliza a las personas” y “solo promueve la violencia simbólica”.

También llama a contextualizar los contenidos con los siete tipos de violencia (económica, física, patrimonial, feminicida, psicológica y emocional, sexual y simbólica) establecidos en la Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV), conocer y citar la normativa nacional e internacional para erradicar y prevenir la violencia y discriminación, visibilizar los logros y capacidades de las mujeres en diversos ámbitos y respetar a las periodistas en su ejercicio profesional.

“Diariamente las mujeres periodistas se enfrentan al acoso sexual y laboral”, señala.

Este fue el caso, por ejemplo, de una periodista de Canal 6 acosada frente a los medios de comunicación por el viceministro de Seguridad, Raúl Antonio López, en agosto del 2017.

Cuando ella le hizo una pregunta sobre el asesinato de policías, él consideró que ella debía saber que él la veía “linda”, que era “su vida” y que prefería “invitarla a un café” y entonces le daría la respuesta a lo que le preguntaba.

“Mi vida linda, te invito a un café mejor un día y te doy la conferencia”, fueron sus palabras.

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