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El Salvador  / judicial Día de la eliminación de la violencia contra la mujer

Feminicidios: última expresión de una larga cadena de eventos

Una serie de talleres de expresión teatral realizados con jóvenes de varios centros educativos del país, con apoyo de OXFAM, muestra cómo la muerte es el último eslabón de la violencia contra las mujeres, pero que deja a su paso incontables situaciones y acciones que se pueden prevenir. Y la prevención debe iniciar desde la temprana edad en niños y niñas.

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Condenar la violencia contra las mujeres, pero sin hacer lo suficiente como sociedad para erradicar las normas que aún la siguen justificando. Esa es la dualidad a la que se enfrenta la sociedad salvadoreña, y no es un mero enunciado, el estudio desarrollado por OXFAM en Latinoamérica y uno específico para El Salvador: ROMPIENDO MOLDES: transformar imaginarios y normas sociales para eliminar la violencia contra las mujeres, brinda datos que respaldan tal afirmación.

En la región, "el 70 % de la juventud latinoamericana y caribeña considera necesario erradicar las violencias contra las mujeres, pero sigue reproduciendo imaginarios sobre los cuerpos femeninos que justifican las violencias", reza el documento.

Para El Salvador, la cifra no varía demasiado: el 77 % de los hombres lo ve así y el datos es similar para las mujeres, 78 %.

LA PRENSA GRÁFICA desarrolló un ejercicio con jóvenes de varias comunidades, para intentar conocer cómo viven y cómo entienden la violencia de género. A través de talleres de teatro liderados por el actor y pedagogo Óscar Guardado, intentamos escudriñar con diferentes actividades cuál es el entorno al que se enfrentan las niñas y los niños.

Sin duda, los feminicidios son la expresión más fuerte pero final en una carrera de ataques y abusos que sufren las mujeres antes de que sus victimarios les quiten la vida. Muchos de estos jóvenes saben reconocer la violencia entre las parejas, les disgusta, creen que no debería ocurrir, pero son parte de la "normalidad" de su entorno.

El estudio de OXFAM revela que el 58 % de las mujeres cree que no sale de la violencia porque el hombre ha amenazado con matarlas. En el caso de los hombres, al ser consultados, el 62 % de ellos cree que este temor es la razón por la que las mujeres no dejan las relaciones violentas.

Los resultados obtenidos en el estudio de OXFAM se basan en el análisis de 4,731 encuestas a mujeres y hombres jóvenes, de 15 a 25 años, entre marzo y abril de 2017, junto con las reflexiones promovidas en 47 grupos focales y 49 entrevistas en profundidad realizadas entre junio y julio de 2017.

"El informe aporta tendencias regionales y ofrece un análisis comparativo entre Bolivia, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y República Dominicana, los ocho países que participan en la campaña ¡Basta!", reza el documento.

Los resultados que derivaron de los talleres realizados entre alumnos del Centro Escolar Amigos del Volcán, el Centro Escolar Centroamérica (en Santa Tecla), alumnos de Santo Tomás y de la Comunidad Getsemaní (en Ahuachapán) dan muestra de cómo las pequeñas normas sociales que los rodean –imaginarios, como les llaman en el estudio de OXFAM– permiten ir construyendo relaciones abusivas.

El acoso hacia las niñas, los "No" que enfrentan para realizar ciertas actividades como jugar fútbol; los piropos, entre otros, les disgustan, pero de alguna manera han aprendido a vivir con ellos.

OXFAM trabaja desde hace varios años en estas comunidades, por lo que los jóvenes son bastante capaces de identificar situaciones de abuso. Sin embargo, con un entorno tan afectado por el machismo o las relaciones abusivas, les resulta difícil irse alejando de estas, defenderse de ellas o no replicarlas.

En el estudio, el 75 % de las mujeres dijo que ve como normal que un hombre le haga piropos a la mujer en la calle y el porcentaje es igual para los hombres, y creen que es frecuente que sus amigos lo hagan.

A través de dinámicas con los jóvenes, como parte del taller, descubrimos momentos íntimos familiares que los han afectado y que están relacionados con violencia contra sus madres, sus hermanas, sus tías o sus vecinas. "Mi vecino le pegaba a la esposa, bastante, le decía que cuando él se iba ella metía un montón de hombres. Y es mentira, ella no metía a nadie", relató una de las jóvenes, en medio de la dinámica de dibujar situaciones que habían presenciado sobre violencia.

Esta es una de las características que persiste, la necesidad de justificar las acciones de las mujeres para evitar que sean abusadas o para evitar que se les calumnie. Algo a lo que los hombres no deben enfrentarse. Las niñas y jóvenes repiten, desde muy temprana edad, patrones para justificarse por ciertas acciones.

Pese a la sensibilización que hay sobre el tema, el estudio de OXFAM establece que casi la mitad de los hombres reconoce que no haría nada si un amigo está golpeando a su novia. El 33 % de las mujeres también dijo que no intervendría.

La violencia entre la pareja sigue siendo vista como un tema íntimo, en el que nadie debe meterse. Algunos de los casos más recientes que han ocurrido en el país tuvieron la característica de que las mujeres fueron atacadas pero nadie hizo nada para ayudarlas o para pedir ayuda, pese a los sonidos y golpes que escucharon.

"El hombre disciplina a la mujer"

Una de las normas o creencias más constantes en nuestras sociedades es que el hombre puede recriminar a la mujer por su comportamiento, por cómo se viste, por la hora en la que sale, por el tipo de compañía o de amistad que frecuenta. Algo que no ocurre a la inversa.

De hecho, el 70 % de los hombres cree que es común que un hombre ebrio golpee a la mujer y además la obligue a tener relaciones sexuales. La afirmación también fue respaldada por el 66 % de las mujeres.

Otras de las ideas que se les consultó es si consideran que a veces las jóvenes "se hacen las difíciles para tener relaciones sexuales. Dicen ‘No’, pero en realidad quieren decir ‘Sí’". El 45 % de las jóvenes respaldó la afirmación, no para sí mismas, sino lo que creen del entorno, y el 65 % los jóvenes también lo respaldó.

El trabajo en la prevención de la violencia contra las mujeres debería iniciar en la temprana edad, cuando niñas y niños no tengan que definir roles a partir del género y descubran que cosas tan sencillas como jugar fútbol o a los carritos no son cosas exclusivas de los niños.

Los jóvenes mostraron en los talleres que se han acostumbrado a escenas de violencia contra las mujeres, y sienten que no deben intervenir. Además, según contaron en las actividades, en la niñez adquieren roles específicos, que al crecer no pueden romper, ya que si lo hacen, son mal vistos por la sociedad.

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